Foto realizada por los propios alumnos del IES Carmen de Burgos de Huércal en un pasillo del centro.

Mientras la Junta de Andalucía ha dado la bienvenida a los estudiantes del nuevo curso académico con una campaña de publicidad insertada en algunos medios titulada “Educación Pública de Andalucía, una huella para toda la vida”, los alumnos de un instituto de Almería han comenzado el curso dando las clases en los pasillos y escaleras del centro por falta de espacio, aunque la Consejería de Educación lo achaca a “descuadre” con los horarios. Este jueves han decidido directamente no entrar y protestar a las puertas del centro público.

Los alumnos inician una protesta a las puertas del centro para presionar por la construcción de nuevas instalaciones

El mensaje de la promoción institucional de la Junta choca frontalmente con la situación que están viviendo los 900 alumnos matriculados en el Instituto de Enseñanza Secundaria Carmen de Burgos de la localidad almeriense de Huércal de Almería, un municipio de algo más de 16.000 habitantes gobernado por PP y un partido independiente.

Algunos alumnos del centro han confirmado que esta primera semana de curso académico han estado dando las clases de forma itinerante en las aulas que van quedando vacías por otros compañeros, aunque se ha llegado a dar el caso de verse obligados a recibirlas en los pasillos o escaleras del edificio.

El alcalde popular, Ismael Torres, ya ha mostrado la indignación ante la falta de soluciones de la Consejería de Educación a lo que considera un problema enquistado durante años. El IES Carmen de Burgos es el único centro de enseñanza secundaria del municipio.

La corporación municipal cedió hace años un solar para la construcción de un nuevo edificio que diera solución a la falta de espacio, pero el departamento que dirige Sonia Gaya aún no ha dado soluciones al respecto y lo achaca a problemas puntuales de “descuadre” de horarios en el inicio del curso académico.

Tanto alumnos como madres y padres han decidido presionar a la Junta para que aporte soluciones inmediatas a un problema crónico que no tiene vías de solución. Este jueves se han manifestado a las puertas del instituto y no entrarán hasta que la Administración autonómica no se comprometa a buscar soluciones concretas. Mientras tanto, el director del centro se ha reunido con inspectores de la Consejería de Educación y con un grupo de madres y padres de alumnos para buscar vías de entendimiento al problema.

Mientras tanto, la Delegación de Educación de Almería asegura que la situación es de “absoluta normalidad” y niega que los alumnos hayan recibido clases en los pasillos ya que consideran que las instalaciones existentes pueden absorber la demanda de alumnos matriculados. Como mucho, la Administración autonómica reconoce “una situación puntual” por “reorganización de espacios”. El instituto se encuentra en una fase de ampliación y está previsto que las obras se prolonguen al menos durante ocho meses.

Esta versión oficial no tiene nada que ver con la que dan algunos alumnos del centro, que aseguran que la Junta ha intentado crear “más aulas para no superar el máximo de 30 alumnos por clase, partiendo el salón de actos en dos y otras aulas que se han dividido”. Además, los estudiantes denuncian que tampoco existen suficientes autobuses que trasladen a todos los alumnos a este masificado centro y aseguran que deben “volver caminando solos a casa, por muy lejos que esté”.

La Delegación de Educación asegura que tiene prevista la construcción de un nuevo edificio de tres plantas adosado a la fachada de uno de los existentes. En ella se albergarán seis aulas polivalentes de Secundaria y otras dos de apoyo, además de un núcleo de aseos, otra aula de apoyo y desdoble y un porche.

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