Montilivi, a pesar de ser el debut del Girona en Primera, y después de las reformas que acabaron en la madrugada del viernes, no se llenó para este día histórico y nada más y nada menos que con el Atlético de Madrid como rival.

Los lugareños que no se animaron a pasar por taquilla seguro que se están tirando de los pelos. Porque los primeros cuarenta y cinco minutos de los de Machín en la máxima categoría fueron para ponerlos en un marco.

Lo primero decir que la sanción de no poder fichar hasta enero es algo que va a penalizar, no sabemos hasta cuánto, al cuadro colchonero. Más si como en esta tarde noche se presentaba con sensibles bajas, que se acusan más cuando el fondo de armario no da para mucho.

También la pasada temporada los de Simeone comenzaron con el pie izquierdo, sin que sirva de excusa las bajas de Godin, Philipe Luis y Gameiro. Porque esto era más preocupante. No ya por el hecho de que a los veinticuatro minutos el renacido y veterano Stuani hubiera puesto el 2-0, es que en el juego quien dominaba con claridad era un Girona que hizo un despliegue físico y táctico digno de ser destacado.

Faltaba por ver si los locales podían aguantar los segundos cuarenta y cinco minutos al mismo nivel. Al Atlético, según lo visto, no le bastará con incorporar a Vitolo y probablemente a un Costa que mucho tendrá que trabajar para rebajar kilos. Simeone cuenta ahora con jugadores que no dan el nivel para luchar por el título. Un ya errático Carrasco en la anterior Liga, estuvo desaparecido en Girona. Y ni Correa ni Gaitán elevan el nivel del equipo  colchonero.

Como no lo hicieron en este debut liguero jugadores otrora claves. El técnico argentino, no le quedaba más remedio, se la jugó. Disminuyendo su línea defensiva para buscar el gol.

Tendrán los atléticos la posibilidad de decir que hubo un penalti a Griezmann. Difícil de juzgar si lo fue o no, pero el francés erró protestando al colegiado, y debió ser algo grave, llevándose la tarjeta roja. Afrontando los madrileños los últimos veinte minutos  con diez jugadores.

Era la demostración más patente de la frustración atlética por un partido desastroso. Pero quedaba tiempo para maquillar el resultado. Primero Correa con un golazo,  y luego Giménez de cabeza. Seguro que Simeone  no se marchó contento, las últimas, y clarísimas, ocasiones fueron para los locales. El Girona rozó el milagro ante un Atlético desconocido que empató en los últimos minutos.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dieciocho + cinco =