Cincinnati ha resultado un Master de lo más fructífero para nuestro tenis. Porque a pesar de que Nadal cayó en cuartos de final, este lunes el balear se coronará, una vez más, como el número uno del tenis mundial.

Eso hablando de chicos porque en el cuadro femenino también se han dado muy buenas noticias. Garbiñe Muguruza, tras su éxito en Wimbledon este domingo volvía a jugar una final, la séptima en su carrera profesional.

Para ello debió derrotar a Pliskova cuyo nombre a lo mejor les deja fríos pero a la postre es la que llegó a este Master con ese mismo cartel de número uno que mañana tendrá Nadal.

Y al que podía luchar la hispano-venezolana si conseguía derrotar a Simone Halep. Por lo tanto, Muguruza estaba en Cincinnati ante el partido más importante  de su todavía incipiente carrera.

Un enfrentamiento que no se presentaba nada fácil, aunque nuestra tenista está claro que atraviesa un momento muy dulce. Un detalle, Muguruza vistiendo de negro, probablemente en señal de duelo por los atentados de Barcelona y Cambrils.

Y no pudo comenzar mejor el partido. Ganó nuestra tenista su saque y en el segundo juego ya rompió el saque de una nerviosa Halep. Lo volvió a repetir para acabar, en menos de veinticinco minutos, el primer set con un claro 6-1.

Visto lo visto, la seriedad del juego de Muguruza se imponía con claridad al de una nerviosa rumana. Olió sangre Garbiñe en el segundo set y no quiso perder la oportunidad. Rompió por dos veces el servicio de Halep y se colocó con un claro 3-0 que presagiaba que el partido no iba a ser muy largo.

Aunque en el cuarto juego, sirviendo la hispano-venezolana su rival tuvo las primeras ocasiones de lograr un break. Pero fue un espejismo. Garbiñe mantuvo tanto su aplomo como acierto hasta llegar a finalizar el partido con un rotundo 6-0. Muguruza sigue creciendo y se lleva el WTA de Cincinnati en menos de una hora.

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