El antiturismo ha llegado para quedarse. O al menos eso dicen los jóvenes pertenecientes a Arran. A ellos son los que señalan los medios de comunicación cuando se habla de este fenómeno. Todos hablan de él. Y muchos aún no saben de qué se trata. Se tergiversan conceptos. Se malinterpretan acciones. Se cae en el discurso fácil.

El antiturismo no es más que el rechazo al turismo de masas que pone en peligro la sana convivencia entre los vecinos de las ciudades afectadas. Debido a las aglomeraciones de turistas, altercados por efecto del alcohol y del incivismo, y una mayor demanda de alojamientos turísticos se ha ido cambiando el modelo de vecindario, pasando de ser una zona donde viven los residentes a una zona plagada de hoteles y viviendas para uso turístico, que en algunos casos han incurrido a la ilegalidad.

Es legítimo sentir incomodidad, molestia ante personas ajenas que ensucian, arman jaleos y rompen con el espacio vital de tu barrio o comunidad. Este sentir social se traduce en protestas contra el turismo y boicot a empresas del sector turístico. Ahora bien, en los últimos meses esta una serie de protestas han conllevado un cierto grado de violencia, que es lo que está en boca de todos.

Se han producido 7 ataques a hoteles de Barcelona, que conllevaron rotura de cristales y tiro de huevos con pintura, se han hecho pintadas en Peñíscola y San Sebastián, se lanzaron bengalas frente a un restaurante en Palma de Mallorca, se han pinchado bicicletas de alquiler que suelen utilizar turistas… Lo último ha sido un ataque a un autobús turístico, cuatro encapuchados se interpusieron en su camino y le hicieron una gran pintada que decía “El turismo mata a los barrios”.

Al principio el foco de atención se centró en la costa catalana, pero los actos de este tipo empezaron a propagarse por el País Vasco, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. A día de hoy ya hay una manifestación programada para el 17 de agosto en San Sebastián, en plena Semana Grande, cuando miles de turistas pasean por el centro de la ciudad.

QUIÉNES CON LOS ACTORES

Los promotores de esta corriente son jóvenes que se posicionan en la extrema izquierda. Forman parte de un grupo organizado llamado Arran, cuyas acciones lleva a cabo en el territorio lingüístico catalán, conocido como los Països Catalans. Cuenta con 500 militantes repartidos en 54 asambleas entre Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana. Sus valores son anticapitalista, feminista, independentista, entre algunos más.

A Arran se suman otros jóvenes del País Vasco. La organización que actúa allí se llama Ernai. Ellos también se posicionan en la extrema izquierda. Trabajan en proyectos de promoción del euskera, ecologismo, feminismo y resolución del conflicto vasco. Son herederos de Segi, organización que fue ilegalizada por sus conexiones con el entorno etarra. Lo que no quiere decir que ellos tengan ese tipo de conexiones. Cuenta con el apoyo de la izquierda abertzale.

Ambas organizaciones juveniles son independientes pero al sumarse a la corriente de extrema izquierda, se consideran por parte de la opinión pública, las juventudes de Sortu, en el caso de Ernai, y de la CUP, en el caso de Arran.

De hecho, ante las protestas de Arran, la CUP ha sido el único partido que no ha condenado claramente la violencia. Las juventudes de la izquierda abertzale, se han sumado a las protestas también con un mensaje claro: “Tourist, go home”.

Otro de los términos que se utilizan al tratar este tema es turismofobia, que desde los medios se concreta como la causa que ha disparado estos ataques. Está claro que hay víctimas, pero por los dos lados: los vecinos que han de convivir con el turismo masivo y los turistas que han sido víctimas de las protestas. Por eso, el término turismofobia esconde más de lo que aparenta, es un término que criminaliza a los vecinos víctimas de un turismo que aún no es sostenible y en ello tienen mucho que hablar las autoridades correspondientes. Arran declaró “no es turismofobia, es autodefensa contra el barriocidio”.

Ahora bien, en relación a la línea de acción que lleva a cabo Arran, pongamos como ejemplo la ocupación de un piso de Airbnb en Valencia. Airbnb gestiona el contrato de viviendas para su alquiler a turistas. Y Arran en su discurso habla sobre todo de las miserables condiciones de los trabajadores en el sector hostelero. Entonces, ¿por qué si buscan una serie de condiciones de mejoras laborales, atacan precisamente una vivienda turística? Una de las consecuencias de ello es que los turistas se decanten por la estancia los hoteles, en los que trabajan precisamente esos trabajadores con un suelo indigno. Los valores se vuelven contra ellos.

