“Diálogo, respeto y deporte” Así lucía el inmenso tifo que se vio en las gradas. Estaba claro que ante un poco atractivo, en cuanto al resultado final se refiere, Barcelona-Olimpiacos el conflicto de Cataluña iba a estar presente en un semivacío Nou Camp donde cayó, esperemos que no, el diluvio universal. Ya saben a qué me refiero.

Viendo la propuesta del conjunto griego la primera sorpresa es que a los cinco minutos no se hubiera movido el marcador. La UEFA, no soy yo quien primero lo dice, se lo debe hacer mirar. Equipos como éste, por lo menos en el momento deportivo que atraviesa, le restan caché a una competición tan importante como la Champions.

Porque no se puede ver un partido no pensando quién va a ganar sino por cuántos goles de diferencia lo hará un conjunto que es inmensamente superior. Tanto como para convertir en un fenómeno, que a lo mejor lo llega a ser, a Deulofeu.

Y como el partido no merecía muchos comentarios, recordar el pasado de Valverde por tierras helenas, en este Olympiacos donde consiguió  cinco títulos y un lugar en el que se le recuerda con un cariño que es mútuo y que está reflejado en las instantáneas que el técnico, gran aficionado a la fotografía,  ha dejado plasmadas.

Y casualidades de la vida, en el minuto diecisiete mientras la grada gritaba “independencia” llegó el primer gol. Perdón, autogol. Al margen de este detalle,  anecdótico o no, el partido hubiera dormido a todos los asistentes si no estuviera lloviendo.

Porque el Barça sabía que no debía gastar más fuerzas de las necesarias. Que la temporada es muy larga y Olympiacos, desde luego, no va a ser el peor, ni de lejos, rival con el que se va a encontrar esta temporada.

No hubo minuto de silencio como en el Bermabéu pero en el minuto cuarenta los aficionados culés desplegaron una pancarta donde se leía “Força Galizia” Porque, que quieren que les diga, vaya coñazo de partido.

Que se animó cuando al borde del descanso, quien si no en este día, Piqué se fue a la calle. Había visto la primera amarilla por una fea entrada y la segunda al utilizar la mano para meter un gol que no subió al marcador.

Valverde debía hacer un cambio. Obvió. No entendí que dado el partido señalara a Deulofeu, dejándole fuera para que saliera Mascherano. Si el encuentro ya tenía de por sí pocos atractivos pues poco quedaba por ver.

Ya digo, y me repito, estos partidos sobran en la Champions. Porque a Messi se la pusieron, como se decía en mis tiempos, como a Felipe II. Me sale bien eso de meter a la monarquía en estos días. Quien se metió gol en propia puerta fue el mismo que hizo la falta que le dio la oportunidad al astro argentino de lograr su gol 100 en competiciones europeas, creo que no llega a lo de CR pero a lo mejor me equivoco.

Y después….fiesta blaugrana en vísperas de no sé qué nos espera mañana jueves. Sí, Digne logró el tercer gol. Los griegos ya no pensaban en otra cosa que acabar de la forma más digna posible.

Mientras había varios intentos de invadir el campo porque esto no era solo un partido de fútbol. Los que querían hacerse notar no eran aficionados al fútbol. Bartomeu en otra parte de su nefasta gestión ha dado pie para ello.  Veremos cuántos seguidores culés reniegan de sus colores por esa opción del todavía president azulgrana.

No soy seguidor de estos colores, pero sí me gusta cuando el Barça gana jugando bien ante un rival de entidad. Lo que no sucedió este miércoles. Por lo mismo que no entiendo como Valverde sigue contando con André Gomes. Cuya entrada provocó algunos pitos, lo que me lleva a creer que en el Nou Camp Messsi no nubla la realidad.

Por cierto, Puigdemont no estuvo en el palco. Quizás, solo quizás, estaba escribiendo la no respuesta a Rajoy. Quien a su vez a lo mejor estaba fumándose un puro. País de locos. Acabando todo esto como una obra de Valle- Inclan. Porque Nikolau se metió un gol en propia puerta, hizo la falta del segundo gol y marcó el tanto que deja a los griegos menos enfadados.

El portero del conjunto griego, tiene nombre de vino pero de nada le sirvió. Para Proto, portero de Olimpiacos, no fue un día de vino y rosas  ¿Fue una señal que el Barça marcara en el minuto 17 con los gritos de “independencia” en la grada y cayendo rayos y truenos

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