Hay una diferencia entre el Real Madrid y el Barcelona que me temo por los culés va a ser algo repetitivo en esta temporada. Zidane nunca se equivocará con el once titular. Todo lo contrario que Valverde, como ya demostró en este partido.

Vale que su penúltimo fichaje más rutilante, un desconocido Semedo por el pagaron más de treinta millones de euros, siga siendo la tercera opción para el lateral derecho. Pero el vasco seguro que siguió atentamente a su actual equipo y sabe lo poco que André Gomes puede aportar a un club de esta categoría.

Pues bien, Valverde puso al luso de titular. Un desahogo para los blancos, máxime si en el césped, enfrente, estaba Asensio quien en su primer disparo volvió a sorprender a un Ter Stegen que ya le debe temer más que Bartomeu al jeque del PSG. Todo un golazo para este balear que cada vez está haciendo más pequeño a Bale.

En el Barça nadie puede ser más cortito que Gomes. Ahí está la diferencia entre estos dos grandes. Fueron los primeros quince minutos un recital blanco. Ya con ventaja desaceleraron en su superioridad, pero pasada la media hora Lucas Vázquez mandó un disparó al palo. Y apareció mi niño, sí mi niño. Un Benzema que cuando está inspirado lo hace todo bien. Hasta meter un gol de tanta categoría como el que nos ofreció en esta Supercopa.

 Comenzó el partido, en la salida de los vestuarios, viendo a Piqué bostezando repetidamente. Los azulgranas no lo están pasando bien. Lógico. Su futuro se ve más negro que cuando Figo fichó por el Madrid

Y de esa forma afrontaron la segunda mitad. Hacía mucho tiempo que no se veía tanta diferencia entre los dos gigantes de nuestra Liga. A pesar del tiro al palo de Messi, el único con el orgullo intacto. Porque Piqué, quién sabe si lesionado, se borró marchándose al banquillo.

Al Barça le faltaba, lesionado, Iniesta. Al Madrid, un Cristiano sancionado y Bale en el banquillo. Tres estrellas ausentes y un equipo muy superior, aunque no fuera el mismo del inicio del partido.

Cuando en Estados Unidos en un amistoso los de Zidane fueron inferiores, algunos se tiraron de los pelos. Lo de ese bendito 29 de julio no tenía nada que ver con la realidad. Con la diferencia que existe ahora mismo entre estos dos equipos. Contando con las ocasiones que al final tuvieron los azulgranas, cuando ya todo estaba decidido.  El Madrid hace pequeño al Barça, se lleva la Supercopa y llena de dudas a Valverde.

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