¿Pensaron que 2016 había sido un año convulso en el ámbito político? Haciendo un recuento de las futuras citas parece que tan sólo fue el prólogo. 2017 va a ser mucho más convulso y más decisivo para el futuro a nivel nacional y mundial. Congresos y primarias de partido, acuerdos y desacuerdos en el Parlamento, Gran Coalición, Trump gobernando, Oriente Medio en plena guerra con nuevos focos, África a punto de estallar, América Latina y sus elecciones, etc.

 

El PSOE en su encrucijada y ¿bajo control?

A priori el partido que más ruido mediático generará es el PSOE. El 14 de enero se discutirá si el PSC sigue siendo parte del mismo o si solamente son partidos coaligados. De igual forma se pondrá fechas a las primarias para la secretaría general y el congreso extraordinario antes del verano. Son tantas las filtraciones que se producen a diario por parte de la Gestora, la gente de Rubalcaba o del sector sanchista que determinar a día de hoy qué pasará es tarea de titanes.

Susana Díaz quiere. Pero quiere a la búlgara. Con todo el partido detrás de ella y sin rechistar. Pedro Sánchez no quiere pero tendrá que dar la cara al final. Alfredo Pérez Rubalcaba está a ver qué pesca en río revuelto. Y Emiliano García Page se hace querer. A día de hoy la rumorología y los deseos están así. ¿Mañana? Todo puede cambiar.

¿Depende de quién gane cambiará la línea que se ha seguido? Difícil porque los poderes fácticos han ocupado el partido socialista sin miramientos. Lo que sí es seguro es que las luchas serán mucho más duras que las vividas hasta el momento. Un congreso de PSOE con militancia soliviantada no había desde el 28° Congreso de 1979. En aquella época lo sacó adelante el carisma de Felipe González y la astucia de Alfonso Guerra. Y, guste o no, ahora no hay ni carismáticos, ni astutos.

 

Podemos: ¿fractura, paripé o vuelta al pasado?

En el otro partido del sector de la izquierda la situación no es mucho más halagüeña. Es evidente la división programática e ideológica dentro del partido morado. Pablo Iglesias desea un Podemos de la lucha obrera y del continuo llamamiento a las tripas y la emoción. Iñigo Errejón desea un Podemos populista y de razón. Entremedias están las feministas, que hasta la fecha han callado, pero que alzarán la voz ante la política machista de los podemitas. Y los anticapitalistas que no se quieren disolver y aspiran a copar numerosos puestos de poder al resultar el factor decisivo dentro de la batalla interna.

Vistalegre 2 será un punto determinante para el futuro de la formación morada. El discurso de la dirigencia podemita indica que se llegaría a una especie de consenso para no fracturar el partido. ¿El reparto de poder sería una solución? Sería, cuando menos, eso reparto de poder. Aunque de manera asimétrica y eso puede que no oculte las batallas futuras. Que las habrá.

Toca hacer oposición en un Parlamento altamente volátil. PSOE y PP seguramente pacten todas aquellas políticas fundamentales para el sostenimiento del sistema. Podemos podría denunciarlas pero ¿a qué precio? Si sigue la línea del insulto y la lucha salvaje se quedaría sin apoyos para sacar adelante sus propias propuestas. Podría quedar recluido poco a poco en la vida parlamentaria. Si acepta pactar algunas cuestiones puede que su sector más radical deje de apoyarles. Las “dos almas moradas” van a marcar el devenir de la formación. Y hay que recordar que tres años, al menos, sin elecciones pueden ser una larga travesía del desierto.

 

Partido Popular: sonrisas y ¿lágrimas?

