Para nadie, o casi, había dudas a la hora de situar al Real Madrid como favorito en este playoff final de la Liga Endesa. Pero a pesar de vencer en el primer encuentro ya entonces se vio que el Valencia posee armas potentes como para hacer que la resolución del título iba para largo.

Porque los de Pedro Martínez rompieron el factor cancha blanco con su victoria en el Palacio de Deportes. De ahí que el tercer partido de este martes pasara a ser decisivo. En La Fonteta una victoria local dejaría al equipo de Laso al filo del abismo. Mucho por jugar en estos cuarenta minutos.

A pesar del mejor comienzo blanco, 3-9 en cinco minutos, enseguida apareció Dubljevic, jugador clave en los anteriores encuentros. Un problema para los visitantes que seguían sin encontrar la forma de parar al pívot. Pese a ese punto negro, el primer cuarto se decantó para el Real Madrid. Por varios motivos, mejor defensa, en general, mucho mayor acierto en el tiro y su contraataque. Y aunque llegó a los nueve puntos de diferencia se debió conformar con un 11-16 en este cuarto.

Volvió a la cancha el Valencia con idéntica dificultad para acertar en sus tiros. Quizás porque Dubljevic estaba desaparecido y eso su equipo lo nota. Y mucho. El Madrid se pasó buena parte del segundo cuarto rondando la decena de ventaja. Pero tres triples consecutivos de los naranja llevaron al empate. Doncic se echó a las espaldas al equipo blanco, que dominó quinces minutos pero al Valencia le bastaron cinco muy inspirados para irse al descanso con ventaja. Mínima, pero ventaja (36-35)

Una remontada de 25-9 dejaba bien a las claras que había mucho partido por delante. Dubljovic volvía a dominar la pintura y Thomas los triples. Hasta llevar al Valencia a tener nueve puntos de ventaja. Entre los aciertos locales y que el Madrid se empeñaba en hacer las cosas fáciles difíciles, el partido se iba decantando para un lado. El valenciano.  Thomas era una pesadilla para los de Laso, que ni jugaban en equipo ni encontraban a un jugador que pudiera arreglar las cosas.

El Real Madrid, acostumbrado a avasallar a sus rivales en el tercer cuarto, en esta ocasión vivió un verdadero suplicio en esos diez minutos. Viendo como su desventaja aumentaba hasta los ocho puntos (59-51) Ya con parcial en contra de 23-16.

Y siguió el equipo de Pedro Martínez martilleando a su rival en ataque y también defendiendo. En el cuarto definitivo.  Entraba todo en una canasta y en la otra nada. Porque no era la noche de Llull y eso lo acusan los blancos. Quizás en exceso porque su plantilla no solo es un jugador. Enfrente, todo lo contrario. Cada jugador estaba por encima de lo esperado. Hasta llegar a una ventaja de diecisiete puntos. Un verdadero baño valenciano.

Mucho debe pensar Laso para cambiar el rumbo de un playoff  que está dejando en evidencia a un equipo que, por plantilla, debía aspirar a conseguir un triplete y va camino de convertirse en un fracaso. Porque la Copa no les vale para salvar la temporada. El Valencia  ridiculiza a un Madrid desconocido y roza el título de la Liga Endesa.

 

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