El congreso del Partido Popular, que tendrá lugar el próximo fin de semana, se celebrará bajo el ruido mediático que Rajoy quería evitar: la vuelta a la palestra judicial del llamado “Caso de la Caja B”, la financiación irregular del partido. Una de las dos vertientes de este asunto, la que se refiere a la operación Púnica, sigue bajo secreto sumarial, según auto dictado por el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco. Pero la otra, la de la trama Gürtel, a pesar de los intentos por “archivarla”, ha vuelto a resucitar de la mano del fiscal anticorrupción, Antonio Romeral, que ha pedido al juez que instruye las piezas separadas de la Causa, José de la Mata, su reapertura.

Y si Rajoy había apostado por una imagen de unidad, “frente a una izquierda, -PSOE y Podemos-, dividida, el tiro le ha salido por la culata a una semana del congreso. El enfrentamiento entre Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal se ha agudizado a raíz de las diferencias que han surgido en torno a las acciones a llevar a cabo en el supuesto de que en Catalunya insistan en llevar a cabo el referéndum. La vicepresidenta insiste en que “hay que agotar el diálogo”. Cospedal, que lejos de quemarse se ha crecido últimamente, apuesta claramente por el enfrentamiento y por iniciar los preparativos de la respuesta que deberá llevarse a cabo.

Y, por si esto fuera poco, se ha metido de por medio el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, posicionándose del lado de la Ministra de Defensa. Además, en sectores del PP le acusan de haber filtrado a los medios la posibilidad de intervención de los Mossos y la Consejería de Ensenyament en el caso de que se insista en llevar a cabo la consulta soberanista en Catalunya.

La otra apuesta de Rajoy para este congreso era la ausencia de cualquier “ruido mediático” que salpicara al PP en materia de corrupción.

No ha sido posible. Y todo debido a las manifestaciones de Francisco Correa en la vista oral de una de las piezas separadas, la que hace referencia a la primera época de la trama. Correa llegó a declarar que distintos empresarios obtuvieron concesiones de obra pública a cambio de pagar el 3% de comisiones al ex tesorero del PP, Luis Bárcenas. Por tal motivo, Anticorrupción pide que se le tome declaración en calidad de investigado. A él, al empresario de Constructora Hispánica, Antonio García Pozuelo, y al presunto comisionista Plácido Vázquez. García Pozuelo alcanzó un acuerdo con la Fiscalía en la vista de Gürtel y ha reconocido ante el tribunal todos los hechos que se le imputan.

Casi con toda seguridad, este asunto va a estar presente en el Congreso. Con el retorno de la sombra de la sospecha sobre la financiación irregular a pesar de que Eloy Velasco haya facilitado las cosas en el “Caso Púnica” que instruye, es muy difícil que Rajoy pueda presentar al PP como “un partido limpio”, tal y como pretendía.

Y de unidad, como se está comprobando, nada de nada. Y de honradez menos mientras las sospechas no se disipen. A Rajoy sólo le queda la posibilidad de acudir a lo que él denomina “los logros del Gobierno”. Y hasta en eso existen dudas razonables.

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1 Comentario

  1. Y qué más dará si en estos congresos no discrepa nadie, no se disputa nada ni se vota nada. Es un ejercicio de autobombo y espectáculo para los medios.

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