La literatura ha sido fuente de inspiración inagotable para el cine. Desde los inicios del séptimo arte numerosas obras literarias han sido llevadas a la gran pantalla con mayor o menor fidelidad a la obra original. Esta situación ha creado siempre un debate un tanto ficticio sobre si es mejor la peli o la novela en que está basada, pero lo cierto es que hay casos en los que algunos cineastas usan la adaptación de una obra literaria y consiguen ofrecernos una nueva visión de la obra nunca antes vista. Este es el caso de Apocalypse Now, la curiosa y fascinante adaptación a la gran pantalla que Francis Ford Coppola hizo de la novela de Joseph Conrad, El Corazón de las Tinieblas.

En 1899 el escritor polaco Joseph Conrad escribió esta sensacional novela en inglés, su tercer idioma, en la que nos cuenta la historia del viaje de Charlie Marlow remontando el río Congo y su llegada a una estación comercial donde contempla las aberraciones que los colonos cometen con los nativos en pleno colonialismo de África y donde va en busca de Kurtz, persona encargada de una estación de explotación de marfil en el interior de la selva y que parece haberse erigido en una especie de dios, que se encuentra terriblemente enfermo y preso de la locura.

Apocalypse Now transcurre durante los años 60 y tiene como escenario la guerra de Vietnam. En la película de Coppola, Benjamin Willard, interpretado por Martin Sheen, obedeciendo órdenes de sus superiores, tiene que remontar el río Knong para llegar hasta Camboya donde el coronel Walter Kurtz, interpretado por un sensacional Marlon Brando, se ha convertido en una especie de semidiós para los nativos del lugar, los Montagnars. El personaje interpretado por Marlow está enfermo y como el de Conrad también muere, aunque, como veremos más adelante, por causas totalmente distintas.

Como podemos comprobar los argumentos de ambas historias son prácticamente iguales e incluso el Kurtz de Francis Ford Coppola a la hora de morir pronuncia las mismas palabras que el personaje de Conrad: “El horror, El horror”.

Ambos personajes habían visto hasta qué punto puede llegar a degenerarse el corazón del ser humano. Uno vio la masacre llevada a cabo por el imperialismo salvaje de Leopoldo II en el Congo, en el caso de Conrad, y otro, en el caso de Coppola, nos narra los desastres de la guerra de Vietnam y su influencia en los soldados que participaron en esa contienda. Ambos personajes han sido testigos de la más baja degeneración del ser humano y se han contagiado de esa oscuridad profunda, de esas tinieblas, que surgen en los corazones de los hombres cuando el mal nos rodea por todas partes. El mal es algo innato en los seres humanos, no es de carácter sobrenatural: “La creencia en una fuente sobrenatural del mal no es necesaria; el hombre por sí mismo es muy capaz de cualquier maldad”, como dice Marlow en un momento de la novela.

El desenlace de Apocalyse Now

El contenido de ambas historias, como ya he apuntado, es casi el mismo, pero en Apocalipsis Now la muerte de Kurtz se produce por motivos diferentes que en la novela de Conrad y es ahí, en este motivo, cuando Coppola, a partir de la adaptación, crea algo totalmente nuevo, ya que en la obra de Conrad el personaje de kurtz muere de enfermedad, es decir, de muerte natural, mientras en la película de Coppola, Kurtz es asesinado por Willard por orden de sus superiores. Majestuosa es la frase que el personaje de Brando le suelta a Willard: “He visto horrores… horrores que usted ha visto. Pero no tiene derecho a llamarme asesino, tiene derecho a matarme. Tiene derecho a hacerlo, pero no tiene ningún derecho a juzgarme”.

El asesinato del coronel Walter E. Kurtz es lo que hace que la película de Coppola se convierta en algo más que en una mera adaptación de una obra literaria. No ya únicamente por el cambio en el tiempo del relato, ni del espacio, ni de los personajes, sino que creó una historia alternativa y diferente cuando el capitán Willard asesina al coronel Kurtz. Y es en este hecho donde reside la genialidad de Coppola, además de que a partir de aquí su película bebe de otras fuentes literarias distintas a Conrad.

Otras fuentes literarias de Coppola

Debemos recordar que Willard no mata únicamente al Coronel Kurtz, un miembro del ejército americano, sino que llevando a cabo tal gesto, Willard se convierte en el asesino de un “Dios hecho hombre”, de una persona que los nativos consideraban una deidad. De esta forma, al final de la película, cuando Willard sale del templo donde acaba de dar muerte a Kurtz, los nativos se arrodillan a su paso en señal de adoración dando a entender que los poderes divinos de Kurtz han sido traspasados a Willard, convirtiéndose así en nuevo Dios para los nativos.

En este último suceso vemos claramente la influencia del antropólogo inglés J.G. Frazer en la cinta de Coppola. Frazer nos cuenta en su libro La Rama Dorada que eso precisamente le ocurría a los reyes del fuego y del agua en Camboya “que no se les permite morir de muerte natural y por esto cuando algunos de estos reyes míticos está seriamente enfermo y los jefes de la familia piensan que no va a recuperar la salud lo apuñalan”. No es casualidad que en la mesilla que había junto a la cama de Kurtz se pueda ver claramente un ejemplar de este libro junto a otro de los Four Quarters de T. S Eliot, dejando bastante claro que Coppola cambió el final conscientemente con respecto a la novela de Conrad para dejar esa sensación de que todo en este mundo es capaz de regenerarse, aunque su germen esté en el mal más profundo.

No es de extrañar que la peli empiece con los sonidos de helicópteros que incendian con Napalm la selva vietnamita mientras de fondo suena como banda sonora el tema The End de Jim Morrison. La regeneración por el fuego, el sentido cíclico de la vida, la destrucción da paso a un nuevo orden, el final convirtiéndose en principio. Sea como fuere y a pesar de las diferencias entre ambas, estamos ante dos grandes obras maestras.

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