Su voz lleva sonado desde hace más de una década en Onda Cero. Ahora esta periodista todoterreno ha hecho realidad el sueño de escribir Vidas Unidas (LID Editorial) un libro realista, necesario y cercano sobre la adopción. Nadie mejor que ella para hacerlo. Es madre de cuatro hijos, dos de ellos adoptados. En él recoge la historia de 22 familias adoptivas (entre ellas Anne Igartiburu, Jordi Sevilla, Pilar Cernuda, Pilar Rahola, Blanca Rudilla o Ángel Expósito) no solo en el antes o durante de su proceso, si no en lo que es más importante: el momento de llegar a casa y la adaptación de todos ellos.


 

¿El hilo que une vidas en la adopción no se rompe nunca?

No, ese hilo, ese vínculo es irrompible igual que el que une a padres e hijos biológicos. Es un hilo que se ha creado y fortalecido con mucha paciencia y amor y no hay quien pueda romperlo por muchas vueltas que de la vida. En la tradición china, ese hilo es rojo y une a las personas destinadas a encontrarse. En la adopción, los afectos surgen desde la primera vez que ves la carita del niño, la primera foto crea unos sentimientos de pertenencia tremendos, ya lo sientes como tuyo, por eso, cuando lo tienes entre los brazos ya sabes que no podrás vivir sin él.

 

¿Qué diferencia hay en los afectos entre un embarazo natural frente al burocrático?

Las diferencias son grandes. En el embarazo natural el afecto, la evolución se ve día a día en el cuerpo de la mujer, lo sientes, ves ecografías…sin embargo, en el embarazo burocrático, el de los múltiples informes que hay que presentar a la Administración, nos sentimos a veces perdidos. No tenemos la certeza de que vamos a ser padres hasta varios meses después de solicitar la idoneidad, requisito fundamental para adoptar. Cuando las autoridades nos dan el aprobado como padres solicitantes, ahí ya nuestros afectos empiezan a tomar forma: decidimos un país y a partir de entonces, comenzamos a soñar en el día en que nuestro hijo estará con nosotros. A veces, ese sueño es largo.

 

¿Sirve cualquiera para adoptar?

No sirve cualquiera para adoptar igual que no todo el mundo es válido para ser padres biológicos aunque se tenga esa capacidad natural. Además, los padres adoptivos son personas especiales, valientes y luchadoras. Una vez, un amigo me decía que la adopción crea un sentimiento tan fuerte en la pareja que hay pocas que se separan. Sienten a los hijos por igual porque el embarazo burocrático lo viven ambos progenitores por igual.

 

¿Es la adopción una aventura desconcertante para todas las partes que intervienen en el proceso y casi nunca un camino de rosas?

No creo que la adopción sea una aventura desconcertante para los padres si tienen claro que quieren prohijar. Si pueden chocar algunas preguntas de los asistentes sociales y los psicólogos que nos examinan antes de la idoneidad. Nos ponen a prueba y muchas veces, uno querría gritar que por qué tanto interrogatorio si nos sale por los poros las ganas que tenemos de ser padres. Quizás el desconcierto lo vivan más los niños. Viven en un orfanato y un día le dicen que ya tienen papás. En el caso de los bebés, ese sentimiento también se manifiesta pero de forma psicosomática. Muchas veces no han salido de su centro, los llevan a otra ciudad y los entregan a unos progenitores que son la mayoría de las veces, de otra raza. Debe ser un choque brutal. Recuerdo que en nuestra primera adopción, la mayoría de nuestros bebés tuvieron fiebre por ese cambio. En cuanto a si la adopción es o no un camino de rosas…como todos los afectos en la vida, puede haber problemas. Los que más nos preocupan son los que tienen que ver con la salud, sobre todo si son niños con síndrome de alcoholismo fetal. Este mal afecta a muchos chicos adoptados en Rusia u otras repúblicas de la ex Unión Soviética y por desgracia, a veces es un calvario para los niños y para los padres. Las taras neuronales pueden ser irreversibles

 

A los niños se les pide que sus nuevas familias les quieran. ¿No es pedir demasiado a alguien que no te conoce de nada?

