El cantaor flamenco Juan Peña “El Lebrijano” ha fallecido en la madrugada de este miércoles 13 de julio a los 75 años, víctima de una dolencia cardíaca de la que había sido operado recientemente, según han confirmado a Efe fuentes del Ayuntamiento de Lebrija (Sevilla), su localidad natal. El cantaor, nacido en 1941, era miembro de la familia gitana de Perrate de Utrera, a la que pertenecía su madre María Fernández Granados.

Innovador, pero al mismo tiempo ortodoxo y purista del flamenco, era considerado uno de los grandes del cante “jondo” de la segunda mitad del siglo XX.

Comenzó su carrera artística muy joven, compaginando el cante con el toque de la guitarra, pero a raíz de su triunfo en el concurso de Mairena del Alcor (1964), como cantaor, decidió dedicarse en exclusividad al cante.

Dotado de una voz impresionante y un matemático sentido del compás, “El Lebrijano” irrumpió en el mundo del cante en los años 60, al igual que José Menese, Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, José Sánchez Bernal “Naranjito de Triana”, Antonio Núñez Montoya “El Chocolate”, Antonio Cortés Pantoja “Chiquetete” y José Monje Cruz “Camarón de la Isla”.

Fue el primer cantaor en ofrecer recital flamenco en el Teatro Real de Madrid y tenía una larga lista de premios, entre los que figuran el de la cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, además de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (1999).

Entre sus decenas de trabajos, destacan su primer álbum, “De Sevilla a Cádiz” (1967), en el que consiguió reunir al “Niño Ricardo” y a Paco de Lucía; y su siguiente disco -“La palabra de Dios a un gitano”- (1972), pionero en la incorporación de orquesta sinfónica a las creaciones flamencas; así como “Persecución” (1976), álbum de la historia gitana con textos del poeta y flamencólogo Félix Grande.

Entre sus grandes obras está además su “Evangelio gitano” (1981), grabación de la primera ópera andaluza que contó con la voz de Rocío Jurado y la guitarra de Manolo Sanlúcar, y “Encuentros” (1988), resultado de dos aplaudidos conciertos que dio en París acompañado por la Orquesta Andalusí de Tánger, en los que mezcló música flamenca o arábigo-andalusí con la marroquí, descubrimiento que ha sido una constante en su obra.

Este mismo año se publicó “Carta de un andaluz a un general”, en solidaridad con el pueblo chileno y apoyo a la campaña por el “No” en el referéndum convocado por Augusto Pinochet. La letra era del escritor José Manuel Caballero Bonald. “El Lebrijano” impartió cursos de flamenco en universidades como la de Salamanca, la Internacional Menéndez Pelayo de Santander y otras de Francia y Gran Bretaña.

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