Si en las sociedades desarrolladas persisten aún hoy en día graves problemas de desigualdad de género que afectan a los salarios, las oportunidades profesionales y el desarrollo personal, entre otros, lo que ocurre entre los países subdesarrollados ofrece una panorámica en la que se aprecian nítidamente dos mundos, de acuerdo al nivel de progreso. Semejante visión se puede percibir con igual claridad en lo que afecta a la sanidad la alimentación y la educación, siendo ésta última precisamente el elemento propulsor del crecimiento económico y en cualquier sociedad.
Hasta ahora todos estos hechos venían siendo generalmente considerados desde un punto de vista social o político pero ahora ha sido el Banco Mundial el que ha puesto a través de un informe cifras al coste de la deficiente o nula educación de las niñas, no así de los niños, en los países de bajos ingresos.
“Las escasas oportunidades educativas de las niñas y los obstáculos que les impiden completar 12 años de educación ocasionan a los países pérdidas de productividad e ingresos a lo largo de toda la vida que oscilan entre los USD 15 billones y los USD 30 billones”, según un nuevo informe que el Banco Mundial (BM) dio a conocer el 12 de julio pasado. Esa es la fecha establecida por Naciones Unidas como “Día de Malala”. (Malala Yousafzai, fue ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014 y cofundadora del Fondo Malala creado por UNESCO).
Los autores de este informe del BM, titulado Missed Opportunities: The High Cost of Not Educating Girls (Oportunidades perdidas: El alto costo de no educar a las niñas), inciden en otros aspectos derivados de un escaso desarrollo educativo de las chicas: “El alto costo de no educar a las niñas), en los países de ingreso bajo, menos de dos tercios de las niñas termina la escuela primaria y solo una de cada tres niñas termina el primer ciclo de la escuela secundaria”.
Por el contrario, los beneficios de la educación para las niñas son, también según el informe referenciado, más que constatables: “En promedio, las mujeres con educación secundaria tienen más probabilidades de trabajar y ganan casi el doble que las mujeres que no han recibido ningún tipo de educación. La educación secundaria tiene otros efectos positivos en las niñas, entre ellos, una amplia gama de beneficios sociales y económicos para ellas mismas, sus hijos y sus comunidades”. Y no solo se trata de economía: “Estos beneficios incluyen la casi eliminación del matrimonio infantil, la reducción en un tercio de la tasa de fecundidad en los países con alto crecimiento demográfico y la disminución de la mortalidad infantil y la malnutrición”. Y todavía mas: “Las mujeres con educación secundaria están más capacitadas para tomar decisiones en sus hogares, incluso las relativas a la atención de su propia salud. Es menos probable que padezcan violencia de pareja y afirman que gozan de mayores niveles de bienestar psicológico. Por otra parte, sus hijos son más sanos, y es menos probable que sufran malnutrición y más probable que asistan a la escuela y aprendan. Por último, las niñas que han recibido una mejor educación suelen participar más plenamente en la sociedad y ser miembros activos de su comunidad”.
La desigualdad de género y la economía mundial
Actualmente cerca de 132 millones de niñas cuyas edades van de los 6 años a los 17, de las que un 75% son adolescentes, no asisten a la escuela. En al África subsahariana solo el 40% de las niñas completan el primer ciclo de la secundaria, es decir condenadas en vida a ser seres humanos con sus posibilidades de evolución limitadas, mermadas. “Cuando 130 millones de niñas no pueden convertirse en ingenieras o periodistas, o directoras ejecutivas de una empresa porque la educación está fuera de su alcance, el mundo pierde billones de dólares que podrían ayudar a fortalecer la economía mundial, la salud pública y la estabilidad”, dijo Malala Yousafzai, “Si los líderes mundiales se comprometen a construir un mundo mejor, deben comenzar por invertir en la educación secundaria de las niñas. Este informe es una prueba más de que no podemos permitirnos retrasar la inversión en las niñas”, añadió la premio Nobel. Esa si que es una auténtica visión de los dos mundos
La educación además, y está suficientemente demostrado, crea seres humanos más exigentes, más ambiciosos y menos o nada tolerantes con la explotación, la tiranía o el engaño y eso hace que las sociedades a las que pertenecen sean mejores porque mejor es el conjunto de los individuos que la integran.
Kristalina Georgieva, directora general del Grupo Banco Mundial, es rotunda ala hora de valorar todo esto: “No podemos seguir dejando que la desigualdad de género ponga obstáculos en el progreso mundial. La desigualdad en la educación es otro de los problemas reparables que está costando al mundo billones. Es hora de cerrar la brecha de género en la educación y dar a las niñas y los niños las mismas oportunidades para triunfar, por el bien de todos. El informe es una prueba más de que no podemos permitirnos retrasar la inversión en las niñas”.
Desde 2016, el Banco Mundial ha invertido más de USD 3200 millones en proyectos de educación que benefician a las adolescentes.

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