Llevo días leyendo con estupor la noticia que cuenta que el Tribunal Constitucional hará pública en breve una sentencia en la que establece que la militancia de los partidos políticos debe fidelidad a sus organizaciones y que, por lo tanto, las manifestaciones o expresiones que pudieran perjudicar la imagen de las organizaciones podrán ser sancionadas (tanto por la vía interna, en base a los estatutos como por la vía jurídica, tal y como sucede en el caso que trata el TC).

La sentencia se dicta en relación a unas declaraciones hechas por la entonces militante de la federación asturiana Susana Pérez-Alonso mediante una carta al director en un medio de comunicación de prensa escrita. Para ser más exactos, fueron un grupo de militantes los que, indignados por lo que estaba sucediendo en su federación, manifestaron críticas de manera pública. A los demás, según parece, el TC les deja “libres de culpa”. Sin embargo, a Pérez-Alonso la considera culpable porque en sus escritos había “rozado la injuria”. Estoy deseando leer la sentencia porque en el fondo de mi ser hay una tenue luz de esperanza que se afana a la idea de que todo esto sea una broma pesada, porque no doy crédito. No me lo puedo creer.

Resulta que hace días me llamaba soberanamente la atención que a Pablo Iglesias y a Albert Rivera les hubiera dado por coincidir en algo: los líderes de ambas formaciones (permítame llamarlas “regeneradoras”, y que me ría de paso) manifestaban públicamente su “deseo” de que los trapos sucios se lavasen en casa. Para ser más exactos, en Podemos montaron un circo mediático –como hacen siempre- para hacer que insultaban a Errejón y después salir todos arrepentidos, reconociendo de todas las maneras imaginables –inimaginables también- que las disputas en público eran un tremendo error. Y de este modo, llegar a la conclusión de que: “compas, los malos rollos en el bar, pero en las redes sociales y en público, sonreíd”. El broche de oro lo puso la “abuela Teresa”, que si usted no sabe quién es, puede resumirse en que la han bautizado como “la abuela de Podemos” y que, muy previsiblemente se deje caer por Vistalegre para despertar los sentimientos que algunos bienpensantes tienen atados con hilitos que otros se divierten moviendo. No es nuevo: Pedro Sánchez tuvo “su Eustaquio”, que le sacó de un Comité Federal para decirle más o menos lo mismo que le decía la Abuela Teresa a Pablo.

Rivera, que es más formal, lo ha decidido en un Congreso del partido del que nadie sabe absolutamente nada, salvo sus titulares. ¿Acaso sabe usted algo sobre los procesos internos de Ciudadanos, de sus primarias, de su sistema de avales, de sus delegados, de sus Comités Federales –o lo que sea-¿ Es curioso que estemos excesivamente bien informados de los procesos del último círculo de Podemos, de la asamblea de la última agrupación socialista y, sin embargo, de la vida interna de Ciudadanos y del PP sabemos más bien cero (patatero).

Los focos centrados en los partidos donde, por esencia, más perfiles críticos puede haber. Y curiosamente, al mismo tiempo, se concentran en hacer hincapié sobre la limitación de la libertad de expresión para sus adscritos. Y a los pocos días, ¡zas!, sentencia del Tribunal Constitucional que viene a respaldarlo. Sí, debo estar ya paranoica y ver casualidades y coincidencias con doble fondo donde no hay más que eso, coincidencias y casualidades.

Pero es que vengo ya alucinando desde hace un tiempo. Con lo absurdo de todo lo que hacen en Podemos; con lo aberrante de todo lo que sucede en el PSOE. Me parece de ciencia ficción. E insultante. Porque aunque cuando veo sus ocurrencias me río, al pasar los cinco minutos de la vergüenza ajena desatada, me acuerdo de que toda esta gente está ahí prometiéndonos arreglar la miseria y la bestial situación social que estamos padeciendo. Y me enciendo. Ahí es cuando pienso que esto no puede seguir así.

Y entonces vuelvo a pensar, recuerdo la Sentencia que está por salir del Tribunal Constitucional. Y veo la palabra “Ley Mordaza” rebotar en las paredes. Y el eco hace que resuene la “Prisión Perpetua Revisable”. Y me siento, y respiro. Y me vienen más ideas… “TTIP”… “Gran Coalición”, “Gestora”…

Y me paro a pensar de nuevo: el Constitucional alineado con las direcciones de los partidos políticos que se dedican a incumplir sus promesas, ningunear a su militancia y mentir a sus votantes. Condenada una persona que escribió una carta sincera, valiente, auténtica y, sobre todo, socialista. Porque según parece, “lavó los trapos sucios fuera, y eso ha dañado la imagen del partido”. La imagen del partido.

Vuelvo a respirar. Muy hondo. Y me viene a la mente la imagen de toda esta tropa caminando por las calles de Paris defendiendo la libertad de expresión. Todo el mundo luciendo cartelitos del “Je suis Charlie (por Hebdo)”: si, porque en aquél momento había que defender la libertad de expresión por encima de todo. Seguro que ustedes también se acuerdan de aquello. Los máximos dirigentes políticos haciendo manifestaciones y declaraciones sobre la esencia europea, sobre la libertad.

Pues esos, esos mismos, hoy abren expedientes a compañeros suyos que están gritando que “AsíNO”. Y el Constitucional les da la razón porque considera que daña más la imagen del PSOE la carta sincera de una militante que un golpe de mando para derrocar a un Secretario General. Será que la imagen queda muy limpia cuando entre compañeros cambian cerraduras de despacho a un defenestrado; cuando un compañero hace el mayor ridículo comparando a Susana Díaz con un dios; cuando se traba la lengua al decirse republicanos; cuando se pacta con Ciudadanos; cuando se abstiene después de haber pedido los votos para decir que no. Eso debe ser que da esplendor y hace brillar al socialismo. Será que hablar con un tronco de un árbol cuando se es Secretario General no daña la imagen de tu partido, será.

Lo he dicho muchas veces y ahora lo repito con fuerza: hubo un momento en el que la gente se afiliaba a un partido y tenía más libertad dentro de él que en la calle (y precisamente esa era su lucha); hoy, sin embargo, se tiene más libertad fuera, donde se grita sin la fuerza que tiene la unidad. Lamento que el Tribunal Constitucional parezca estar confundiendo “interés del Partido” con “intereses de los que han hecho suyos los Partidos”. Solamente con esa concepción cabe proteger a quienes están destrozando las únicas herramientas que teníamos para defender la libertad.

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2 Comentarios

  1. Despuès de su expulsiòn en una Manifestaciòn del 15 M,usted a Podemos le tiene gana.El pasado jueves en las mañanas de Cuatro,el presentador le propinò un ZASCA ” el mundo al Revès,Talegon defendiendo a Morenès”

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