© Eloy Tizón

Almudena Sánchez (Palma de Mallorca, 1985) es periodista y una de las jóvenes voces españolas más originales, rotundas y sorprendentes del mundo del relato literario en nuestro país.

En 2013 fue incluida en la antología Bajo treinta (Salto de página), libro que reunió a catorce de los jóvenes narradores españoles más destacados. Ese mismo año, Almudena fue reconocida con el I Premio de Cuentos Tres Rosas Amarillas gracias a su relato «Cualquier cosa viva». Pero no fue hasta 2016 cuando su primer libro de relatos en solitario, La acústica de los iglús (Caballo de Troya), fue publicado, convirtiéndose rápidamente en un éxito de ventas –ya va por la octava edición– y de crítica, consolidándola como una de las cuentistas más potentes de España y Latinoamérica.

Aprovechamos para hablar con esta firme defensora del lenguaje inclusivo sobre el estado de la literatura en español, la crítica y, especialmente, sobre la desigualdad de género en el mundo literario.

«ME INTERESAN LAS CUESTIONES INTERIORES. LO QUE PASA POR EL CORAZÓN Y EL CEREBRO. LA ADOLESCENCIA, EL DESAMOR, EL MORBO…»

 

Como escritora, ¿qué temas te interesan especialmente, sobre qué te surge escribir?

Me interesan las cuestiones interiores. Lo que pasa por el corazón y el cerebro. La adolescencia, el desamor, el morbo, las pasiones, los celos, la amistad, el descubrimiento, la enfermedad. Intento buscar la poesía que hay dentro de esos temas y una pequeña verdad humana, un ángulo personal sobre nosotros, los complejos habitantes de la Tierra, capaces tanto de asesinar como de crear belleza.

¿Qué es para ti la literatura? ¿Y cuánto de autobiográfico suele haber en la tuya?

La literatura es una vocación, poco puedo añadir. Quiero decir, me encanta el mundo de las palabras desde pequeña. Yo sabía que estaba ligada a los libros, a las historias, con muy pocos años. Dejé de ser bebé y empecé a ser lenguaje. Con el tiempo, me he ido enamorando de ese impulso. Aunque también espero ganar algún dinero con ello. Ojalá se convierta en mi trabajo.

¿Qué significó para ti escribir y publicar La acústica de los iglús (Caballo de Troya, 2016)?

Es un libro que me ha abierto camino y no les pasa a todos/as los escritores que publican por primera vez. A mí me gusta La acústica… aunque ahora, viéndolo de lejos, creo que podría haberlo escrito mejor. El tiempo lo juzgará, pero mis lectoras y lectores por el momento son generosos, exigentes, valientes y bellos. No puedo pedir más. Me leen lectores/as de poesía, periodistas, amigas y amigos, familia, escritores/as jóvenes maravillosos, escritores/as consagrados ante los que me arrodillaría, blogueros/as geniales. He recibido críticas de todo tipo. Algunas muy negativas y me parece bien. Me gustan los artefactos que se aman o se odian.

«NO VEO EL FEMINISMO COMO OPCIÓN NI COMO IDEOLOGÍA. ES OBLIGATORIO, UN DERECHO FUNDAMENTAL, UNA REALIDAD, ES POTENTE, ES EVOLUCIÓN Y FUTURO»

¿Qué es para ti el feminismo y cómo de importante es en tu vida?

Bueno, digamos que no veo el feminismo como opción ni como ideología. Es obligatorio, un derecho fundamental, una realidad, es potente, es evolución y futuro y pasado y manzana y amor. «Hola, me llamo Almudena y soy feminista porque está en mis genes y en los de mi hermano y en los de mi gato y todo».

¿Crees que existe desigualdad de género en el mundo de la literatura?

Mucha y me entristece.

¿Crees que hay una falta de mujeres en el canon literario actual?

Todas deberían estar en los libros educativos desde primero de primaria y no están. Ni siquiera María Zambrano, a la que considero una genia del pensamiento y del lenguaje. No está.

