Un grupo de colectivos ecologistas y de activistas por los derechos humanos se concentraron a principios de este mes frente a la Embajada de Honduras en España, con ocasión del aniversario del crimen contra Berta Cáceres, defensora de los derechos humanos, feminista, indígena lenca, y hondureña, asesinada el pasado 3 de marzo de 2016.

La investigación de este asesinato sigue pendiente de la creación de una comisión independiente e internacional. Esta comisión es imprescindible para que se investige en profundidad las relaciones entre los inculpados y detenidos y el poder político y económico en Honduras.

Durante la concentración se ha realizado la lectura de una carta que se ha entregado a la embajada tras un minuto de silencio. En la convocatoria se animaba a todos los colectivos a llevar pancartas con los lemas #BertaVive #1AñoSinJusticia y el gráfico del perfil de Berta. A nivel mundial se ha lanzado una acción en las redes sociales con el hashtag #JusticiaParaBerta que ha sido trending topic.

Por su parte Greenpeace, que se ha sumado también a la concentración, llevará a cabo entre el 24 y 31 de marzo diversas actividades para resaltar el valor del activismo y el precio que se paga por él. Así mismo la organización entregará a su hija, Laura Zúñiga Cáceres, el día 24 de marzo, el premio Artemio Precioso en reconocimiento a su labor en defensa de los derechos humanos y el medio ambiente.

Berta Cáceres encabeza una larga lista de asesinatos contra activistas medioambientales. Según el informe de Global Witness “En Terreno Peligroso”, en 2015 fueron asesinados 185 activistas ambientales, lo que supuso un drástico aumento del 59% con respecto al año anterior. De las personas asesinadas, 122 fueron en América Latina. Los dos países más peligrosos para el activismo ambiental son Brasil, con 50 personas asesinadas y Filipinas, con 33 muertes. Global Witness señala que, en 2015, casi un 40% de las víctimas de estos actos de violencia extrema fueron personas indígenas.

 

BERTA CÁCERES. DEFENSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Naciones Unidas define lo que es una defensora: “mujeres de todas las edades que se dedican a promover y defender todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, y todas las personas que se dedican a defender los derechos de la mujer y a las cuestiones relacionadas con la igualdad entre los géneros, denominadas defensoras de los derechos humanos en la presente resolución, en forma individual y en colaboración con otras”.

 

¿QUIÉN DEFIENDE A LAS DEFENSORAS DE LOS DERECHOS HUMANOS?

En todo el mundo las defensoras de los derechos humanos están pagando muy cara su labor de protección y promoción de los derechos humanos de los demás. En primer lugar, en cuanto mujeres, las defensoras pueden suscitar mayor hostilidad que sus colegas varones porque, en cuanto defensoras pueden desafiar las normas culturales, religiosas o sociales acerca de la feminidad y el papel que desempeña la mujer en un determinado país o una determinada sociedad. La promoción y defensa de los derechos de la mujer pueden ser un factor de riesgo adicional, puesto que la afirmación de algunos de esos derechos puede interpretarse como una amenaza al patriarcado y una alteración de los usos y costumbres culturales, religiosos y sociales.

La defensora es percibida como una traidora a los valores de su propia cultura y, por ende, su trabajo no es visto con buenos ojos.

Las violencias específicas que experimentan las defensoras de los derechos humanos, así como el impacto que tienen estas agresiones en sus vidas y activismo, son cada vez más evidentes. Las defensoras, además de enfrentar los mismos riesgos que los defensores, afrontan violencias que suelen justificarse con base en las normas sociales, las costumbres, la religión y la tradición. Todo ello ha puesto de manifiesto la necesidad de adoptar medidas de protección que aborden las distintas necesidades y realidades de las defensoras.

Los derechos y la situación de las defensoras de los derechos humanos fueron reconocidas por primera vez por la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer en su 57ª sesión en 2013, instando a los gobiernos, en colaboración con las entidades competentes del sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones internacionales y regionales, instituciones nacionales de derechos humanos, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, las organizaciones de empleadores, los sindicatos, los medios de comunicación y otros agentes competentes, a reforzar la aplicación de los marcos jurídicos y normativos y la rendición de cuentas para eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas, específicamente mediante “Apoyar y proteger a quienes se afanan por eliminar la violencia contra las mujeres, incluidas las defensoras de los derechos humanos que se ocupan de la cuestión, quienes se ven particularmente expuestas al riesgo de violencia”.

El 18 de diciembre de 2013 fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, una histórica resolución sobre Protección de las Defensoras de los Derechos Humanos y las Personas Defensoras de los Derechos de la Mujer.

En junio de 2016, ONU Mujeres amplía su trabajo por los derechos humanos focalizando sus esfuerzos hacia el apoyo a las mujeres como constructoras de la paz, la democracia y la justicia difundiendo una publicación de la Resolución de la Asamblea General de la ONU sobre Protección de las Defensoras de los Derechos Humanos y las Personas Defensoras de los Derechos de la Mujer.

Entre sus 28 puntos, la resolución Invita a los dirigentes de todos los sectores de la sociedad y de las respectivas comunidades, incluidos los dirigentes políticos, militares, sociales y religiosos y los dirigentes empresariales y de los medios de comunicación, a que expresen su apoyo público a la importante función de las defensoras de los derechos humanos y los defensores de los derechos de la mujer y a la legitimidad de su labor.

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