Noche de fútbol pero también de alfombra roja, reivindicaciones, más que justas, femeninas y premios cinematográficos.

Muñiz, técnico de un más que necesitado de puntos Levante, escribió un guion para este partido ante el Madrid que lo podía descifrar hasta el más principiante en el arte del cine. Aguantar como fuera hasta llegar a los últimos minutos con posibilidades de llevarse algo a la mochila.

Y lo consiguió en la primera parte. Porque en el minuto cuarenta y dos un Boateng que había hecho muchas más faltas que ocasiones de gol cuando consiguió neutralizar la ventaja blanca. Que llegó pronto gracias a un remate de cabeza de Ramos, en el que Oier optó por hacer del malo de la película porque el remate del cameño era fácil de detener.

No fue este Levante-Real Madrid merecedor para ningún Goya, pero en esa primera mitad la superioridad blanca, sin que nos tengamos que volver locos en alabanzas a su juego, fue algo más que clara.

Pero les faltó rematar, con el peligro que ello conlleva. Lo más vistoso venía por la banda izquierda visitante, donde Marcelo, con la inestimable colaboración de Benzema, era un machete que no llegaba a más mucho en parte por esas ganas de marcar de Cristiano que a veces le ponen en una difícil situación ante sus críticos.

Si en el minuto cincuenta y tres el colegiado le hubiera permitido a Zidane eso de “¡corten!” lo hubiera hecho sin ninguna duda. Para repetir la escena de los primeros minutos de la segunda mitad.

Donde se vio a un Madrid que volvía a las andadas permitiendo que se le subiera a las barbas un rival claramente inferior. Y no están los blancos para esas florituras.

Se perdió Benzema, pero el primer cambio fue el de Bale que no apareció en todo el tramo en el que estuvo sobre el césped. Y el galo, tan denostado por muchos, fue el hombre decisivo porque como es habitual en él pensó más, como siempre, en el beneficio del equipo más que en el suyo propio para dar el pase definitivo a Isco para ponerse por delante pero no para ganar el partido.

Porque los blancos fallan en defensa y el debutante Pacini llevó, de nuevo, el empate al marcador. Lo de Mestalla, parece, fue un espejismo. El Madrid pierde dos puntos ante el Levante y sigue muy lejos para llevarse un Goya.

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1 Comentario

  1. Ha pagado el cristiano este de los caracolillos en el pelo teñidos de rubio -debe estar todos los días mirándose al espejo-, lo que debe al fisco, usease Hacienda.

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