Año 2021 tras los acontecimientos sucedidos en los últimos años, la crisis y las continuas reformas de políticos que no de países, la incertidumbre y la desesperación sigue anclada en un cuantioso número de personas. Es cada vez más difícil acceder a unos mínimos básicos, la cruz roja está desbordada con tantas peticiones, y mientras una mayoría trata de sobrevivir como buenamente puede, los que tienen el poder que no el dinero, pues hay quien tiene dinero, pero ni un ápice de poder, pues aquellos poderosos mantienen una política de ahogo y me temo que, de diezmar las filas del populacho. Nunca creí en teorías conspiratorias o no quise, pero los acontecimientos hablan por sí solos.

Este año 2021 quiero traer a mi memoria la gente que perdimos en el camino, en esta extraña guerra sin armas físicas, en esta guerra de la opresión. Este año comienza una nueva era la de “los marcados”, y como no, ya que somos europeos y por encima de todo españoles, los que gobiernan quieren imitar la medida estadounidense, que yo llamo “el marcado de la res”; toda la población registrada y catalogada con un sencillo chip en la mano.

Dentro de poco el que acumuló millones de millones de papeles en dinero que los use para, finamente dicho, el arte de la papiroflexia, puesto que en esta nueva etapa acabarán por desaparecer la moneda, los billetes, las visas. Pagarás con los créditos cargados al microchip de tu mano, lo mismo que la sanidad y todo lo que es básico, mientras esto sucede, (y creme está cerca el cambio del marcado de la res), quiero traer a mi memoria como dije todos aquellos que se quedaron en el camino en este país, que era único en muchos aspectos, no quiero hablar de la educación, la ciencia y de muchas cosas básicas que demolieron en esta guerra invisible, esta guerra que está, pero no se ve.

Ahora sabemos orar mejor que nunca, pero perdimos la fe, y la esperanza en el rezo, una parte si no toda de la iglesia siguió engordando su cinismo y su poder, nos molieron la fe a palos y, se nos olvidó orar por la cura de nuevas enfermedades supuestamente de origen evolutivo. Los científicos quedaron relegados a investigaciones de nuevas armas químicas y estudios secretos, y los fondos que había para medicina e investigación se los comieron entre unos pocos de la iglesia y el poder.

Llegan a mi memoria épocas muy remotas, aquellas en las que los leprosos eran confinados y retirados lejos de las poblaciones, o aquellas en las que los enfermos de tuberculosis estaban internados y apartados por la sociedad en un hospital destinado a morir lejos de la población y del calor de sus familias; es inevitable que lleguen a mi memoria estas épocas pues desde que eliminaron la ley de dependencia, desde que destinaron a los enfermos a morirse de desesperación, pena y dolor, ni siquiera pueden pagar los medicamentos con los créditos de sus manos, para que palien un poco de ese sufrimiento y agonía de enfermedades degenerativas como la esclerosis múltiple; es inevitable repito que recuerde aquellas épocas remotas, pues en este 2021 que comienza muchos de estos enfermos al no tener el sostén familiar, y otras que sencillamente son abandonadas, han acabado en las calles, motivo por el cual desde la elite se toma la medida imperante, rápida y al coste que sea de despejar las conciencias de las calles a carpas alejadas de la población, lo han llamado ayuda humanitaria en un acto de generoso cinismo, ¡Dios mío! Y perdóneme dios por nombrarle en vano, casi era más rápido y humano que los fusilaran o los gasearan, y así acabar de un golpe con tanto dolor, como en otras épocas doradas que también asaltan a mi memoria, pero no es posible la iglesia prohíbe la eutanasia, por eso dejan que mueran lentamente.

En este año 2021 sí que lograron algo importante ¡El fin del narcotráfico de drogas! Ahora sale más rentable traficar con otro tipo de cosas, en el mercado negro se venden medicinas a cambio de favores o cosas materiales, como bien explique antes el uso del dinero empieza a desaparecer y es complicado el préstamo de créditos de mano a mano insertados en esos fantásticos chips. Tristemente muchas de estas medicinas ni siquiera son del todo fiables, son creadas en laboratorios clandestinos y se venden en el mercado negro como hacían los antiguos charlatanes del oeste. Ahora se trafica con bienes esenciales incluido el agua, el verdadero oro con el que nos comprarán y venderán, pues sin ella estamos muertos. Y mientras todo esto sucede, no puedo evitar pensar en todas aquellas personas que se quedaron en el camino, sus esperanzas, sus sueños, y no consigo ni siquiera recordar cómo era antes…

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Donde nací no importa, sólo me considero un ser más de este mundo. Creo en la pasión de hacer las cosas, en la vida y en recordar que cada día puede ser el último, con la consciencia de que a veces también nos podemos olvidar de todo esto. Puedo decirte que escribo desde que tengo memoria, incluso mucho antes de saber leer o del arte de empuñar un lápiz, sobre historias improvisadas, de lo que fluye, de imaginaciones reales que seguro existieron en algún tiempo, en algún lugar sin saber exactamente donde y cuando. Aprendiz de la vida, de las relaciones, de la naturaleza que nos rodea… Siempre sentí que soy la primera lectora de mis palabras, y comprendí que una vez que las plasmas dejan de ser tuyas, y esto ya es liberador.

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