Para empezar la crónica de este Portugal-España, la final anticipada del Europeo Sub 21, hay que decir que la UEFA volvió a pifiarla. Se echó de menos, mucho, un minuto de silencio por los más de sesenta fallecidos como consecuencia de ese fuego que está quemando los bosques y los corazones de nuestros vecinos lusos. Un feo detalle.

Quedándonos ya con el partido el primer susto para la portería de Kepa llegó cuando se llegaba a los diez minutos. Y es que Portugal salió decidido  a que el balón fuera suyo. Aprovechando el contar con dos laterales  muy ofensivos, pero que, ya conocemos a Cancelo, en defensa bajan bastante.

Todos los ojos puestos en Asensio tras su exhibición del sábado. El balear tardó poco en aparecer, compaginándose muy bien con Ceballos, una de las dos novedades en el once de Celades. Pero no fue ni uno ni otro quien abrió el marcador para España. De nuevo Saúl quien tras una gran jugada volvió a tener fortuna en la resolución final, al tocar el balón en un defensa.

Ese 1-0, después del empate entre Serbia y Macedonia, dejaba a los nuestros en una situación bastante cómoda, apenas cumplidos los veinte minutos. Porque los lusos ya no tenían más remedio que irse para adelante y el contragolpe de España es mortal.

En momentos en los que el partido era un ida y vuelta constante. Por la banda derecha lusa venía el mayor peligro. Con Guedes y un Cancelo que por el momento se mostraba mucho más acertado de lo que le vimos esta pasada campaña en el Valencia.

Lo mejor del primer tiempo la jugada iniciada por Asensio quien aguantó la pelota hasta dar el pase en el momento justo a Bellerín quien finalmente no pudo superar en el uno contra uno al portero portugués.  Estaba claro que Portugal es un gran equipo, pero, amigos, enfrente estaba la Rojita con unos jugadores que nos van a dar muchas alegrías y que más nos concederán en los próximos años.

Porque Celades cuenta con grandes futbolistas en todas las líneas y eso pocas selecciones pueden conseguirlo. Pero quedaba todo un segundo tiempo por delante. Y los lusos no se iban a conformar con esa derrota por la mínima.

Así lo demostraron, acosando, no vayamos a exagerar, a Kepa. Porque la mejor ocasión de ese inicio  fue para Asensio cuyo disparo, tras una jugada coral española, lo sacó un defensa en la misma línea de gol. España debía encontrar la tranquilidad necesaria para manejar su ventaja. Y ahí apareció un majestuoso Saúl, dueño y señor del centro del campo.

Celades, quien conserva un rostro que le hace extraño verle en ese banquillo y no convocado para jugar con  la Sub 19, ha hecho un grupo compacto. Dejando fuera a jugadores que podían estar en Polonia, pero que no son superiores a los que allí se juegan el Europeo.

Portugal comenzó demasiado pronto, faltaban treinta minutos, a jugar a la desesperada. Mala decisión, que permitió que tras una jugada de Deulofeu, si jugara como en la selección en sus ya muchos equipos su vida deportiva sería diferente, que acabó con un pase de la muerte para que Sandro, ¿se estarán tirando de los pelos en el Metropolitano?, pusiera un 2-0 camino ya de ser decisivo.

Quedaba muy bien eso de la combinación de Bruma con Bruno. Y fue precisamente, vaya por Dios, Bruma quien metió un sensacional gol que ponía en peligro lo que hasta entonces había sido un camino bastante cómodo para los españoles.

A falta de doce minutos España quedaba obligada a jugar más con la cabeza que con el corazón. Ya habían demostrado su superioridad en el campo y no la podían perder en el marcador. Y en los últimos minutos volvió a aparecer su juego preciosista al igual que práctico. Tanto como para que Willians, en un maravilloso contragolpe sentenciara el resultado. La Rojita vence a Portugal y le sobra un partido siendo ya semifinalista del Europeo.

 

 

 

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