¡Ay, ay ay ay, ay, manitos! Que Stoffel Vandoorne volvió a mojarle la oreja a Fernando Alonso en los Libres 1 de Japón, y a sus incondicionales no nos ha gustado nada.

Es una hora perfecta para mí para ver F1, soy un animal nocturno. Así que acompañado de un recipiente cilíndrico transparente en cuyo interior hay un líquido dorado (otros dirían amarillento) y con la tableta sobre la barra del Ring Bar, voy viendo como Vettel supera a Hamilton, interesante, y Ricciardo a Verstappen, me gusta: Ricciardo me cae más simpático. Pero también veo, y me pongo nervioso, recuerdo que aún no han despedido al gafe o inútil de Eric Boullier, al comprobar que el niño Vandoorme queda, una vez más, por encima de mi héroe (le mantengo la fe, por supuesto).

Lo feo es que en Malasia sucedió en todos los libros y en la clasificación y en la carrera. A ver si esto va a ser para siempre…

En calificación, F gana a S por 10-4. Es un buen margen.

El mejor resultado en carrera, durante todo el 17, también es de Alonso, que quedó 6º en Hungría, frente a dos 7º de Vandoorne: Singapur y Malasia.

Pero en los puntos

¡Ay!

El novato en los puntos aventaja al doble campeón del mundo.

Y no me gusta, no me gusta nada.

Menos aún cuando veo la vuelta de Alonso, con el McLaren que en comparación del Ferrari -que podría estar conduciendo- parece un cascajo, y noto que se esfuerza al máximo, que quiere hacerlo lo mejor posible, y aún así en los Libres 1 de Japón queda detrás del chavalito. Y hasta se cuela otro piloto, Magnussen, entre ambos. Malo malo.

¡Guardia alta, don Fernán!

 

Y ¡camarero!

que hoy no me acuesto hasta que comience a llover en Suzuka, Japón. Así que:

 

Otro burbon, por favor.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

10 + trece =