La vida nos da esos zarpazos que aunque sepamos que se van a producir seguimos esperando el llamado “milagro”.

En tan solo 72 horas de diferencia nos dejaban los dos en esta isla, su hogar, Tenerife.

Liam llevaba casi tres años luchando contra el Tal-Sachs, una enfermedad degenerativa que afecta a bebés y niños entre los tres y cinco años. A Liam le faltaba poco para cumplir los 4 años. Hace unos meses le dediqué un artículo en esta casa.Pero no podrá ser.

Cuanto he vivido en este año y media a su lado, cuando un gran amigo Roberto me presentó a su padre, Marco. Un padre que junto a su mujer Catherine y su hija Noelia, estuvieron a su lado de principio a fin. Y fue Liam quien con su capacidad de lucha les enseñó a vivir y a apreciar la vida. Consiguió transformar sus lágrimas en sonrisas. Les enseñó a no estar tristes. El pequeño SuperLiam nos dejó participar en su lucha. Porque su lucha fue y es nuestra lucha.

Ahí quedan esas entrevistas en “El Rincón de Ana Vega” donde pude disfrutar de la grandeza y humanidad de Marco.

Liam nos dejó, pero nos toca seguir luchando contra esa maldita enfermedad que no permite a nuestros pequeños crecer como el resto de los niños. La lucha continúa y ahí estaremos al lado de Marco. Catherine y Noelia luchando para que al fin haya un tratamiento que venza al Tay-Sachs.

Gara, una joven tinerfeña del municipio de Güimar. Sólo la pude ver una vez. Yo acudía a revisión al Hospital Universitario, y allí estaba ella. Joven, bella, con un cuerpo que delataba su vinculación al deporte.

En su infancia había pasado por un cáncer de huesos y con el paso de los años hubo que amputarla una pierna. Venció el cáncer, pero las secuelas quedaron ahí con un trasplante de corazón incluido. Nadie esperaba ese fatal desenlace en un viaje que supuestamente sería corto a Madrid para revisiones médicas. Pero su corazón se paró y su viaje de regreso a su isla sería el último.

Jamás se dio por vencida, de ahí sus retos para pode conseguir una prótesis que la permitiese mayor movilidad y autonomía. De ella me quedo ese viernes en la sala de espera viendo como un hombre mayor, de esos que no tienen la más mínima decencia de mirar descaradamente a Gara, hecho que me crispó durante el tiempo que el personaje se mantenía pasmado mirándola. Y es que muchos no han aprendido que la rareza no está en ellos. Más bien en nosotros.

Gara no se consideraba una campeona ni nadie especial. Decía que simplemente quería vivir. Sus ganas de vivir la llevaron a marcarse retos, a tener su canal en YouTube, donde hacía a todos participar en todo aquello que exponía.

A diferencia de Liam a quien me he sentido muy cercana desde el momento que los conocí, con Gara no tuve tiempo, y quizás sea eso lo que me golpea en mi cabeza, porque las amputaciones son un tema muy delicado al que debemos abordar porque hay muchos más jóvenes que han sufrido la amputación de miembros superiores e inferiores y con los recortes a los que estamos acostumbrados, ellas y ellos son carne de cañón.

Nos han dejado dos guerreros, pero la lucha sigue y en nuestras manos sigue estando visibilizar lo que muchos quieren ocultar.

Gracias Liam. Gracias Gara, por darnos una lección continua de vida.

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Madrileña de 52 años, afincada en Tenerife desde el 2002. Auxiliar de enfermería, pero desde hace catorce años, inspectora de seguros. Mi pasión por los medios de comunicación me ha llevado a colaborar en diferentes medios audiovisuales en la isla, donde actualmente dirijo “El Rincón de Ana Vega”.

1 Comentario

  1. Hay personas que estando al cargo de otras enfermas, para recaudar fondos para tratar efermedades raras no financiadas en la Sanidad Publica, piden reciclar tapones habilitando bajo permiso a quien sea, incluso al Ayto
    Creo que se podria hacer mas.

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