Existen numerosas denuncias a la Guardia Civil sobre aeronaves que lanzan yoduro de plata a las nubes para disiparlas y así impedir que llueva o granice en algunas zonas y por el contrario llueva en otras.

Según Helena de la Casa Huertas Hernández, de La Vanguardia, escribió en 28/04/2016 el artículo Cómo provocar o evitar la lluvia con avionetas, señalando lo siguiente:
“El sol y el buen clima son factores decisivos para el turismo español. Mientras tanto, otro sector de la población prefiere las nubes y las lluvias por una sencilla razón: sobrevivir. Los agricultores cada año están más afectados por la sequía, consecuencia del cambio climático y por un factor “misterioso”, las avionetas que controlan la lluvia.

Como si se tratara de una teoría de la conspiración, un día nublado cualquiera, en las que las nubes negras indican que está a punto de llover, se escucha el motor de una avioneta. Minutos después, las nubes se vuelven blancas y desaparecen.

Esta práctica se conoce como siembra de nubes y fue descubierta por Benard Vonnegut al comprobar que el yoduro de plata podía romper los equilibrios internos de las nubes y modificar las precipitaciones. Por ahora, esta técnica sólo se ha demostrado eficaz para incrementar o detener la lluvia, provocar nevadas y minimizar los daños del granizo”.

Continúa indicando que “el modo de actuación es sencillo: la avioneta rompenubes sobrevuela por las nubes medias o altas, formadas por cristales de hielo que se encuentran a unos 2.000 o 3.000 metros y cuya temperatura es más baja de 0 º C, y lanza yoduro de plata.

Como consecuencia, se incrementa el número de estos cristales de hielo que posteriormente, por choques o coalescencia, se convierten en gotas de lluvia. La función de la avioneta es que llueva en una zona determinada, evitando así que precipite en otro lugar.

Lógicamente, el yoduro de plata, cae junto a las gotas de agua. Pero, a pesar de ser una sustancia química, no supone ningún peligro para el ser humano (?). “El yoduro de plata debería de lanzarse de forma masiva para que tuviera consecuencias en la salud”, explica el Catedrático en Física Aplicada de la Universidad de Granada y especialista en Física de la Atmósfera, Juan Ignacio Jiménez”.

De la Casa Huertas Hernández en su artículo indica que “por otro lado, algunas voces aseguran que estas avionetas se pueden distinguir fácilmente gracias a la estela que dejan a su paso, llamadas por algunos chemtrails. Según esta teoría sin base científica alguna (?), según la autora, la estela de un avión comercial permanece menos de un minuto en el cielo, mientras que las de estas aeronaves son mucho más persistentes en el tiempo llegando incluso a ser visibles durante varias horas. (Es posible que esto se deba a la carga de yoduro de plata que emita, pues nosotros las hemos visto en el cielo azul y otros autores tienen fotografías en las que las estela se cruzan y entrecruzan y permanecen en el cielo azul una vez disipada la nube tormentosa durante mucho más tiempo que la estela de un avión comercial).

Asimismo, continua, la estela de un avión comercial es regular y no se cruzan entre sí, en oposición a las avionetas antilluvia que se caracterizan por su estela irregular y por hacer maniobras que dejan un rastro circular, en forma de un panel cuadricular, etc”.
“Las avionetas antilluvia ya son utilizadas por cerca de 40 países, aunque oficialmente solamente se han realizado experimentos en Australia, Israel, Rusia y China. De hecho, en muchos lugares de España, principalmente en el sureste, los agricultores han denunciado esta práctica a la Guardia Civil, porque aseguran que ha provocado el descenso brusco de las precipitaciones. Sin embargo, a pesar de las investigaciones aún no se ha constatado la existencia (?) de las mismas”.

Y si las investigaciones las han constatado las autoridades no las han hecho públicas, ya que pueden intervenir factores que no lo aconsejan, como la llegada de turistas a España en busca de Sol y playa, es lo que se denomina “Turismo heliotrópico”(Turismo de Sol y playa ), o cosecheros de tomates, como en Mazarrón (Murcia) y en otras áreas de la Región Murciana en las que los cultivos agrarios son de especulación.

