Alfonso Dastis es el gran desconocido del gobierno de Rajoy. Sólo se sabe de él que es diplomático y que fue embajador permanente de España ante la Unión Europea con sueldo de 21.500 euros al mes, cinco veces por encima de lo que cobra el Presidente del Gobierno. Pero, a medida que se va conociendo su trayectoria, se va sabiendo que su entrada en política empezó con la llegada de Aznar a la Moncloa. Es su leal colaborador. Incluso tuvo un papel relevante en la fundación FAES.

Era un diplomático destinado en la representación permanente de España en la ONU cuando, en 1996, tras la llegada de Aznar a Moncloa, éste es reclamado para irse a trabajar a su gabinete. Allí permaneció durante cuatro años en los cuales comenzó a colaborar con la fundación FAES, la máquina ideológica del aznarismo.

En septiembre de 2000, en el segundo mandato de Aznar, es nombrado director general del ministerio de Exteriores. Dos años después sería ascendido a secretario general de Asuntos Europeos. Cesado cuando, contra todo pronóstico, Rajoy pierde las elecciones ante Rodríguez Zapatero, su pertenencia al Cuerpo Diplomático le permitió, no obstante, ser designado embajador en los Países Bajos. Tres años y medio después sería cesado. Volvió a Madrid y colaboró activamente en la fundación FAES hasta que el PP gana las elecciones por mayoría absoluta y Rajoy le nombra, en el primer consejo de ministros, embajador permanente ante la UE.

Dicen que el recién nombrado ministro de exteriores, José Manuel García Margallo, no le gustó la designación. Dastis no es “hombre suyo” precisamente, sino todo lo contrario. En los mentideros políticos se cuenta que fue Francisco Millán Mon, cuñado de Rajoy, el que le indicó a éste el nombramiento. Se habían producido serias discrepancias con el embajador permanente hasta ese momento, Luis Planas Puchades y había que buscar un repuesto inmediato. Millán Mon y García Margallo son estrechos colaboradores además de amigos por lo que el nuevo ministro aceptó, aunque de mala gana, el nombramiento de Dastis.

En el PP lo consideran demasiado conservador y demasiado proclive a asumir las ideas de Aznar a pesar de ser miembro del gabinete al que el ex presidente dirige continuamente sus dardos. Su desafortunada frase justificando que los jóvenes españoles salen a buscar trabajo al extranjero “para ampliar miras” le ha puesto en el punto de mira de la oposición parlamentaria. Y todavía más después de que se haya mostrado partidario de Donald Trump, el controvertido presidente norteamericano.

Dastis tiene dos hijos. Uno de ellos es propietario y administrador único de una empresa cervecera. Su vocación es, según ha dicho él mismo, “fabricar artesanalmente la cerveza”. Su otra hija es analista empresarial en las oficinas de la consultora Deloitte en Bruselas. Su mujer, por su parte, trabaja en las oficinas de Madrid de un bufete internacional de abogados, Clifford Chance. Todas estas actividades son compatibles con el cargo que ocupa Alfonso, al que familiarmente conocen por “Poncho”. Lo que preocupa en Moncloa es la “excesiva lealtad” del ministro hacia un personaje que, lejos de permanecer dentro de la disciplina del PP parece decidido a apartarse totalmente de ella. Incluso se ha barajado con la posibilidad de que funde un partido nuevo. En tal caso, ¿Qué hará el incondicional “Poncho”?

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