Sucedió en los años en los que ya era un escritor muy famoso. No verdaderamente mayor, aunque debido a los excesos quizá lo parecía. Uno de sus amantes del momento, un chico como otro cualquiera, de músculos redondos y excelente aspecto, iba con él. Llevaban juntos aproximadamente una semana o diez días y en un determinado momento, cuando salían de una cafetería, se enfrentó a Truman, a Truman Capote, y le espetó:

-Siempre le andas contando tu vida a todo el mundo. Es insoportable.

Truman Capote miró hacia arriba. Su amante era bastante más alto que él. Miró hacia arriba pero miró desde arriba y con una sonrisa tranquila, satánico, contestó:

-Es que mi vida es muy interesante. Yo soy muy interesante.

Y tuvo la elegancia de no decir en palabras lo que sí dijo con la mirada a quien le había hecho el reproche:

-A diferencia de ti.

 

(Artilato de la serie ARTISTAS Y ESCRITORES, dictado por Javier Puebla y mecanografiado por Ángel Arteaga)

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