Hasta el más  débil equipo de Regional tiene sus preferencias para dónde jugar el partido cuando es local. En el caso del Real Madrid jugar el segundo tiempo atacando la portería del fondo sur, está demostrado, es casi un fetiche.

Ahí han logrado muchas victorias, algunas épicas. Y eso lo sabían Illarramendi, Canales y toda la Real Sociedad. Les tocó elegir campo y mandaron a los blancos a cambiar sus costumbres. Craso error donostiarra. Los madridistas han conseguido muchas victorias en su estadio en los últimos minutos.

En esta ocasión no se habías llegado al primero cuando Lucas Vázquez ya había abierto el melón. Porque así se puede definir el primer tiempo de este encuentro. Un 4-0 que para nada hace justicia a lo visto en el Bernabéu.

En lo que, sin duda, fueron los mejores primeros cuarenta y cinco minutos de la temporada los siguientes goles de Cristiano, por dos veces, y Kroos se quedaron en nada. Por lo visto sobre el césped.

Dos balones al palo, un posible penalti y una clara ocasión fallida podían haber llevado a los de Eusebio a irse al descanso con un set en blanco en contra. Como mínimo.

Necesitaba el Real Madrid un partido como éste. No jugó Casemiro, el mejor centrocampista cortando balones, pero no se le echó de menos. Y esa es la mejor noticia para Zidane. Porque sin desmerecer al brasileño, bueno es que un equipo de la calidad del que estamos hablando pueda ofrecer un juego como el que vimos en esa primera mitad.

Donde la presión nacía desde el área de Rulli, donde ningún jugador local se escondía a la hora de cumplir con sus tareas lógicas y mucho más. Era la Real Sociedad el perfecto sparring para afrontar al PSG.

Convenciéndose el Real Madrid que sí, que saben hacer un fútbol tan preciosista como efectivo, y que pérdida la Liga pueden luchar por la Champions con tantas posibilidades o más que cualquier rival. Incluido ese conjunto francés donde parece que hasta el utilero es millonario.

Como no podía ser de otra forma, la segunda parte sobraba. Minutos de basura donde unos no querían sobrepasarse en sus esfuerzos y los otros no deseaban salir más dañados. Lo que intentó evitar Bautista hasta que llegó el tercer gol de Cristiano Ronaldo y tampoco logró Illarramendi maquillando el resultado.

Visto lo visto los madridistas durmieron tranquilos y esperanzados. Pero con una duda. Tras humillar a la Real Sociedad, ¿necesita el Madrid a Casemiro y Bale para eliminar al PSG?

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