Al igual que ocurre en España, en los países latinoamericanos la corrupción es un proceso sistémico de muy difícil solución porque está arraigado al hecho del acceso al poder. Algunos de los nuevos dirigentes, como es el caso del presidente ecuatoriano Lenín Moreno, están empezando a plantear medidas y a aprobar legislaciones muy duras contra los procesos corruptos. Sin embargo, estamos viendo cómo en países como Venezuela, Colombia o Brasil los casos de corrupción política continúan a la orden del día.

El Caso Odebrecht es un ejemplo de ello que ha salpicado a países como Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela. Inicialmente, el volumen de corrupción política y económica que generó Odebrecht lo ha convertido en uno de los casos más importantes de la historia. Sin embargo, la corrupción que generó PDVSA —y que ha sido reconocida incluso por el propio Rafael Ramírez al afirmar en un artículo de opinión que la corrupción en la petrolera nacional venezolana había «degollado la gallina de los huevos de oro»—, en términos absolutos estaría al mismo nivel de la provocada por la constructora brasileña. Muchos se enriquecieron con PDVSA, muchos de los que ahora viven en otros países porque no pueden volver a pisar suelo venezolano. Es lo que le ocurre al que fuera el presidente de la empresa petrolera, Rafael Ramírez, quien, además de estar investigado por el FBI o la DEA, por citar dos organismos, ahora se enfrenta a una posible orden de detención internacional tras el anuncio realizado por el Fiscal General de los Estados Unidos Tarek William Saab el día 25 de enero de 2.018.

Durante la época en la que Ramírez fue presidente de PDVSA, la petrolera estaba asesorada financieramente por la empresa de Alfonso de León, Axon, tal y como lo reconoce éste en un correo electrónico del año 2.011 enviado a un empresario español: «Tengo muchos intereses de negocios en América Latina», entre los que destacan el asesoramiento financiero a gobiernos como el de Argentina, Colombia y Venezuela, además de empresas del «sector de energía (oil&gas) y sector del juego con presencia en la región». En ese mismo correo electrónico, De León reconoce que asesora «en materia financiera tanto a la República [Venezuela] como a PDVSA».

Estos correos a los que ha tenido acceso Diario16 estaban dirigidos a un empresario español haciéndole una propuesta de negocio junto al entorno de Rafael Ramírez para entrar en el sector de los medios de comunicación tanto en Latinoamérica como en España. Y es en esos correos electrónicos donde De León reconoce abiertamente su asociación con Rafael Ramírez al afirmar, en el intento de convocar una reunión con este empresario, que «mis socios, los de Rafael Ramírez, estarán en Madrid con lo que, en principio, nos podremos ver todos juntos y con eso avanzar más. Son personas claves dentro del panorama político del país en cuestión. Yo me ocupo de temas financieros, pero ellos son los que llevan todo el liderazgo político y de lobby».

En concreto, el medio que proponía adquirir en un primer lugar al empresario español era El Universal de Venezuela, negociándose en unas cifras que oscilaban entre 45 y 80 millones de euros. En estos correos, Alfonso de León  proponía a su empresa Axon como intermediaria pidiendo y recibiendo cantidades millonarias, incluidas provisiones de fondos que, según ha podido saber Diario16, utilizaban en su aportación en otros proyectos de los que pasado unos meses se retiraban, como por la coincidencia de fechas presuntamente podría ser su inversión en Zinkia que entró en  marzo del 2012 y salió a final de ese año cuando por resultar fallida la operación del Universal consideraron que se verían obligado a devolver a sus socios venezolanos de PDVSA el total o parte de la provisión millonaria recibida. Estos datos deberían estar recogidos o anunciados en la CNMV. No obstante, tanto Alfonso de León como una de sus sociedades utilizadas Axon Capital, por cierto, posiblemente participada por Ram Bhavnani, el inversor indio afincado en Canarias, de lo que informaremos próximamente, mantienen un “perfil” demasiado, extraño tanto público como oficialmente en base a su actividad y desenvolvimiento “público”.

Por tanto, según reconoce él mismo, De León estuvo asociado con Ramírez, una persona perseguida por varios delitos relacionados con la corrupción, y con los socios de aquél, algunos de los cuales mantienen negocios en distintos sectores empresariales español y europeos y que tienen su residencia en nuestro país. Estos socios de Ramírez, entre los que se encuentra su propia esposa, Beatrice Sansó, y su cuñado, Baldo Sansó, fueron fundamentales para cerrar acuerdos con empresas españolas, como Duro Felguera, para implementar grandes proyectos de ingeniería en Venezuela cobrando importantes comisiones a través de intermediarios, como es el caso del actualmente encarcelado y reclamado por Estados Unidos, Nervis Villalobos.

Estos socios de Alfonso de León y de Rafael Ramírez también están, o han estado, implicados en casos investigados por la Fiscalía Anticorrupción como todo lo ocurrido en el BPA de Andorra.

El asesoramiento que pudiera darle Alfonso de León a Ramírez y sus socios sobre la compra de empresas en Europa derivó, precisamente, en comunicaciones como las que tiene en su poder Diario16, en las que se proyectan grandes beneficios y la generación de sinergias empresariales entre Europa y Latinoamérica siempre con un importante apoyo político. Sin embargo, muchos de esos venezolanos están presuntamente utilizando esas empresas adquiridas para blanquear capitales, y, en muchos casos, esas operaciones están siendo investigadas por la Justicia española. Diario16 tiene conocimiento de que en varias de esas operaciones de compraventa de empresas intermedió o asesoró Alfonso de León, sin que tengamos evidencia de que, una vez cerrada la operación, interviniera en los movimientos de los venezolanos una vez hubieran adquirido la sociedad.

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