Pedir que quieras a alguien que no conoces debe ser tremendo aunque ellos, tienen tantas ganas de ser hijos de alguien, que lo aceptan de buen grado. Otra cosa es cuando el pequeño te tiene frente a frente. Los bebés actúan con indiferencia, pero si son más mayores deben sentirse muy raros, como he dicho anteriormente. Mi hija, que vino con once meses, reaccionó tímidamente apenas expresaba sus sentimientos salvo cuando la dejabas en la cuna. Ahí pasó de la indiferencia a auténticos berridos cuando descubrió que si lloraba íbamos corriendo a calmarla. Esa sensación de que ¡por fin! Te hacen caso debe ser tremenda. Los niños de orfanato no lloran porque nadie acude cuando lo hacen… en el caso de mi hijo, que vino casi con seis años, la experiencia fue diferente. Estaba descolocado, nerviosísimo, hiperactivo, parecía un toro al que hubieran soltado en una plaza. Ahora no cuenta que nunca pensó que tendría padres como nosotros, “pinochos” – él nació en China-. Cuando le enseñamos una foto de sus hermanas, la reacción fue tirarla al suelo: quería unos padres para él solo.

 

Incluso hablas de que tus hijos aún te siguen poniendo a prueba para ver si les abandonas…

Los niños nos ponen a prueba, sobre todo, si han sido adoptados mayores, a partir de los tres años aproximadamente. El nuestro, ya he dicho que estaba muy nervioso y hacía cosas tremendas: corría por el hotel, por el centro donde teníamos que arreglar sus papeles en China, quería hacer pipí en cualquier sitio aunque no pudiera, era desobediente…quieren probar si no los dejamos, si a pesar de su comportamiento siempre estaremos con ellos. La verdad, es que a veces, te ponen de los nervios. Mi hijo aún hace tonterías para que le prestemos atención y eso, que lleva con nosotros casi ocho años.

 

En tu libro dices que los padres adoptivos sois un club que os reconocéis en cualquier lugar…

Sí, me di cuenta que los padres adoptivos formamos un club incluso en los primeros trámites. Recuerdo que vimos a una pareja con su hija en un parque y rápidamente nos acercamos a preguntarle, también ellos fueron muy receptivos y nos enseñaron fotos de la niña, de su experiencia…es verdad que vas por la calle y cuando te cruzas con otra familia adoptiva solemos mirarnos y sonreír. Tenemos un vínculo muy fuerte.

 

¿Hay que desmitificar la adopción como algo fácil?

Hay que ser realistas. Ha habido algunos años en que parecía que tener una hija de China, por ejemplo, estaba de moda. Nada más incierto, lo que ocurre es que ese país daba más facilidades y más garantías que otros, pero adoptar es un camino que se puede complicar. Actualmente, el tiempo de espera aproximado está en cinco años aunque depende de los países de origen. Conozco a una chica que ha ido ahora por su hijo a China, después de once años de espera. Y no creas que le han dado un bebé, no, ha sido un niño de casi cinco años. Hay tantos factores que intervienen. En la crisis, los españoles dimos un bajón tremendo como país adoptante. Influye también el desarrollo del país de adopción, su política…

 

¿Si volvieras a adoptar qué harías de diferente con la experiencia ahora vivida?

Creo que no haría nada diferente. Hemos tenido mucha suerte en el proceso solo hemos tenido que esperar un año y medio en cada adopción. En el caso de la niña porque todavía había muchos bebés en los orfanatos chinos y en el caso del niño porque era de Pasaje Verde donde están los pequeños con necesidades especiales, es decir con algún tipo de enfermedad

 

Un consejo para quienes estén pensando en dar el paso que diste tú.

Primero, que piensen bien si quieren adoptar y estar dispuestos, como con cualquier hijo biológico, asumir todo lo que surja. Ser muy constantes con los pasos burocráticos, hacerlos sin pausa y tener muy claro que no van a ser padres “para ser felices y comer perdices”. Van a ser padres para dar cariño y un hogar a un niño que lo necesita, que trae carencias emocionales que se han quedado grabadas incluso, en su inconsciente. Que tengan muy claro que el niño no nace con ellos, pero sí que está deseando que le quieran.

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Es periodista, editora en @lideditorial y responsable de Comunicación y RR.PP de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos y Diario 16. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

2 Comentarios

  1. Hola Marina, adoptar no es ninguna tontería, y Olvido habla no solo por su doble experiencia de madre adoptiva sino por los años y la larga vivencia con diversas asociaciones dedicadas a prohijar. No vende ninguna moto. Da su punto de vista y habla, con diferencia de como tú lo haces, con el respeto que le merece su trayectoria vital y la de tantos otros.

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