Pasan los meses, los años, y en Madrid, algo permanece constante: el lamentable estado que presentan las aceras de las calles de muchos de nuestros barrios. La falta de novedad en la calamitosa situación de las aceras, evidencia la notable falta de interés de unos responsables municipales que muestran cuanto menos poca diligencia, o mejor dicho desidia, a la hora de resolver un grave problema cotidiano para muchos vecinos.

Son numerosos los ciudadanos que cuando pretenden hacer uso y disfrute de los espacios públicos de Madrid se encuentran con que tienen que andar por la carretera, porque la acera se ha convertido en una selva de matorrales imposible de transitar. O se tropiezan, caen y se lesionan porque faltan tapas de alcantarillas. O las aceras están levantadas por raíces de árboles que además se encuentran en muy mal estado; o simplemente, están levantadas, con socavones, y solo hay tierra con excrementos donde hace ya tiempo existió adoquín en una acera.

A todo lo anterior, le podemos sumar, las trampas que suponen los numerosos huecos que han dejado en las aceras los espacios que antes ocupaban unos árboles que han sido talados, y que, después de mucho tiempo, continúan vacíos de nuevos árboles, pero llenos de maleza, excrementos, suciedad y huecos.

Ante esta realidad, que los vecinos constantemente denuncian exigiendo mejoras, es preciso que los ciudadanos seamos más activos y presionemos al Ayuntamiento para que cumpla con su labor, porque este deterioro del espacio público es peligroso para la integridad de las personas.

Por eso, hace dos sábados, decidí poner un tuit en mi cuenta @Oiglesiasf, donde mostraba dos fotos del estado de las aceras y un texto que decía “años con la acera destrozada en la Calle Conde de las Posadas. Así se cuidan los barrios? @MADRID @Lineamadrid @madrid”

Tengo que decir que al enviar el tuit me quedé satisfecho. Pero mi sorpresa llegó cuando desde Línea Madrid me respondieron: “Hola, abrimos incidencia en pavimento de acera con el número de referencia……Un saludo, gracias.” Tras el sobresalto inicial, me percaté de lo rápido que avanza la tecnología en este tipo de respuestas. Aun así, me gustó y reconocí que estaba bien diseñada.

Pero, falta responder a lo más importante ¿Han hecho algo? La respuesta es NO. ¿Cuándo lo harán? No lo sé. Pero mientras, ese mismo sábado, unas horas después, una enorme rama en la misma zona había sido arrancada de un árbol por el viento. ¿Adivinan que hice? Sí, puse otro tuit informando de la caída de la rama con foto incluida. Me contestaron que daban aviso. Pero esta vez, el lunes y el martes, como la rama seguía ahí, insistí. El miércoles por la mañana, la rama continuaba en la acera. Pero por la tarde, cuando pasé, ya había sido retirada.

Conclusión: hay que exigir que arreglen urgentemente las aceras de los barrios. Ser persistentes, y más ahora que estamos ya en periodo electoral. Verdad.

P.D.: escribiendo este artículo, mi hermano se ha enganchado el pie en una acera trampa, se ha caído y ha tenido que pasar por el quirófano para que le arreglen la muñeca que se ha destrozado. No ha sido en la ciudad de Madrid. Pero demuestra que el peligro es real y más común de lo que algunos pueden creer.

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