El pasado martes el Atlético de Madrid recibió al Villarreal en el estadio Vicente Calderón, con quien cayó derrotado por 0-1 en materia puramente deportiva. En lo extradeportivo, el colegiado gallego Ignacio Iglesias Villanueva volvió a ganar al Atleti por 0-2, un primer gol logrado con un pésimo trabajo durante los 90 minutos, y un segundo gol cuando le tocó escribir el acta del partido.

El trencilla puso en el apartado donde se indican “otras incidencias” que: “una vez finalizado el partido, [Simeone] se dirigió a mi árbitro asistente número 1 apoyando ambas manos sobre sus hombros desde atrás, recriminándole la necesidad de haber añadido más tiempo al partido”. Cualquiera se imagina con tal descripción que Simeone hacía de Xerges y el liner de Leónidas en la peli de 300, cuando el persa le insta al espartano a doblegarse ante él.

Afortunadamente, las imágenes aclaran el gesto, y donde decía ambas manos resultó ser una sola, y en cuanto a la recriminación, no era acerca del tiempo total de partido, sino una protesta porque Iglesias Villanueva pitó el final del partido 5 segundos antes de cumplirse y con el balón en el aire camino del área del Villarreal tras el saque de una falta. El trencilla se apresuró a impedir toda posibilidad de que el Atleti pudiera conseguir premio en esa última jugada del partido. Demasiado escrupuloso, mucho más que demasiado en realidad.

El Calderón, que a lo largo de sus 50 años de historia ya ha visto de todo, entonó el “fuera, fuera, fuera…” al colegiado gallego durante la segunda parte, cuando agudizó sus errores a favor del equipo visitante. Demasiado sospechoso, pensaban las mentes rojiblancas, eruditas en la materia, acostumbradas a la fuerza. Hay derbi de Champions en el horizonte, claro, y los blancos palmaron estrepitosamente con el Barcelona en su casa. El escenario de siempre, vamos. ¿Qué haría que el colegiado se ensañara tantísimo con Simeone? ¿Qué indicaciones tendría el gallego para buscar con ahínco hacerle el máximo daño posible al Atlético?

Resulta muy casual que un día antes del encuentro entre madrileños y castellonenses salga a la luz una noticia desde Italia en la que colocan al ”Cholo” en la Inter, al tiempo que la española se hace eco de manera fulgurante. Y para que el plato esté bien sazonado, se vierten infinidad de rumores colocando a los jugadores del Atleti en multitud de equipos. Un acoso y derribo a la figura del argentino y al Atlético, molestan demasiado, le quitan trozo de pastel a los del régimen establecido, y la presión se nota desde muchos frentes. Incluso Errejón se declaraba merengue esta semana. ¿Hasta dónde llega la mano blanca de Saruman, querido Frodo?

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2 Comentarios

  1. Me pregunto si después de 90 minutos de juego el Atl.M. no consigue un gol, a falta de 5 segundo lo van ha ser…..Un poco de sentido común. Sr.Simeone el Árbitro NO los jugadores!!!!!

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