El mundo de la moda está cambiando. Ya no son los diseñadores ni las revistas los que deciden las nuevas tendencias, sino los propios consumidores. Además la industria prefiere sobrevivir, garantizar las ventas, a arriesgarse con nuevos diseños. El resultado es ropa poco original, en muchas ocasiones clones de las grandes firmas, y de mala calidad. Por supuesto existen las excepciones. Una de ellas, Arizona Vintage, la marca de ropa de segunda mano que triunfa en internet.

Sus gestores son Naiara Usabiaga (23 años) y Unai Nieves (25 años), dos jóvenes bilbaínos que llevan muy a gala eso de ofrecer a sus clientes ropa de calidad: auténtica, original y única. Fuera de la moda pasajera y del mundo Inditex. “Somos una empresa de moda vintage, establecida en el norte de España pero con una clara vocación internacional. Buscamos prendas únicas e inigualables, pequeños tesoros que encontramos en diferentes países del mundo y que pretenden inspirar a una generación de personas que sienten, como nosotros, una pasión por la aventura y los nuevos retos”, afirman en su página web.

La idea de vender ropa de segunda mano le vino a Naiara por casualidad, o no tanto, porque no todo el mundo tiene esa habilidad emprendedora. Resulta que con apenas 18 años la chica ya vendía ropa de su talla en Trendtation –una especie de Chicfy mezclado con Instagram para mostrar la ropa puesta– y le iba de maravilla. “Vendía allí la ropa de mi talla y conseguí una cartera de clientas habituales que empezaron a realizarme pedidos más personalizados o más allá de lo que subía a mi cuenta, especialmente de shorts Levi’s 501″, asegura en una entrevista a El País.

Aquello iba tan bien, que pronto pasó a vender ropa de segunda mano en festivales como el BBK Live, el ya desaparecido Low Cost Festival o el Arenal Sound. Se surtían de género en mercadillos de Francia o Alemania. Por supuesto los principios fueron duros. No nos han financiado ni nuestros padres. Los dos primeros años teníamos gente contratada y nosotros no teníamos ni sueldo”, confiesan ellos. Pero en 2014 el negocio empezó a crecer tanto, que hasta tuvieron que dejar los estudios para dedicarse de lleno al negocio.

En la actualidad disponen de un equipo de 15 personas, tres locales (dos en Bilbao y uno en San Sebastián) y facturan casi millón y medio de euros al año. Sus artículos no superan los 100 euros y hasta fabrican su propio calzado. ¿La clave del éxito? Internet. Cuentan con casi 300.000 seguidores en Instagram y la colaboración desinteresada de muchos influencers. “En lo que más invertimos, además de tener una red de venta online muy cuidada porque nos exigen las mismas condiciones que otros gigantes del sector como Inditex, es en las imágenes y los shootings que aparecen en nuestras redes. Tenemos fotógrafos por toda España y otros países”, confiesan. También exportan a mayoristas de Taiwán.

La firma asegura estar en contra de la explotación y la mano de obra barata y en serie. Y “100% comprometida con la sostenibilidad y el medio ambiente”, aseguran en su web. De momento no piensan abrir más locales y prefieren centrarse en ampliar su red de influencia online. “No hacemos investigaciones de mercado y preferimos controlar lo que tenemos ahora”, afirma Usabiaga.

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