La poesía es uno de los géneros más bellos que existen, pero también de los más difíciles. Sus parámetros son subjetivos; sus herramientas, literarias (metáfora, paradoja, aliteración, metonimia…); y sus temas, libres. El secreto de la poesía reside en el manejo del lenguaje, su profundidad, el afán de conmover y la sed de eternidad. Algo difícil de medir, sin duda. Aunque existen una serie de recomendaciones para componer un buen poema:

1.- No escribas lo primero que se te pase por la cabeza. Es verdad que la poesía es una de las ramas artísticas más personales que existen, pero eso no implica que no tenga técnica. Tiene técnica, y mucha. Si empiezas a escribir un poema con lo primero que se te pase por la cabeza, lo más seguro es que compongas algo lleno de clichés. Consejo: el mismo que para escribir un relato. La escritura automática. Emborrona en tu rincón preferido y con tu cuaderno especial (o en tu ordenador) aquello que deseas plasmar en un poema. No te preocupes por las faltas de ortografía. Escribe y planifica. Después elige aquellos versos, expresiones, palabras, imágenes, adjetivos, etc., que más se identifiquen con tu futura poesía y descarta lo demás. Parte de lo escogido para continuar con tu composición. Qué te sugiere ese verbo inventado, esa palabra extraña, aquella imagen tan nítida…

2.- No te dejes encorsetar por la rima. Como ya sabrás, escribir poesía no implica necesariamente que lleve rima. Como en cualquier otra rama artística, lo importante es el fondo, nunca la forma. El verso es solo el vehículo transmisor. Existen versos sin rima, como los blancos (sin rima pero respetando las demás normas métricas) o los libres (ni tienen rima ni medida fija ni se agrupan en estrofas). Ejemplo de versos blancos:

 

Es una historia que comienza

en una orilla del Atlántico, continúa en un camarote

de tercera, sobre las olas

–sobre las nubes– de las tierras

sumergidas ante Platón

                                                                                                         (José Hierro)

Versos libres:

 

¡Oh corazón pequeño y puro

mayor que el mar, más fuerte

en tu leve latir que el mar sin fondo,

de hierro, frío, sombra y grito!

¡Oh mar, mar verdadero;

por ti es por donde voy –¡gracias, alma!– al amor!

                                                                                                   (Juan Ramón Jiménez)

 

3.- Corrígelo y déjalo reposar durante un tiempo. Cuando lo termines, échale un último vistazo y guárdalo en un sitio seguro, donde pueda hacer tranquilamente la digestión. Así podremos ver nuestro trabajo con otros ojos, pulirlo, mejorarlo y evaluarlo con objetividad. Es un truco muy viejo usado por los escritores.

“La novela exige una concentración distinta. ¡Yo llevo años con una novela que nunca acabo! La poesía nace de otra manera, me gusta su inmediatez. Yo no hago poemas largos y cuando los hago me siento insegura, como si la prolongación fuese algo indebido. Juan Ramón [Jiménez] me dijo algo que no olvido: lo mejor que se puede hacer es escribir y guardar. Guardar en un cajón y sacarlo con el tiempo. Me hablaba de no olvidar nunca la objetividad, la autocrítica. Y yo lo hago. Lo guardo todo hasta olvidarlo”. (Ida Vitale)

4.- Evita los sentimentalismos. No fuerces las emociones ni apeles de inmediato a lo profundo, podría resultar cargante para el lector.

5.- Sé diferente. Como se trata de pintar con palabras para estimular en el lector la emoción e imaginación, escoge imágenes frescas, metáforas nuevas y símiles.

6.- Arriésgate. No te pierdas en abstracciones (libertad, felicidad, amor), en aquello que signifique una cosa distinta para cada persona. Mejor recurre a las palabras concretas, proyecta una mirada nueva, diferente, comprometida.

 

Tus ojos
que están llenos de selvas y son un manifiesto,
desordenadamente
me hacen aventurero
y revolucionario.

                                                                      (Desordenadamente, Luis García Montero)

Como escribió una vez Octavio Paz: “La poesía, como arte, debe tener, antes que nada, ritmo, imágenes y un cuidadoso manejo del lenguaje que permita ahondar en la esencia del ensueño, en la profundidad de la otra realidad. Sólo así, el poema escrito habrá nacido para perdurar en el tiempo. Sólo así, el poema conmoverá al lector”.

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1 Comentario

  1. Sus consejos son malísimos y su artículo también. Ni siquiera usted respeta lo que aconseja: obviedades y lugares comunes. Walt Whitman no existiría si le hubiese hecho a usted caso. Piense lo que quiere, pero es muy inadecuado que manifiesta su ignorancia absoluta respecto al proceso del creador literario en un artículo que se publica en la prensa. Pido disculpe mis palabras si le ofenden, mas le aseguro que son desinteradas y sinceras.

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