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El diccionario define el autismo como un “trastorno psicológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior”.

Exactamente así se ha comportado en las últimas semanas el Partido Popular cuando ha tratado de ridiculizar o despreciar la movilización feminista que desencadenó una de las mayores manifestaciones mundiales en favor de los derechos de las mujeres para conseguir la igualdad real.

Desde las declaraciones en favor de la huelga ‘a la japonesa’ de mujeres del PP como Tejerina y Cifuentes, pasando por el “no hablemos de ese tema” sobre la brecha salarial, hasta el lazo violeta en la solapa de Rajoy, hay un recorrido en el partido que hoy gobierna en minoría que demuestra que sus preocupaciones están muy alejadas de una realidad social que vive España.

El 8M ha descolocado al PP. Y no solo al PP, también a Ciudadanos, que ha sido incapaz de percibir a un movimiento feminista en plena ola creciente y que había convertido la convocatoria de huelga en un éxito incluso antes de celebrarse. La “habilidad” demostrada por el partido naranja para rentabilizar el procés de Cataluña, según indica la intención de voto en las encuestas, a partir del enfrentamiento desde sentimientos españolistas, no ha sido la misma en este caso. Tal vez sea porque de casta le viene al galgo: la defensa de la igualdad de todos los españoles ante un conflicto como el catalán a golpe de bandera es más fácil que la defensa de la igualdad total a partir de la exigencia de derechos para las mujeres.

En ambos casos, se pone de manifiesto que la derecha gobernante y la que aspira a hacerlo se encuentran fuera de la realidad, autistas.

Lo mismo les ocurre con la dramática situación de los pensionistas, aunque la reacción ha sido sensiblemente diferente. En este caso, Ciudadanos sí se ha precipitado a exigir responsabilidades y soluciones; el PP, a través de Rajoy, ha solicitado comparecer en un pleno monográfico en el Congreso. El postureo que no falte cuando se trata de más de 8 millones de votos los que están en juego, bien para continuar en el gobierno, bien para conquistarlo de nuevo.

Se equivocan quienes pretenden capitalizar de forma partidista el éxito del 8M por no entender que el movimiento político del feminismo será imparable, exigente y transversal. Es el caso de Ciudadanos. Y se equivocan igualmente en el Partido Popular si consideran que con un pleno del Congreso sin medidas claras y efectivas acallarán la ira de los yayos. Mayores que están muy curtidos en la lucha, que antaño nos trajeron la democracia a golpe de manifestación y protesta, y que hoy vuelven a retomar las calles para reclamar algo que es de justicia social: una jubilación digna.

PP como Ciudadanos viven alejados de la realidad. A unos les preocupan más los buenos datos de la macroeconomía y a otros las encuestas. No se enteran, o no quieren enterarse, de que el malestar en las calles es creciente y que asistimos a una reactivación de las movilizaciones, una nueva oportunidad de esperanza ante tanto sufrimiento provocado por una crisis económica que dura ya una década.

Es con este retorno a las movilizaciones sociales cuando se colocan en la agenda política las verdaderas consecuencias de los recortes económicos y de derechos. Es a partir de las exigencias de quienes las sufren en profundidad, en este caso las mujeres y los pensionistas, desde donde se sientan las bases de la oportunidad para el cambio.

El siguiente paso es la exigencia de medidas concretas e inmediatas al Gobierno y a los partidos, y la organización en la petición de las demandas más allá de las propias movilizaciones a través de las estructuras sociales y sindicales. De lo contrario, la derecha seguirá autista y la movilización hueca.

Confiemos además en que esto no haya hecho más que empezar y que otros sectores importantes, brutalmente castigados por las crisis, como son los jóvenes en precario, con sueldos de miseria, y las personas en situación de paro de larga duración, por ejemplo, se animen a reclamar lo que es suyo y protagonicen nuevas protestas en un tiempo primaveral y necesariamente revolucionario.

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Soy de la generación que creció con Barrio Sésamo (1973) y descubrió Star Wars. Me quedó claro lo de arriba y abajo, cerca y lejos, y que la Fuerza siempre acompaña. Participé en la Huelga General del 88 como estudiante y desde entonces no me bajé del tren del compromiso para la transformación: de la militancia cristiana a la de izquierdas, pasé por movimientos juveniles y pacifistas y me afilié a IU en 1997, donde he asumido diferentes responsabilidades en Ávila, Castilla y León e IU Federal. Actualmente soy miembro de la Ejecutiva Federal de Izquierda Abierta y coportavoz de IzAb Castilla y León. El "No a la Guerra" (2003) y el empuje del 15M (2011) me marcaron. Creo en la constancia del compromiso contra la injusticia y defiendo la apertura y confluencia de las izquierdas para resistir la barbarie.

1 Comentario

  1. La definición de autismo que utiliza está obsoleta y no sé corresponde con la actual. Además en mi opinión la utilizada por usted creo que es ofensiva para las personas que sufren este trastorno.

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