La autora del artículo señala que “los rumores culpan a las compañías aseguradoras para ahorrarse indemnizaciones por tormentas dañinas, parques solares que no quieren que nada se interponga entre ellos y el Sol e incluso al sector turístico. Claramente, muchas pueden ser las “manos negras” pero científicamente, por ahora, no hay pruebas de la existencia de estas aeronaves (?).

No obstante, la Guardia Civil tiene a disposición ciudadana, especialmente para los agricultores, un teléfono de emergencias 062 para que les informen si encuentran alguna evidencia de estas prácticas con el fin de poder constatar e investigar estos fenómenos”, lo que indica, según nuestro criterio, como se suele decir, “cuando el río suena, agua lleva”.

En el programa CUARTO MILENIO de TV Cuatro, el 13 agosto de 2018, se habló de la formación de nubes artificiales con yoduro de plata y de la destrucción de granizo por el mismo procedimiento con aeronaves y quemadores de yoduro de plata instalados en el campo cerca de explotaciones agrícolas como en Aragón, Valladolid, Murcia, Alicante, Almería, Zamora, entre otras zonas; el resultado es la desaparición de nubes, precipitaciones y granizo y la consecuencia más funesta es la provocación de zonas en las que la desertización avanza a pasos agigantados; un ejemplo típico es la falta de agua en la Laguna de Gallocanta entre Zaragoza y Teruel afectando a los ecosistemas acuáticos, avícolas, aves migratorias, a la flora y fauna del entorno de la Laguna.

Otras consecuencias derivan de la contaminación del suelo y agua de los pantanos, de ahí el incremento de numerosas en fermedades.

El exceso de cohetes de yoduro de plata, (un cohete cuesta muy pocos euros) destruyen el granizo, pero un exceso de moléculas muy pequeñas no crean núcleos de condensación y las precipitaciones disminuyen o desaparecen las nubes, dejando el cielo azul y visualizando las estelas de las aeronaves, son las clásicas avionetas que tan a menudo surcan los aires preparadas con propulsores de yoduro de plata.

El Cambio Climático y la proliferación de estas aeronaves y cohetes con yoduro de plata están afectando al incremento de la Desertización de áreas de España, como las señaladas y otras.

Además hay concentraciones de yoduro de plata en el agua de pantanos, embalses, afectando a la fauna acuática y al consumo humano.

Las autoridades políticas, empresariales, supuestamente, prohíben a los investigadores que sus trabajos de investigación desde hace más de 15 años, salgan a la luz.

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Licenciado en Geografía e Historia (Sección Geografía) por la Universidad de Zaragoza. Agregado y Catedrático de Bachillerato. Desde 1982 imparte docencia como Profesor Tutor de Geografía en la Licenciatura y Grado de Historia, y en la Diplomatura de Turismo en el Centro Regional de Cartagena. Profesor Tutor telemático de Geografía en las mismas carreras. Sus líneas de investigación son Climatología, Medio Ambiente y Tercer Mundo. Entre sus libros figuran: "La estadística y las Representaciones gráficas aplicadas a la Geografía", "La Comarca del Campo de Cartagena. Dependencia climática y Biodiversidad. Retos y Realidades", "El Planeta tierra en peligro (Calentamiento Global, Cambio Climático, Soluciones)". Colaborador de revistas científicas de Geografía en Universidades españolas y en el Instituto Geográfico Vasco, en las que constan algunos artículos como: “La región geográfica”; “Las temperaturas del Campo de Cartagena 1940-1980”; “Aspectos de la Degradación del Medio Ambiente: su influencia en el clima”; “Aproximación al estudio de las corrientes oceánicas y su influencia en el clima. El fenómeno de la corriente de El Niño”; “Aproximación al estudio del Subdesarrollo, Globalización, pobreza y hambre en el mundo”; “Consideraciones en torno al impacto medioambiental de las Fuentes de Energía”; “El arte de conocer el tiempo”; “Precipitación, aridez, sequía y desertificación de la Comarca del Campo de Cartagena”. Ponente y coordinador de varios cursos organizados por el Centro Regional de la UNED de Cartagena. Ponente en el II Congreso sobre Etnoarqueología del Agua en el Campo de Cartagena con el artículo “Precipitaciones, sequía y agua del trasvase en el Campo de Cartagena”. Perteneció como miembro electo al Claustro del Centro Regional de la UNED en Cartagena. Dedicado a la docencia y a la investigación geográfica.

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