Aquí está en juego el modelo de turismo de las ciudades con mayor afluencia de turistas. Lo cual no está sino parcialmente en manos de los propietarios de viviendas, hostales y hoteles, porque los que tienen un poder más directo de cambio son las autoridades correspondientes. Los dueños de viviendas turísticas tienen su responsabilidad en tanto que contacten con personas respetuosas que no alteren la paz del barrio. Aunque esto no es totalmente controlable. Y en menor medida, los hoteles. Por eso estos ataques no se deben tomar por actos personales contra hoteles concretos, sino como una llamada de emergencia a las autoridades. De esta forma, los hoteles y dueños de viviendas turísticas al verse en una posición incómoda y perder clientes, se convierten en aliados de estos grupos en tanto que presionan a las autoridades para que actúen y den respuesta a estos problemas sociales.

Francisco González, de la Asociación de Hoteles Guipúzcoa, espera que sean casos puntuales y que no surja otro tipo de violencia. Hay que recordar que el 17 de agosto hay planificada una manifestación en San Sebastián convocada por Ernai. Denis Itxaso, diputado foral de cultura y turismo de Guipúzcoa, ha calificado la convocatoria como “enorme error que cometen algunos colectivos” y ha recordado que el turismo en el que se trabaja en el País Vasco es sostenible aunque haya momentos puntuales de concentraciones de turistas.

El turismo es uno de los motores económicos de España. Se han de fijar objetivos que concentren ambos puntos de vista o lo que es lo mismo, turismo sostenible. Las autoridades empiezan cada vez más a prestar atención a este nuevo modelo de turismo. El consejero de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, Santi Vila, admite que el turismo genera externalidades negativas, pero “se han de combatir a través de la buena gestión y no con discursos genéricos y rellenos de tópicos”.

En cuanto a los responsables del ataque al bus turístico que se produjo en Barcelona el pasado jueves, el consejero ha explicado que “en cuanto el Ayuntamiento o la empresa en cuestión formalice la denuncia, nosotros comenzaremos el procedimiento y nos personaremos en la causa porque queremos velar por nuestros visitantes y garantizar la promoción de Cataluña como marca turística de calidad”. “La defensa de unas convicciones ideológicas no se pueden hacer nunca a través de la violencia, es una raya que no se puede traspasar nunca”.

IMPORTANCIA NACIONAL E INTERNACIONAL

La situación, debido al incremento de actos incívicos, empieza a cobrar importancia a nivel nacional. A este punto, hay que sumarle el enredo legal de los alquileres vacacionales a raíz de una reforma de la ley de arrendamientos impulsada por el Partido Popular. Cada comunidad establece sus propias reglas, por lo que las viviendas tienen que tener unas especificaciones concretas, por ejemplo, en Asturias se debe ofrecer atención telefónica las 24 horas y en Andalucía es obligatorio el aire acondicionado, sin embargo dependiendo de la zona esto es imprescindible u obsoleto. Por lo que se genera mucha confusión. Según el Instituto Nacional de Estadística, en mayo se alojaron un 40% más de personas en viviendas de alquiler. Si los hábitos turísticos están cambiando, la sociedad y las autoridades deben canalizarlos para que sea posible contemplar un turismo que no sea dañino, socialmente hablando.

Lo último ha sido un ataque a un autobús turístico, cuatro encapuchados se interpusieron en su camino y le hicieron una gran pintada que decía “El turismo mata a los barrios”.

Eco internacional

Al mismo tiempo, estos ataques están mermando la imagen de los catalanes y vascos, tanto desde la comunidad internacional, periódicos como The Guardian o The Times, ya se han hecho eco de estos ataques a turistas, como en territorio nacional, al meter en el mismo saco, a las personas que se manifiestan de manera poco ortodoxa y al resto de las sociedades catalana y vasca. Desde los medios debe de haber un compromiso contra la generalización, porque repercute a la larga en un rechazo entre españoles. Recordemos las campañas contra la compra de productos catalanes y vascos, como protesta por los deseos de independencia de ambas comunidades.

CONCLUSIONES

En las próximas semanas veremos la voluntad política, qué acciones se toman y qué propuestas ciudadanas hay para un cambio progresivo en la manera de abordar el turismo. Pongamos el ejemplo de Andalucía, una de las comunidades que se han planteado la implantación de una tasa turística, para que si bien, el turismo sigue siendo masivo, repercuta positivamente en las arcas del estado, y que con ello se invierta en turismo sostenible. Se trata de un tema polémico ya que el sector turístico no se ha posicionado al respecto.

La campaña de antiturismo se ha relacionado finalmente con el procés. Como un elemento que podría sumarse a la corriente que pide la salida del territorio nacional y un referéndum que respalde dicha iniciativa. Las autoridades catalanas condenan terminantemente la violencia. Así, que a ver cómo se desarrollan los acontecimientos en las próximas semanas.

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