La gente, imagino, sigue ansiosa de fútbol. Es puro vicio, como el tabaco para los fumadores pero mucho más benigno. Amistoso de España ante Colombia en Murcia, que en realidad eran dos partidos en uno. El que jugaban las dos selecciones, y el que siempre organiza Piqué  cuando defiende los colores nacionales.

Detalle que no sé si se fijaron en él. De los once titulares de Lopetegui el único que lucía camiseta con mangas largas, y mira que hacía calor, era el central catalán. Pero no busquemos nada raro, en su decisión no influía ningún detalle adicional. Fue una decisión propia. Piqué tenía media grada a favor y la otra en contra. Seguro que se encuentra a gusto en esas situaciones. Sigo manteniendo que si Gerard no existiera había que crearlo. Es de los pocos futbolistas que sabe controlar su presencia mediática y lo hace de cine. Gusten o no sus manifestaciones.

Por lo que se refiere al partido, nuestro seleccionador alineó un once donde solo el susodicho central, Jordi Alba y el ahora goleador Silva se pueden considerar titulares. Los demás, a remar para tratar de tener un sitio no en el equipo titular sino en cualquier convocatoria.

Marcó el canario del Manchester City y poco antes del descanso un error, principal, del bueno de Reina con  Azpilicueta y el ya repetido Piqué propició el empate.

La mente de España estaba puesta en Macedonia donde sí nos jugamos mucho, aunque el rival tampoco asuste. Debut de Illarramendi, quien en mi humilde opinión es uno de los mejores relevos para Busquets en esos primeros cuarenta y cinco minutos que no dieron la mejor sensación de España, pero algo que en nada nos debe preocupar. Estamos en junio  y en vísperas del último encuentro importante de la temporada. Los jugadores, por mucho que estén implicados con la selección, huelen las vacaciones. Como cualquier hijo de vecino.

Mucho dejó que desear la no salida de Reina en el segundo tanto colombiano, de Falcao. Cuando el partido se había convertido en un carrusel de cambios. Es lo que tienen los amistosos. Imposible de analizar, entonces, lo que se veía sobre el césped. Ya no era un partido, solo una pachanga. Máxime si el rival, con todos mis respetos, es Colombia y no Francia o Inglaterra, Por muchos colombianos que estuvieran en la grada. Como si estuviera jugando con el Madrid, a falta de tres minutos  Morata empataba.

No hubiera pasado nada caso de acontecer la primera derrota de Lopetegui que en nada empañaría su historial como seleccionador cuando no lleva un año en el cargo. Lo que se le exige es ganar en competición oficial. España empató  ante Colombia como Piqué  su partido con la grada, división de opiniones.

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