«LA LITERATURA ES UNA VOCACIÓN. DEJÉ DE SER BEBÉ Y EMPECÉ A SER LENGUAJE»

¿Cómo ves el panorama del mundo del relato corto en España?

Lo veo bien. Está avanzando hacia fórmulas más abiertas. Puede que haya sufrido un estancamiento, como la novela. No creo que haya mucha diferencia. Pero ya se está abriendo. Lo percibo así. Donde veo más rotura y desgarro es en la poesía española. Qué maravilla de libros han escrito Berta García Faet, Erika Martínez, Ángelo Néstore, Luna Miguel, María Sotomayor, Elena Medel, María Sánchez…

¿Qué opinas de los premios literarios y de la crítica?

Los premios literarios son una plataforma. Te los pueden dar o no. Hay mil factores que influyen en la decisión de un jurado y no tienen que ver con la obra en sí. En cualquier caso, me gustan. No guardo demasiadas esperanzas. Si alguna vez me dan uno, será maravilloso. Si no me lo dan, me esforzaré más. En realidad, trato de no perder el tiempo pensando en premios. Y a la crítica –la «de verdad», es decir, la que critica el material literario y no a su autor/a– la leo y escucho con atención.

«HAY MUCHA DESIGUALDAD DE GÉNERO EN EL MUNDO DE LA LITERATURA Y ESO ME ENTRISTECE»

¿Cómo llevas que otras personas valoren u opinen sobre lo que escribes?

Lo llevo bien. Me parece muy sano.

¿Crees que recibimos una buena educación literaria?

Uf, creo que no existe la «educación literaria». En las escuelas se estudia a dos autores o tres. Yo estudié –así, a fondo, leyendo sus obras– a Juan Marsé, a Antonio Machado, un poco a Cervantes y a Miquel Martí i Pol. De Carmen Laforet supe que había escrito Nada y poco más. De Carmen Martín Gaite, ni me hablaron. De Ana María Matute, supe que había publicado Primera Memoria, pero como si me enseñaran la etiqueta de un detergente. Se enseña rápido y mal, sin amor.

¿Qué mejorarías?

Sobre todo: hay que leer más. Y no basta con los periódicos, hay que leer libros.

«A LA CRÍTICA –LA DE VERDAD, LA QUE CRITICA EL MATERIAL LITERARIO Y NO A SU AUTOR/A– LA LEO Y ESCUCHO CON ATENCIÓN»

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente? ¿Hacia dónde se dirige Almudena Sánchez?

Estoy trabajando en algo autobiográfico. Estos meses han sido complicados. Hace un año empecé una novela, pero mi camino se ha desviado.

 

CUESTIONARIO BREVE

Una referente feminista.

Virginia Woolf.

Un libro de relatos que no te canses de recomendar.

Voy a decir dos: Manual de jardinería (para gente sin jardín), de Daniel Monedero, y los Cuentos escogidos de Joy Williams.

Una mujer que escriba relatos por la que sientas predilección.

Joy Williams.

Una autora que haya influido decisivamente en tu forma de escribir.

Clarice Lispector.

«CONSIDERO A MARÍA ZAMBRANO UNA GENIA DEL PENSAMIENTO Y DEL LENGUAJE»

Una cita o fragmento literario que no se te vaya de la cabeza.

Es de Ada o el ardor de Nabokov: «Sé que amaré siempre, hasta la adoración, a las orquídeas, a las setas, a las violetas, y que todavía me verás salir sola, para vagabundear sola por los bosques y volver a casa sola, con un pequeño lirio solitario».

Un libro que estés leyendo ahora mismo.

Ordesa, de Manuel Vilas.

El libro que te hubiera gustado escribir.

Las olas, de Virginia Woolf.

Una editorial que te apasione.

Cuatro a las que siempre voy a comprar libros: La Bella Varsovia, Relee, La Navaja Suiza y Círculo de Tiza.

Una mujer que te haya marcado.

Mi tía Antonina.

Un aforismo tuyo.

«Crecer es apagar interruptores».

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