Fotografía de su cuenta personal de Twitter @albichepalacios.

La historia de Alba Palacios tiene un final feliz. A sus 33 años, Alba se ha convertido en la primera futbolista transgénero en España y la primera, a nivel mundial, en competir en un equipo femenino. De este modo, Alba que nació en el cuerpo de Álvaro ha conseguido lo que siempre ha querido: “ser una chica normal en este mundo o intentar ser una chica normal siendo trans”.

Desde que el pasado domingo debutara con Las Rozas CF de Tercera división, la historia de esta madrileña ha suscitado la atención, admiración y el asombro de muchos. En declaraciones a Diario 16, Alba nos comenta que no esperaba esta atención mediática a pesar de que “cuándo fui al Ramón y Cajal y pregunté a mis psicóloga si conocía casos similares al mío, me comentó que no y luego pensé: ¿dónde me he metido?”.

 

Presión mediática

“Con tantas entrevistas me sobrepasa un poco” reconoce Alba que habla de un primer partido “un poco complicado por el tema de las cámaras” ya que le dificulta el “poder jugar tranquilamente”. Un debut en el que la madrileña, a pesar de la presión mediática, encajó su primer gol y de este modo inicia una nueva etapa en el mundo del deporte.

Sin embargo, gracias a los medios puede difundir mejor y más alto su mensaje: “con todo esto de los medios yo lo que intento es abrir puertas a las personas trans para que jueguen en cualquier equipo, no quiero que tengan miedo a salir”.

Para ella lo más importante es seguir cumpliendo su sueño y vivirlo. Por ello, su objetivo es centrarse en el fútbol y aunque prevé que el “segundo partido también va a ser complicado por el tema de las cámaras” espera “que poco a poco se vaya calmando”.

 

Nunca es tarde

Es el ejemplo en persona de que nunca es tarde si la dicha es buena. Consciente de que “con 31 años es una edad tardía” para empezar, “ya no miro hacia atrás, yo quiero ser Alba”. Antes de empezar con el tratamiento hormonal, nos comenta que primero “te preparan para que te identifiques como Alba sin necesidad de hormonarte, y tienes que trasladarlo al mundo entero”. Una postura, bastante “difícil por que te ven físicamente y te siguen identificando como Álvaro”.

Esto proceso previo le permitió estar preparada mentalmente y “gracias a las hormonas, tu aspecto es más femenino”. Un tratamiento que le ayudó “a que la gente pueda verme como Alba sin necesidad de maquillarme ni nada”.

A pesar de la felicidad que de su voz se desprende, habla de un proceso que también ha sido “duro” aunque “prioritario por que químicamente, digamos, dejaba de ser Álvaro”.

 

Lo mejor es caer y levantarse                                                                            

“Yo crecí con un lema que me enseño una buena amiga, y es esa famosa frase de que hay que saberse levantar cuándo te has caído. Hay gente que se cree que hay que ser perfecto, cuándo lo mejor es caer para poder levantarte” continúa Alba Palacios.

De este modo reconoce su cabezonería, la misma que le ha obligado a “intentarlo y seguir, conseguir ser Alba, luchar por lo que quiero y no rendirme”. Por eso, subraya que gracias a la “lucha, paciencia y esfuerzo” ha conseguido cumplir su sueño de ser mujer y jugar en un equipo de fútbol femenino.

Asimismo, lanza un mensaje a aquellas personas que estén pasando por su misma situación y recuerda que la paciencia es el ingrediente secreto. Por un lado “paciencia por que el tratamiento es un proceso muy lento y la gente lo quiere todo muy rápido” y por otro lado, paciencia “con la gente que les rodea”.

“Hay que ser bastante empático o empática, por que tu estas haciendo la transición y quieres que todo el mundo te entienda y te ayude pero lo que he aprendido con este proceso es que tu también tienes que entender al resto de personas” por que “al igual que tu transicionas ellos también transicionan contigo”

De su experiencia destaca que se siente “orgullosa” del cambio de mentalidad en la sociedad y “que tenemos mucha suerte por vivir en España”. Por ello anima a quienes se sientan identificados con su historia a “que no se escondan con otras personas que estén pasando por lo mismo, por que hay otras personas que aunque no estén en tu misma situación te van a apoyar y ayudar igual”.

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