Aún no repuesto del ataque de sueño profundo producido tras aguantar los ciento veinte minutos del Portugal-Chile, me vuelvo a sentar delante del televisor. Encomendándome a un Löw que gusta del fútbol ofensivo con Alemania y a que al seleccionador mexicano, Osorio, no le diera un ataque de pánico y se decidiera por un partido defensivo. Que quien sea nos pille preparados.

Desde luego hacerlo peor de lo visto el miércoles resulta altamente complicado. Un consuelo. De momento. Sobre el césped muchos rostros conocidos en nuestra Liga. Y sin tiempo para dar un sorbo a la cerveza Alemania ya contaba con dos goles en la buchaca al cumplirse el minuto ocho.

Con dos jugadas rápidas, acertadas y finalizadas por el mismo jugador, Goretcka. Un golpe casi definitivo para Méjico porque no tenían enfrente un combinado cualquiera, sino el actual campeón del mundo.

Los de Osorio eran como el boxeador que nada más sonar el gong del primer asalto recibe uno y dos golpes que le llevan a la lona. Quedando como un muñeco roto en manos de su rival, que podía optar por la vía del k.o. definitivo o dar un poco de vidilla al contrario. Lo que a veces resulta peligroso.

Alemania, de esta forma, disfrutaba de la posibilidad de finiquitar su pase a la final. Tranquilizó su juego pero aun así pronto encontró la ocasión para el tercer tanto. Era como el juego del gato con el ratón.

Los de Löw dejaban a Méjico que tuvieran la pelota, pero siempre preparados para aumentar su ya de hecho cómoda ventaja. Giovanni Dos Santos le hizo trabajar al no siempre, se ha visto en esta Confederaciones, seguro Ter Stegen. Un intento para demostrar que estaban vivos. Y poco después Chicharito disparó alto una magnífica ocasión ¡Qué bueno! Cuan diferente este encuentro con el del miércoles.

Digno de elogiar el esfuerzo de los mejicanos, consiguiendo que el espectáculo se mantuviera. Porque Herrera hizo un perfecto lanzamiento de falta que acabó en córner.

A pesar de la diferencia que se dibujaba en el marcador, la respuesta de Méjico no le iba a permitir ningún tipo de confianza a Alemania, si no quería que se le complicaran las cosas en el segundo tiempo.

Seguían intentándolo los discípulos de Osorio, intentando cercar el área de Ter Stegen. Pero eso contraía muchos riesgos. Werner primero desperdició una clara oportunidad, previo empujón sibilino de Héctor Moreno, pero a la siguiente concluyó con éxito un bellísimo contragolpe germano.

Quedando  treinta minutos ya sólo había tiempo para que los de Löw aumentaran su ventaja o que Méjico tuviera su merecida recompensa con algún tanto. Un travesaño se lo quitó.  Y no nos debe confundir el marcador, los centroamericanos jamás perdieron la cara al partido.

Tuvieron sus ocasiones y ese resultado final no responde a lo visto en  Rusia. Su penúltima ocasión fue del eterno Rafa Márquez. Un defensa, a mi parecer, tan demasiado blando como extensa ha sido su carrera profesional.

El fútbol casi siempre es justo y ese golazo de Fabián daba una pequeña alegría a esta selección mejicana. Pero como el fútbol no es siempre justo, enseguida llegó el gol de Younes para poner el resultado final,

A pesar de esa superioridad, los germanos no nos dan envidia. Cierto que han hecho una transformación en su selección que no se ha visto en La Roja, pero solo hay que mirar a La Rojita para saber que estos dos países en pocos años lucharán por el liderazgo mundial. Y será muy bonito. Alemania finalista de la Confederaciones mostrando su poderío ante Méjico que cayó con honor.

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