DibujoCon un equipo muy limitado, Irlanda del Norte se encontraba en una especie de sueño tras su victoria contra Ucrania y su derrota por la mínima ante Polonia en la que merecieron un mejor resultado. Sin embargo, el último partido del grupo contra la actual campeona del Mundo la despertó de ese sueño y la puso en el sitio en el que su calidad y su esquema de juego le corresponden.

Alemania hizo importantes cambios, sobre todo con la incorporación de un nueve puro, Mario Gómez, haciéndoles retornar a su estilo de juego tradicional sin renunciar al modo de entender el fútbol impuesto por Löw basado en el buen trato del balón. Los germanos se sintieron mucho más cómodos en el campo que en los dos partidos anteriores y volvieron a presentarse ante el mundo futbolístico como una de las selecciones favoritas a llevarse el título. Si no se hubieran encontrado con un inspirado McGovern el resultado hubiera sido tan escandaloso o más que el que se dio en la semifinal del Mundial, aquel 1 a 7 a Brasil en el Mineirao, en Belo Horizonte.

Joachim Löw, además de introducir a Mario Gómez, sustituyó a Howedes por Kimmich, un lateral profesional que encontró la profundidad en el juego por banda que le había faltado a los alemanes en los dos partidos anteriores y que les hizo que se atascaran en ataque. Irlanda del Norte se sabía muy inferior y, por tanto, salió al campo a hacer lo que mejor sabe hacer, defenderse, con la idea de recibir el menor número de goles posible y, de este modo, tener un golaveraje que le permitiera pasar a la siguiente ronda como uno de los mejores terceros clasificados de la competición. Ante esta situación, Alemania tiró de rodillo y machacó a los irlandeses con constantes ocasiones de gol. Müller falló un mano a mano ante McGovern y remató dos veces contra los palos. Las oportunidades se sucedían hasta que Mario Gómez remató un balón a la red tras una jugada del propio Müller que engañó a todos pasando hacia atrás porque parecía que iba a ser él quien finalizara la jugada.

La segunda parte fue un calco de la primera. Los irlandeses no tenían intención de atacar sino de no encajar más goles. Tenían el golaveraje a cero y con esa cifra superaban a Albania en su lucha por la clasificación. Alemania continuaba fallando ocasiones, unas veces por falta de puntería y otras por las intervenciones maravillosas de McGovern. Así se llegó al final de partido. Todos contentos. Alemania volvía a dar una imagen de equipo temible e Irlanda del Norte mantiene sus aspiraciones de clasificarse para los octavos de final.

ESTADISTICAS IRLANDA N ALEMANIA

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