El Tribunal Supremo considera que el mero uso de la palabra agresor en el subtítulo de una noticia publicada en portada, sin hacer advertencia alguna sobre el carácter “supuesto o presunto” de la imputación, no supone una limitación del derecho a la libertad de información.

Decisión histórica que ha marcado la política informativa y de la Prensa desde que existen los medios de Comunicación.

La sentencia, de 18 de julio de 2018, explica que “no se trasladó al subtitulo -ni por tanto a los lectores- una conclusión taxativa sobre la realidad de los hechos y la participación del demandante que no guardase una relación lógica con los datos resultantes de las fuentes que estaban a disposición del medio en el momento de la publicación de la noticia”.

Además, añade el fallo que sus antecedentes por delitos violentos, su pertenencia a grupos que hacían uso habitual de la violencia, el descubrimiento en su domicilio de material compatible con este uso, el hecho de que hubiera sido identificado inicialmente por la propia víctima y el hecho de que, hasta ese momento, fuera el único detenido e investigado como posible autor, “no convertía en desproporcionado que se aludiera a él con tal calificativo en el marco de la concisión propia de los titulares y de la libertad de la prensa para elegir la técnica o forma de presentación de la información”, argumento que se basa en lo determinado en la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de 1 de junio de 2010.

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