No le faltaba razón a Antonio Martínez Ares, un reconocido autor del carnaval gaditano, unos de los últimos reductos para mí de la libertad de expresión en España, cuando en una copla de su comparsa Los Templarios decía algo así de la bandera de Andalucía: “aunque parezcas blanca y verde, el rojizo es tu color. Por la culpita de la sangre que a tus pies se derramó”. El rojo de la sangre de sus muertos, porque a través de la historia, al pueblo andaluz, cada vez que ha pedido en la calle tierra y libertad, pan y trabajo, le ha costado la sangre de alguno de sus hijos.

Ejemplos de lo que digo, por desgracia, hay muchos. En Granada, en 1970 cayeron tres albañiles en una manifestación donde se pedían mejoras laborales. Miguel Roldán cayó en 1974 en Carmona en una manifestación donde se pedía agua. En 1976, fue asesinado Francisco Javier Verdejo cuando hacía una pintada en Almería. También fue herido de bala Francisco Rodríguez Ledesma en la manifestación de Hytasa (Sevilla) en 1977 y que finalmente falleció en 1978.

Como podemos comprobar el rojo de la sangre ha teñido la bandera verdiblanca de Andalucía en numerosas ocasiones. Y especialmente triste y a la vez significativo fue el asesinato de Manuel José García Caparrós, un 4 de diciembre, en Málaga, cuando el pueblo andaluz se levantó de nuevo para gritar que no queríamos ser menos que nadie, que queríamos más autonomía y que no íbamos a dejar que nos robaran una vez más la libertad que nos viene negando la historia.

Hace cuarenta años la revista Triunfo publicó una portada tras los hechos ocurridos en Málaga el 4D con el siguiente titular que hoy servirá de título a mi artículo: “Andalucía, autonomía y muerte”. Un 4 de diciembre de hace ya cuarenta años que, aunque nació bajo el signo de la represión y del asesinato, hoy celebramos como un día de esperanza que signifique un futuro mejor para nuestra tierra, un día en el que como leía hace poco en un maravilloso artículo de Isidoro Moreno “salimos a la calle para expresar que Andalucía existía como pueblo. Que no nos resignábamos a ser la tierra más alegre con los hombres más tristes, ni la tierra más rica con los hombres más pobres”.

Durante este fin de semana se celebran distintos actos organizados por distintas fuerzas políticas y organizaciones en toda Andalucía para celebrar dicha efeméride. Lo curioso es que este año y con más fuerza que nunca el PSOE andaluz ha retomado un “repentino” interés por el 4 de diciembre y por la figura de García Caparrós que a muchos nos ha sorprendido, porque desde que el gobierno andaluz lo proclamara hijo predilecto de Andalucía allá por el año 2013, poco le ha importado esta fecha a la Junta de Andalucía, que ha tenido enterrada la memoria del 4D durante más de 30 años y que ahora parece querer recuperarla intentando manipularla y sobe todo cambiando su significado, porque en aquel diciembre de 1977 salimos a la calle no para pedir igualdad de todos los ciudadanos de España (cabe recordar que aquel 4 de diciembre ondeaba en todos sitios la bandera verdiblanca y sólo en ciertos puntos controlados por el gobierno de UCD y por asociaciones de extrema derecha colgaba como forma de provocación la bandera roja y gualda). Como digo, el 4D no fue una exaltación de la unidad de España y de la igualdad de los españoles, como quiere hacernos creer el PSOE, sino que aquel día salimos a la calle para refrendar nuestra “nacionalidad” y que nuestra comunidad fuera de las de primer nivel y no una autonomía de “segunda división”.

Es muy común que el PSOE de Andalucía se suba al carro y quiera apuntarse como suyas algunas reivindicaciones de Podemos e Izquierda Unida que son partidos que siempre han defendido la idea del 4D como el verdadero germen de la nacionalidad andaluza y han sido los primeros en pedir la recuperación de la memoria de aquel día y que se esclarezca el asesinato de García Caparrós. Como siempre Susana Díaz y la Junta tratan de hacer suya cualquier reivindicación andalucista y quieren adueñarse de la bandera de Andalucía tratando que los andaluces identifiquemos Andalucía con el PSOE y con la Junta. Pero ya no nos engañan y muchos tenemos claro que Andalucía no es el PSOE.

Pero como se dice por aquí abajo “se coge antes a un mentiroso que a un cojo” y en estos días hemos sido conocedores de una noticia que pone de manifiesto una vez más que estas cosas al PSOE andaluz le importan bien poco. Y es que el gobierno andaluz ha encargado “a dedo” una campaña de redes llamada “Orgullo andaluz” para conmemorar el 4D a una empresa madrileña donde trabaja como community manager el sobrino del presidente del Parlamento de Andalucía, el socialista Juan Pablo Durán. Claro y en botella. Como decía Teresa Rodríguez: “es una metáfora perfecta de 40 años de autonomía: progreso para los que tienen el carné del PSOE en la cartera”.

Un pequeño ejemplo de lo que para este PSOE de Susana Díaz significa esta conmemoración del 4 de diciembre: más de lo mismo. Una fecha que quieren reconvertir a su antojo. Pero a estas alturas ya no engañan a nadie.

A nosotros no se nos olvida la sangre. Como decía la copla de Martínez Ares con la que empezaba este escrito:

“Sangre de los que gritaron: no y no, en vez de un sí.
a esos que antes nos mataron y hoy gobiernan el país.
Sangre de un pobre mariquita, de un poeta universal,
que se negó a poner el culo como lo puso Pemán.
Sangre y nada que comer. Sangre de la emigración.
Sangre sobre la pared. Sangre de revolución.
Sangre de los campesinos. ¡No me pegue zeñorito!
Sangre, en pago a tantos curas que se hicieron medio ricos.
Sangre de la dictadura. Sangre de los marineros.
Sangre de una tierra grande que entre tres se repartieron. (…)

Nuestros corazones, aunque sin una gotita de sangre, seguirán luchando por una Andalucía libre, aquella por la que un 4 de diciembre mataron a Caparrós.

 

 

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

quince − 15 =