El pasado miércoles 10 de mayo la sociedad argentina vivió uno de esos momentos que quedan en la memoria de todos aquellos que fuimos parte de él, más de medio millón de personas en Buenos Aires y miles más en las plazas del resto del país nos movilizamos para manifestar nuestro descontento y para exigirle a los jueces que los genocidas no merecen ser beneficiados por la llamada ley del 2×1.

Pero esta semana que pasó no trajo consigo sólo esta masiva manifestación de la ciudadanía, también trajo algunos comportamientos reprobables por parte de algunos de sus dirigentes.

En primer lugar el silencio que guardaron muchos de ellos, algunos sosteniéndolo hasta que se hizo insostenible, y entonces hablaron diciendo frases comunes pretendiendo no quedar mal con nadie, el Presidente Macri es un buen ejemplo de ello.

En segundo lugar aquellos que mintieron y ocultaron pretendiendo ‘llevar agua para su molino’ con esa actitud. El Diputado peronista Juan Cabandié es quizás su máximo exponente cuando denunció que la líder de Cambiemos Elisa Carrió no había hecho nada por la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final durante sus años como legisladora. Pero la propia legisladora lo rebatió en la misma sesión demostrando que fue una de las impulsoras del proyecto aprobado. Olvida el Diputado Cabandié que cuando la Diputada de izquierda Patricia Walsh y un puñado de colegas a principios de la década pasada impulsaba la nulidad de estas leyes sus compañeros de Partido, con la ex Presidente Fernández entre ellos, no apoyaron ese proyecto. También olvidó Cabandié lo que recuerda la ex integrante de la CONADEP (que su Partido no integró por decisión propia) Graciela Fernández Meijide, ‘nos olvidamos que en 2013 ya había ocurrido (…) no hubo tanto escándalo como ahora, ni se discutió el fallo’, aunque cierto es que tampoco tuvo la difusión mediática que hubo en este caso, puesto que el gobierno de Cristina Fernández, ocupado en generar un relato edulcorado, se encargó que no se supiera. Incluso en este caso, la ex Presidente afirmó que ‘este fallo no se hubiera dado en el gobierno anterior…’, pero miente, porque durante su segundo mandato, la Corte Suprema falló el 6 de agosto de 2013, declarando inadmisible el recurso extraordinario que había presentado el fiscal Eduardo Ezequiel Casal para evitar que acotaran la pena de Antonio Herminio Simón, y avalando en consecuencia la aplicación del 2 x 1.

Y en tercer lugar, la inasistencia de 43 Diputados y 16 Senadores, que decidieron ausentarse de a sesión y no emitieron su opinión, algunos de ellos participantes del debate previo a la votación y con alta exposición pública, como el caso de la Diputada Carió, lo cual deja más en evidencia que su abstención es una definición política clara.

Mucho se habló en la semana de la importancia de la construcción democrática que se hace a diario y la necesidad que este trabajo se haga sobre bases sólidas que garanticen su sustentabilidad en el tiempo, pues bien, con este tipo de actitudes que mencionamos no se construye buena democracia… y probablemente tampoco se construya democracia.

Muchos argentinos, durante muchos años, no pudieron aprender de sus errores y recurrían una y otra vez a las mismas recetas para enfrentar los problemas nacionales y apelaban al denominado péndulo cívico militar, sin comprender que este péndulo era el problema esencial. Hoy, cuando llevamos la mayor cantidad de tiempo en continuado de democracia en la historia, ya aprendimos que el péndulo no era la solución; debemos aprender entonces que ocultando la cabeza como el ñandú o mintiendo y generando relatos ficticios y edulcorados, tampoco la encontraremos.

Las cosas comenzarán a cambiar en serio cuando asumamos nuestros errores y trabajemos para superarlos, mientras tanto sólo se tratarán de pequeños maquillajes para ocultarlos y, en consecuencia, hacerlos cada vez más graves.

 

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