El fallo de la Corte Internacional de Justicia en relación al reclamo de Bolivia a su salida al mar, no es más ni menos que una  resolución jurídica al servicio de los intereses geopolíticos internacionales. En este caso este Tribunal  Penal Internacional eterniza la injusta situación de Bolivia, a la cual le fue arrebatada una parte de su territorio. Si bien la resolución apela al dialogo entre los dos países, lo cierto es que en el marco de las relaciones internacionales, solo cabe continuar la lucha por una salida de Bolivia al mar. Y esto solo será posible a través de la lucha del gobierno y pueblo Boliviano, la construcción de la Patria Grande  y la solidaridad  antiimperialista internacional.

El politólogo guevarista Atilio Borón señaló en este sentido: “Los jueces obraron como si estuvieran en presencia de un litigio entre dos cantones suizos por el acceso a unas pasturas para sus vacunos de lechería. No se hicieron cargo de la dimensión y la génesis del conflicto y del papel de las grandes potencias de la época –Gran Bretaña y en menor medida Estados Unidos- que utilizaron al gobierno de Chile como un “proxy” para apoderarse de las riquezas mineras existentes en esa región. Estas no fueron utilizadas para estimular el progreso material de Chile, que siguió siendo “un caso de desarrollo frustrado” como lo sentenciara el gran economista de ese país, Aníbal Pinto, sino para acrecentar las fabulosas ganancias de las empresas extranjeras promotoras de la guerra. En ese tiempo, 1879, la explotación del guano y el salitre producían pingües ganancias dado que eran los principales fertilizantes que demandaba impostergablemente la agricultura europea, cuyas tierras labradas por siglos daban signos de agotamiento luego de la Revolución Industrial. Y también estaba el cobre, aunque con una presencia apenas incipiente en esa época.”

Hace dos años la cancillería rusa destacó  sobre la Corte Internacional que: “en 14 años de funcionamiento, la CPI ha dictado sólo cuatro sentencias y ha gastado más de 1.000 millones de dólares”. “Lamentablemente, el tribunal no ha justificado las esperanzas puestas en él y no se ha convertido en un órgano de justicia internacional independiente y de prestigio”.

Mientras esta resolución se hacía pública, muchos fueron los intelectuales de todo el mundo que mostraron su indignación, entre ellos Stella Calloni:

“Hoy más que nunca, nos encontrarán firmes junto a Morales, porque sin dudas Estados Unidos ha sido determinante en esta resolución, que influye directamente en las próximas elecciones de Bolivia. Para todas y todos los latinoamericanos, es importante que no puedan detener la marcha que inició Evo, rescatando a su país de la ignominia, tras haber sido ocupado por la CIA. A partir del dictamen, el gobierno chileno buscará maximizar el conflicto para aislar aún más a Bolivia, avalado por sectores que se han alimentado del falso nacionalismo al que sólo Allende había podido ponerles un freno.”

Desde la Internacional Guevarista señalamos nuestra solidaridad con los justos reclamos del pueblo boliviano.

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