Siete, sí, siete fueron los cambios que decidió Zidane para ver un nuevo inédito once del Real Madrid. Y creo que no fue una decisión tomada en una mala noche de sueño. Lo de Casilla por Navas era obligado. Nacho ha sido un jugador de importancia capital en las últimas campañas. Jugador que vale para todo se podía ver malparado por la aparición de Achraf que había sustituido con garantías a Carvajal, pero devolviéndole al banquillo el técnico mataba dos pájaros de un tiro. Que Nacho no se considerase olvidado y que el marroquí, aparte de sus buenas prestaciones, sepa cuál es su rol en este equipo.

Lo de Modric  por Kroos, lógico para repartir esfuerzos entre dos jugadores básicos. Lo que permitía la entrada de Ceballos, quien tras debutar con dos goles necesitaba minutos. Y tras hacer una encendida defensa de Benzema, su máximo defensor le deja en el banquillo para que se pueda ver juntos desde el principio a Isco y Asensio.

Vamos, todo muy pensado. Ha perdido muchos puntos el conjunto blanco en el Bernabéu, muchas veces haciendo sobrados méritos para llevarse la victoria. Este domingo ante el Eíbar llegó al descanso con una ventaja cómoda. Sin jugar como en otros partidos, pero marcando.

Primero con un gol que parece que fue en propia puerta de Pablo Oliveira, aunque Ramos también puso mucho de su parte. Y luego con una combinación que ningún rival debe permitir. La de Isco y Asensio que acabó con gol del balear, con el fallo del portero visitante incluido.

O sea, que el Madrid afrontó en su casa un segundo tiempo con  mayor tranquilidad que en jornadas anteriores. Haciendo mucho menos. Así es el fútbol. Donde a algunos les parece claro penalti una entrada de Casemiro a Inui, Carlos Martínez nunca tiene dudas en caso de ser una jugada en contra del Madrid, y a otros algo más que dudoso, que no digo que no lo fuera.

Fue un partido sin un ápice de interés. No hizo un buen partido el Madrid y el Éibar no lo hizo mal. Simplemente se impuso la lógica de la superioridad de una plantilla con la otra. Vale, pudo haber un error arbitral a favor del grande. Pero ni de lejos tan clamoroso como el que se vio el sábado en el Nou Camp.

Dicho lo cual nadie discutirá la victoria local. Menos después de la jugada del gol de Marcelo. El Madrid hace buena su victoria gracias al tercer gol y el talento innato de Benzema.

 

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