Hoy se cumplen 35 años del desembarco argentino en las Islas Malvinas, una acción de la Junta Militar gobernante quien apelando a una causa emotiva al sentimiento nacional, decidió apelar a este recurso extremo en su afán de eternizarse en el gobierno y el poder que habían arrebatado en 1976 y del que días atrás se cumpliera un nuevo aniversario.

Esta verdadera aventura apostaba a la ocupación de las Islas, expulsar de ellas al invasor británico (que las ocupaba desde 1833) y negociar con el Reino Unido. Para ello el gobierno argentino desplazó a las Islas un puñado de cuadros militares y jóvenes conscriptos de 18 años.

Tras la ocupación de las Islas, la situación no derivó de acuerdo a lo que preveía la Junta Militar y el Reino Unido decidió recuperarlas por las fuerzas. El 10 de abril y ante una Plaza colmada, el Presidente Galtieri pronunció un discurso en el que instaba al pueblo a sumarse a su locura, dijo entonces refiriéndose a los británicos, ‘Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla’.

La falta de preparación militar, el limitado armamento con el que contaba el país más el aislamiento internacional en el que encaró la guerra frente a un ejército profesional, apoyado por las fuerzas de la OTAN y por aliados regionales como Chile, que brindaron apoyo logístico, determinaron que en una rápida campaña militar de apenas unos meses, la contienda se resolviera en favor del país invasor.

Una de las principales consecuencias de la guerra fue la caída del gobierno militar y el llamado a elecciones en 1983, que trajo el período más extenso de democracia que vivió la República Argentina. Sin lugar a dudas, la Guerra de Malvinas fue una de las causas que apresuró el fin de la Dictadura.

Hoy se cumplen 35 años del inicio de aquella Guerra y aún hoy quienes fueron llevados al frente no han tenido el reconocimiento público merecido. Quizás por mezclar esta realidad con quienes la hicieron posible, se confunde Guerra y Dictadura, pero hay que diferenciar entre aquellos que en el frente de batalla fueron cobardes, pese a formarse durante su vida para ello, como el asesino Alfredo Astiz, de aquellos quienes pusieron lo mejor de sí para cumplir con la tarea encomendada.

Los ‘chicos de la guerra’ no estaban capacitados ni armados para la guerra, y sin embargo suplieron estas falencias con coraje y determinación, son muchos los testimonios que exponen la valentía con la que jóvenes de 18 años, de los de entonces, no de los de ahora, supieron estar a la altura de las circunstacias.

Argentina aún está en deuda con muchos de estos ex combatientes, 35 años después de la Guerra, este reconocimiento no puede esperar más…

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