Un ex camarero del restaurante Casa Parrondo quiso vengarse de sus jefes por su despido y no dudó en lanzar a las redes sociales una factura de casi 50.000 euros, que en una cena se habían gastado ocho empresarios del metal, al parecer, para celebrar importante negocio.

Como se desprende de la factura que muestra Diario 16, solo por dos botellas de champagne Louis Roederer pagaron 30.000 euros.

Hasta dos kilos de angulas del Nalón y cuatro de percebes consumieron tan prósperos empresarios, donde no faltaron lubinas, cigalas y solomillos de buey. Una copiosa cena que los industriales pagaron religiosamente y que nada tiene de ilegal.

Sin embargo es difícil entender en los tiempos que corren, también en el sector del metal, semejante derroche para un país que todavía lucha por salir de la crisis, y con más de 3.162.162 de parados, muchos de larga duración y casi siete millones de mileuristas.

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