En el año 2050 España llegará a tener 60 millones de habitantes, de los cuales 10 millones serán inmigrantes. Además, el incremento de la dependencia pasará del 25% al 60%. Así, al menos, lo prevé la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

Según el informe Previsiones demográficas: una visión integrada, las proyecciones de la Airef contemplan que la población española aumentará entre 4 y 13 millones en los próximos 30 años, hasta situarse entre 51 y los 60 millones en 2050, muy por encima de las proyecciones realizadas por Eurostat (49 millones) y el INE (44 millones).

El grueso de las discrepancias se encuentra en la población en edad de trabajar, ya que, mientras la Airef prevé que las personas con edades entre 16 y 66 años se sitúe en un rango similar al actual, el INE y Eurostat prevén una contracción de entre 5 y 7 millones de personas respectivamente.

En 32 años España contra con 10 millones de inmigrantes

Este recorte demográfico, dice la Airef, conduciría a la “japonización” de la economía, es decir, una aceptación pasiva del desafío demográfico donde no tiene cabida ni la entrada de inmigrantes ni políticas de activación de la fecundidad.

Por el contrario, las previsiones de la Airef pasan por un flujo neto de inmigrantes de 250.000 personas entre 2018 y 2050 y por un incremento del número de hijos por mujer, desde los 1,36 actuales hasta alcanzar los 2 al final del periodo.

Estas proyecciones son muy superiores a las del INE respecto a la inmigración (40.000 anuales) y la natalidad (donde deja la tasa en los 1,4 hijos por mujer).

La autoridad fiscal también contempla un aumento del peso de la inmigración sobre el total de la población del 9,8% actual hasta el 16,7% de 2050, en línea con los países de nuestro entorno. La mayoría vendrán de Iberoamérica, aunque crecerán en importancia los de África por el “boom demográfico” previsto para las próximas décadas.

Las previsiones demográficas sobre la natalidad, dice la Airef, se dan en un escenario en el que desaparecen factores que han condicionado su descenso en los últimos años, como la precariedad del mercado laboral, con contratos temporales entre los que predominan las mujeres, y dificultad en el acceso a la vivienda.

 

Políticas de fomento de la natalidad

Así, desde la Airef confía en la puesta en marcha de políticas de fomento de la fecundidad, como las puestas en marcha en países del entorno como Alemania, entre las que ha destacado políticas fiscales y laborales y ayudas para guarderías.

Respecto a la esperanza de vida, la Airef apenas espera cambios, situándola en los 85-90 años, desde los 83,2 años actuales, debido a que apenas queda margen de mejora en los datos de mortalidad infantil y es difícil anticipar los avances científicos en la cura de enfermedades.

En cuanto a la tasa de dependencia, la Airef considera que podría más que duplicarse desde el 25% actual hasta alcanzar el 60% en 2050, debido al envejecimiento progresivo de la población, en línea con las estimaciones del INE y Eurostat, que ejercerá una presión creciente sobre el gasto público asociado al envejecimiento.

Con estas proyecciones, la Airef prepara un informe sobre el impacto de la demografía en el sistema de pensiones, que reflejan “un incremento del gasto respecto al PIB en los próximos años, aunque más contenido de lo previsto hasta ahora”.

La AIReF matiza que sus previsiones “deben ofrecerse con una medida realista de su nivel de incertidumbre, que en el largo plazo es muy elevada”. Esto “no debe entenderse como una menor precisión sino como un ejercicio de realismo”. Esta incertidumbre en el largo plazo es el reflejo de las posibilidades que tiene la sociedad para cambiar ahora su realidad futura.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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