En México, un afluente del Papaloapan fue denominado como Río Tonto, por su cauce pausado. Y en Arizona, el Fenómeno de Salado, hace 700 años, mezcló ideas de las culturas nativas vecinas y surgió una sociedad muy dinámica y creativa.

En ese territorio casi desértico, que fue parte de México, se construyó el monumento nacional de Tonto, que exhibe una alfarería de vivos colores, el paño de algodón tejido, y otros artefactos que revelan una rica historia de sus pobladores que utilizan los recursos del desierto septentrional de Sonora y su relación con otras regiones.

El monumento el Tonto, en efecto hoy es una simbología frente a los vaivenes de las comunidades que pueblan el continente americano, contra las variantes y caprichos de sus líderes o caciques, a través de los partidos políticos.

Porque tonto es sinónimo de pendejo, estúpido y necio, referidos a quien posee una inteligencia escasa, alguien torpe o con una conducta poco pertinente. También, es sinónimo de vivo, pícaro, oportunista, camaleón, y groserías en muchos países de habla hispana.

Hacerse “el tonto” es fingir engañosamente no darse cuenta de las cosas para lograr algún objetivo. “Atontar” es lograr que otra persona actúe, se convierta o se comporte como un tonto.

En la historia de América Latina, la “Marcha de los Pendejos”, 25 de junio 1989, Caracas, Venezuela, fue una movilización tan grande que permite entender el camino doloroso que atraviesa su población y de países de la Región por ausencia de una clase política madura, pensante, que solo rodea a poderosos para mantener privilegios, a través de minipartidos u organizaciones que copan las gerencias de la petrolera fiscal, de ministerios, universidades públicas y privadas. Como representa Uslar Pietri en su cuento “conuco”, personaje que vende el mismo surco de tierra a diferentes campesinos del Orinoco.

Arturo Uslar Pietri, en su novela Oficio de difuntos (1976), reflexiona sobre el caudillo criollo de origen rural, reconstruye el vacío histórico sufrido por Venezuela durante la dictadura de Juan Vicente Gómez (1903-1935), y consigue crear la distancia necesaria para componer una deslumbrante farsa de sátira política, en cuya interpretación profundiza Carmen de Mora, de la Universidad de Sevilla.

El ex ministro de Educación, Uslar Pietri acuñó la palabra pendejo para referirse de manera irónica al venezolano honesto, incapaz de cometer actos de corrupción. El escritor venezolano dijo: “Si usted decide meterse a especulador o ladrón, el riesgo de ir a prisión es mínimo. Aquí nadie sufre con meterse a pícaro, porque no hay castigo para eso”. Uslar admitió que el venezolano en su mayoría es honesto, “aunque serlo no le signifique alguna recompensa, y no faltará desde luego alguien que le diga: Caramba, ese hombre sí es honesto. Pero lo más seguro es que le declaren más bien pendejo”.

La mención del término “pendejo” originó un escándalo en la opinión pública y hubo quienes condenaron el uso que este intelectual hizo de la palabra por considerarla vulgar. En su programa televisivo “Valores Humanos”creó los estatutos de la “Orden del Pendejo” para “condecorar” a los ciudadanos merecedores de esta distinción.

La marcha de los pendejos, aquel año de 1989, recordó a los venezolanos que aún recordaban los terribles sucesos del “Caracazo” y las denuncias de corrupción. La movilización salió desde la plaza Morelos y desde la plaza El Venezolano los manifestantes de Caracas se dirigieron a la casa de gobierno de Miraflores, otros al Congreso, y a la Fiscalía General de la República con un documento de la “gente honesta del país.

Carlos Andrés Pérez (1922-2010), político precoz, resistente contra la dictadura de Pérez Jiménez, fue colaborador de Rómulo Betancourt y miembro original del partido socialdemócrata Acción Democrática (AD). En su primera presidencia, entre 1974 y 1979, manejo los ingentes ingresos petroleros, la estatalización de las industrias del hierro y los hidrocarburos con medidas populistas que llevaron a una inflación incontenible.

Octubre de 1989, constituyó un antecedente en la historia de Venezuela, que puede explicar la inestabilidad del país. CA Pérez regresó al poder, pero para afrontar un panorama radicalmente distinto, por sombrío y hostil. Su inmediato plan de ajuste para estabilizar una economía malparada por la inflación y la deuda externa provocó el violentísimo Caracazo, y en 1992 hubo de sortear dos intentos de golpe militar, el primero encabezado por el presidente Hugo Chávez, que gobernó hasta 2015, año que fallleció.

Como colofón, Carlos A. Pérez fue procesado por la Corte Suprema bajo la acusación de corrupción, para finalmente, cinco meses antes de expirar su mandato electoral, fue destituido por el Congreso. Y El máximo líder de la revolución bolivariana Hugo Chávez visitó Cuba, sellando la gran alianza con Fidel Castro.

La Corte Suprema halló a Pérez culpable del delito de “malversación genérica agravada” y le impuso una pena de dos años y cuatro meses de prisión. En atención a su edad, 73 años, Pérez comenzó a cumplir su condena con arresto domiciliario. En 1997 presentó su nuevo partido, el Movimiento de Apertura y Participación Nacional, con independientes y disidentes “adecos”, y reclamó un ideario socialdemócrata, pero la mayoría de sus integrantes apuntaba a la derecha liberal.

El año siguiente el Tribunal Superior de Salvaguardia del Patrimonio Público ordenó su arresto domiciliario y su puesta bajo custodia policial por unos nuevos cargos de enriquecimiento ilícito, cometidos en su segundo mandato, según CIDOB, una organización de estudios internacionales en Barcelona internacionales.

El pecado capital del chavismo en sus orígenes es que nunca se miró en los modelos exitosos de la izquierda europea de corte socialdemócrata y en los procesos de reforma y ajuste llevados a cabo por otros socialismos, como el chino y el vietnamita, remarca Ricardo Angoso, en el Diario16. Sus socios de Perú y Brasil van terminando entre rejas.

No hay una “guerra económica” del mundo contra Venezuela, como argumenta el régimen chavista que ahora lidera Nicolás Maduro, sino el fracaso continuado durante estos dieciocho años de “revolución bolivariana” en la aplicación de una serie de medidas económicas inútiles que han llevado al desabastecimiento, a la fuga de capitales al exterior, al abandono de la producción en el campo y en la industria, a la falta de iniciativa privada tanto nacional como foránea y a un caos predecible porque en economía sin confianza no hay nada, agrega Angoso.

Tres millones de venezolanos han huido de la tierra de Bolívar. Inclusive, los partidos del Perú que recibieron donaciones de Chávez para sus campañas electorales, ahora están presos, como el expresidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, y juicios en marcha contra los ex mandatarios Alan García Pérez y Alejandro Toledo por múltiples denunciass de negociados con transnacionales brasileñas y venezolanas.

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