Así visto, todo regresar es una historia de pasión con nombre de tango. Enjundia de morralla literaria, diríamos. Pero, por otra parte, el tema del regreso guarda algo de melodía nostálgica, de rencor añadido con cierto tufillo melodramático. No obstante, nuestra reflexión no va de cine clásico norteamericano, ni de Pedro Almodóvar, ni mucho menos de arrabaleros tanguistas, chulos con brillantina viviendo del mercadeo sexual. Dicho. No pretendo hablar de los de allá, hablo de los de acá, de nuestro entorno más inmediato, de aquellos que por largo tiempo fueron Jefes administradores del poder municipal y que cada cual reconocerá en su ámbito correspondiente.

Estos, son aquellos que quieren regresar al puesto que tuvieron aquí como suyo, un puesto bajo su dominio que estimaban vitalicio. Son los que vuelven hoy a “enfrentarse”, aunque no quieran reconocerlo, al fracaso de su más que dudosa gestión de la cosa pública. Estos que se niegan a entender que el poder político es una prerrogativa tan voluble como sujeta a las necesidades de la gente, así funciona nuestro sistema del que tanto se han beneficiado.

Se trata de hablar de los políticos que no repuestos de una derrota, de la que nunca se sintieron culpables, amenazan con cierta osadía recuperar el poder, con el apoyo popular. “Siempre se vuelve al primer amor” dice el tango, pero, ¿qué mejor idilio que poder administrar lo ajeno? ¿Han pensado alguna vez estos buhoneros mercachifles del voto, con la mercancía que han traficado? Un dicho popular recuerda que el poder corrompe, aunque si no corrompe, al menos, deja tocado al que lo prueba más de una vez. Y es que ellos, en el trapicheo del mandato, convirtieron el poder en lo que llamamos con Jesús Ibáñez, una “democracia totalitaria”. Porque, cada uno de estos farsantes, a su manera, montaron con argucia un régimen cuya estructura tenía de todo menos democrático.

Gran parte de estos sujetos, cuando gozaron de mayorías absolutas, hicieron del poder municipal una oligarquía legitimada y apoyada por una espesa red clientelar de cómplices agradecidos, sobre los que resplandecía la voz del intocable corifeo. Hay que fijarse bien que estos aplaudidos vendedores de humo, en este país nuestro, los tenemos esparcidos por las cuatro esquinas de su piel de toro. Es más, de entre los renovados aspirantes los hay de todos los colores, sin embargo, ellos se califican de neutros, de casi apolíticos.

Siempre fuimos reacios a la llamada neutralidad, término que, al igual que la no injerencia, nos recuerda demasiado nuestra historia reciente y al aciago franquismo, a complicidad encubierta. De estos tipos si salvamos algo es su tenacidad, aunque despreciamos su falta de ética al presentarse como nuevos, con un mensaje cargado de falso paternalismo donde cabemos todos. Ayer, muchos de ellos, se declaraban abiertamente socialistas de partido con la mejor historia por delante.

Hoy, en “la vieja calle” que conduce al sillón consistorial, se olvidaron que vivimos en un país capitalista y que ellos, al parecer, “no entienden las cosas de las clases sociales”, como cantaba nuestra María Jiménez. De entre estos novísimos los hay pasados por la cárcel, por los juzgados, imputados o no, aunque también los hay limpios, “como los chorros del oro”. La cosa es bien sencilla, estos seductores de pacotilla, se presentan como conversos a los procedimientos que ellos criticaron en sus etapas anteriores. La mayoría de estos manipuladores, más listos que inteligentes, olvidan que su poder les fue dado con las siglas de un partido político, del que ellos se declaraban fervientes defensores.

