Las declaraciones de Íñigo Henríquez de Luna contra la presidenta de la gestora del PP de Madrid son una muestra más de la guerra larvada dentro de la sección madrileña. El sector aguirrista, con buenos apoyos en Moncloa sector vicepresidencia, no va a dar su brazo a torcer tan fácilmente frente a Cristina Cifuentes.

El viceportavoz municipal del partido conservador ha acusado a la presidenta madrileña de convocar un congreso exprés para evitar que se puedan presentar otras candidaturas. Henríquez de Luna ha manifestado: “Si se defienden las primarias, no se puede aprobar unas fechas que hacen imposible que haya otros candidatos”.

Cristina Cifuentes, que siempre ha defendido que ni es un verso suelto, ni Madrid una isla ideológica dentro del PP, expuso en una reunión de la Gestora que el congreso madrileño del PP sería los días 17 y 18 de marzo. La fecha se hizo pública el 10 de enero, por lo que los ataques actuales no son más que otra parte de la táctica que están llevando a cabo diferentes poderes internos del PP contra Cifuentes y otras personas que pueden considerarse molestas, como Isabel Bonig. Lo intentaron contra Cospedal y el caso YAK-42, pero la ministra de Defensa respondió bien.

Henríquez de Luna contra Cifuentes: “Si se defienden las primarias, no se puede aprobar unas fechas que hacen imposible que haya otros candidatos”

 

Palabras y más palabras con intención

Henríquez de Luna es el ariete público de Aguirre contra el grupo de Cifuentes. Antes de la votación de compromisarios para el Congreso Nacional ya acusó al responsable de la Gestora en materia de organización, de estar haciendo trampas. El edil madrileño mostró públicamente su desacuerdo con Alfonso Serrano por culpa de cartas que, según parece, no habían llegado a todos los militantes. Serrano respondió diciéndole que todas las cartas se habían enviado en la misma fecha, por lo que el retraso no era achacable a la Gestora.

También se ha quejado Henríquez de Luna sobre la imposibilidad de hablar durante la reunión de Cifuentes con los vocales de distrito del Ayuntamiento de Madrid. “Yo creo que la democracia interna y la participación de los afiliados, o te la crees o no te la crees, pero si te la crees, no se pueden organizar actos de partido donde por primera vez en la historia de nuestro partido en Madrid, no se pueda participar, debatir o expresar las legítimas opiniones que podemos tener cada uno”, ha manifestado.

Desde la Gestora, Ángel Garrido ha respondido con dureza: “Se está equivocando, pretenden convertir cada escenario en el que hay participación de militantes con su Presidenta, en un acto de autopromoción”. Por su parte, Cifuentes ha querido restar importancia a las palabras del concejal de quién ha recordado que le pidió que el Congreso se celebrase cuanto antes. Y Henríquez de Luna ha respondido en la cadena SER: “que Cifuentes diga misa, yo nunca dije que había que celebrar un Congreso cuanto antes”.

“Que Cifuentes diga misa” –asegura Henríquez de Luna–, “yo nunca dije que había que celebrar un Congreso cuanto antes”

 

La clara división interna

La Gestora y el PP de la Comunidad de Madrid no se habla con el PP municipal. Los actos de Aguirre no suelen ser ni comentados, ni difundidos por las redes sociales dependientes de Cifuentes y viceversa. Se podría decir que existen dos partidos claramente diferenciados en Madrid. Por este motivo, Cristina Cifuentes convocó a los vocales municipales de la capital. Quería evitar esa quiebra y poder hacer cuña entre las posibles huestes aguirristas.

Las cuestiones Comunidad-Ayuntamiento, por ejemplo, no pasan por los concejales conservadores. Se tratan de tú a tú entre las instituciones. De hecho, en ocasiones las declaraciones incluso contradictorias entre Sol y el refugio de Aguirre. Los aguirristas ya han declarado off the record que no piensan ponerle las cosas claras a Cifuentes. “Si piensa que el Congreso va a ser un paseo militar está muy equivocada”, afirmaba con contundencia un destacado concejal madrileño.

Los defensores de Cifuentes por su parte afirman que “si quieren algo que se presenten a las primarias”. Están sumamente molestos de que cada vez que se apoyan en algún aguirrista, éste les sale rana. Recuerdan la lista de aguirristas implicados en casos de corrupción y la cantidad de diputados madrileños que han tenido que dimitir por ese motivo. “Al final todos los que están manchados o la lían son de Aguirre” confiesan desde las huestes de la rubia con coleta.

Los defensores de Cifuentes responden a los aguirristas: “si quieren algo que se presenten a las primarias”

En especial ha dolido, y mucho, dentro del sector afín a Cifuentes la actitud de Elena González Moñux contra el portavoz en la Asamblea, Enrique Ossorio. La aguirrista acusó de acoso al diputado madrileño causándole un gran daño personal, no habiendo causa para ello según los tribunales. Entienden, aunque no lo hagan público, que todo respondía a algo organizado para atacar a Cifuentes indirectamente.

Desde luego, Cifuentes está haciendo todo lo posible para afianzar su poder dentro del partido madrileño y tener su peso a nivel nacional. Hay guerra interna, pero la dirigente madrileña es de dar la batalla. No se va a esconder frente a los ataques de Aguirre, de quien piensa que está amortizada. Ni frente a los ataques que le lanzan desde el partido nacional. Y juega sus cartas como los demás. Aunque de forma más sigilosa y con menos voces. Los aguirristas pretenden dar batalla, pero en esta guerra Cifuentes también va a dar sus mordiscos y utilizará sus tretas contra ellos. Como reconoce un destacado cargo autonómico “mientras Aguirre lanza sus mordiscos, Cifuentes se ha ganado los pueblos”.

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