La ventaja que tiene el PP respecto a los demás partidos es que tiene el gobierno del Estado en sus manos. Nada más. El año que acaba de empezar también tiene sus puntos negros para la formación conservadora. Congresos nacional y regionales; Casos de corrupción; Judicatura; falta de Mayoría en el congreso…

La batalla por la sucesión parece haber comenzado. Desde la vicepresidencia del gobierno se están moviendo todos los hilos posibles para estar lo mejor colocada posible en el carrera sucesoria. Aceptar el diálogo con Cataluña no es sino un paso en este sentido. Algún que otro barón (varón) también desearía poder estar en ese primer puesto sucesorio. Pero sigue tapado a la espera del dedazo o del fracaso de los demás. El caso es que en el siguiente Congreso Nacional todos y todas quieren estar bien colocados ante la previsible salida de Mariano Rajoy.

¿Y si Rajoy no se va?

Hasta el momento todos dentro del PP dan por hecho que el presidente del gobierno dejará la política al finalizar el mandato. Pero ni él ha dicho que sí, ni ha dicho que no. No sorprendería que Rajoy siguiese al menos hasta las siguientes elecciones. En caso de derrota se iría a casa. En caso de victoria seguiría. Tan poco es tan incómodo leer el Marca todas las mañanas con el café; tener a personas que resuelven todos los problemas por él; hacer dos o tres viajes internacionales; seguir las recomendaciones de la Unión Europea, que sirven para justificar todo lo malo; o ver como se desangran los demás partidos y cuando existen dificultades los “poderosos” te lo arreglan.

Las regiones no son baladíes

Más que las luchas en el Congreso nacional, que se resolverá de forma mariana, café para todos, la clave del PP en el siguiente año se encuentra en los congresos regionales. Tanto en Murcia, como en Valencia, Madrid, Cataluña, Castilla La Mancha y, posiblemente, Canarias, las peleas y disputas están aseguradas. Ya se informó de los movimientos para controlar Madrid. Pero tampoco es claro que Isabel Bonig vaya a ganar el congreso valenciano. En Cataluña las tensiones ante la caída y la falta de respuesta con más contundencia están abriendo algunas fisuras. En Murcia el actual Presidente está amenazado por casos de corrupción.

La siempre presente corrupción

El año 2017 será difícil en el aspecto judicial para el PP. La trama Gürtel tendrá sentencia en sus diversas ramas. El caso Púnica tendrá ya la instrucción judicial terminada con sus nuevas piezas. Piezas que podrían tener en su interior sorpresas que afectasen a altos cargos del PP y del PSOE. En Valencia continuarán las instrucciones de los diferentes casos que se van conociendo y las nuevas piezas que los jueces van abriendo.

El PP va a seguir rodeado de corrupción en este año. Y sólo con lo que es conocido hasta el momento. Siempre caben nuevas sorpresas que no extrañarían a nadie.

 

Ciudadanos: el ser o la nada

Ciudadanos se enfrenta a su momento clave. Ya existen voces críticas por la cercanía del Congreso del partido que van a celebrar en marzo posiblemente. Pero este aspecto no es el que mayores quebraderos de cabeza puede dar a la formación naranja.

¿Tiene sentido ya Ciudadanos después de la Gran Coalición?

A nivel nacional, va a ser complicado que Ciudadanos no tenga que ir a rebufo de PP y PSOE. En los aspectos claves del sistema serán ellos los que decidan qué y cómo hacer. Así ha quedado perfectamente demostrado en los últimos meses del 2016. Albert Rivera quería ser Suárez o Kennedy, pero puede quedarse en Hernández Mancha. La formación naranja puede justificar de todas las formas posibles que lo que aprueben PP y PSOE estaba en su acuerdo de investidura, pero la realidad es sumamente tozuda y es obvio que ellos sólo se sumarán.

Desde el PP, obviamente, cuidarán y mimarán a Ciudadanos. Al igual que hará el PSOE, sea quien sea su nueva dirigencia. Pero porque son importantes para los apoyos en comunidades autónomas, de momento. Existe hartazgo por parte de los demás partidos con el “cuñadismo” del partido naranja, pero al no poder extender la gran coalición de facto a las regiones tendrán su espacio. Un espacio que será devorado en cuanto los grandes partidos y los poderes fácticos así lo deseen.

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