Pero todo cambió cuando algunos fueran apartados del partido por causas distintas, aunque la más corriente ha sido la corrupción durante su gobierno. Otros se vieron obligados a pasar por “unas primarias” que perdieron y su intolerancia no quiso aceptar, por eso y por otros motivos diferentes ahora los tenemos flamantes patrocinadores de la independencia política. Llegados a este punto, conviene recordar que no estamos contra la posibilidad de volver a lo que se estime oportuno, porque el volver es esencial para los seres humanos. La vuelta del ausente, tanto la ficción como la propia historia, se ha venido ocupando a través de los tiempos. Ahora bien, tengamos presente que la vuelta puede ser muestra del devenir de aquellos que pretenden suceder a su propio pasado, negando una evidencia que le sale hasta por los poros de la piel. Así es el rostro de algunos sujetos sabiendo que, lo vivido, lo llevamos grabado en la cara, en el decir, en las maneras que no pueden evitarse.

Los seres humanos somos lo que somos y también lo que hemos sido, importante cuestión que algunos pretenden borrar de su historial en su posible retorno, pero así es la vida, imposible negarla. Decíamos, además, que toda vuelta tiene mucho de ajuste de cuentas, algo de completar lo iniciado, pero al mismo tiempo de traidora revancha por recuperar el pretendido paraíso perdido. Estas cuestiones forman parte de la ficción del tango, de personajes míticos como Ulises, de visión cervantina dejando la utópica armadura del derrotado Quijano.

Sin embargo, eso es la cultura, la que alienta el pensamiento de la gente y la reflexión sentida, de algunos regresados. Pero de estos mequetrefes de la incoherencia política tenemos que huir como de la peste, porque son muestra de la inquina, la soberbia, el desquite vengativo sin importarles utilizar a los incautos, ni los medios para ello. Más, volvamos al tango, porque de su estilo y de su letra populachera podemos aprender también el no fiarnos de estos tragapanes de la administración local. A veces, la letra del tango es un quejido amargo, un suspiro que dice: “Que veinte años no es nada”. Sí, más, ¿cuántas cosas, cuántos proyectos, cuántas realidades se pueden conseguir en veinte años? Porque la mayoría de estos neoliberales de la posverdad, aunque digan lo contrario, han defendido que la economía tiene que estar en manos privadas, de ahí que hayan privatizado y externalizado los servicios municipales más rentables.

Lo más urgente que hicieron fue crear una monstruosa burocracia, imposible de sostener en la actualidad, con la que garantizaban parte de su futuro político. Aquí se ha gobernado sin un proyecto de pueblo, unas veces improvisando y otras tratando de corregir los desarreglos, de este modo se han vaciado las arcas municipales causando la ruinosa situación en la que se encuentran. Porque la solución a todo este desastre ha sido, sin el menor reparo, ir dilapidando una parte importante del patrimonio municipal.

Mucho de este patrimonio ha servido para construir proyectos megalómanos, con los que justificar su ineficacia y contentar a una babeante plebe patriotera. Esa ha sido en muchos casos “la estrategia del engaño”, utilizar lo público en beneficio de la casta de los de arriba y que nada tiene que ver con las necesidades sociales. Veinte años tuvieron algunos, otros más tiempo todavía para conseguir algo de lo que prometieron. Queremos recordar, recordarles a los que vuelven que el tango Volver termina:

“A un dulce recuerdo/ Que lloro otra vez”.

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1 Comentario

  1. Claro que esto es lo que ha estado sucediendo durante estos cuarenta años de falsa democracia, pero lo que obviáis los llamados periodistas y/o articulistas, que presumís de progresistas, es que si ahora estáis hablando de todo esto es porque hace siete años surgió el 15M y hace cuatro PODEMOS. Hasta entonces nadie decía nada de toda la mierda que ya existía, que no es algo que haya surgido ahora. Y de esta realidad os calláis esto último, como mínimo, cuando no atacáis denodadamente a PODEMOS sin querer reconocer que ha sido, con el 15M, el detonante de que esta mierda haya aflorado. Si fuerais mas decentes o nos estuvierais vendidos a los poderes facticos, responsables de la esta podredumbre, tendríais que informar adecuadamente en vez de contribuir a la desinformación.

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