Después de reencontrarse con el buen fútbol y sobre todo con el gol en Dortmund, para hacer las paces con su afición parecía que el Español era el mejor rival con el que podía contar el Real Madrid. Porque para los periquitos el Bernabéu parece territorio comanche.

En apenas veinticinco segundos pudo comenzar a fraguarse la tradición, cuando Isco no acertó a engañar al portero visitante. Jugada sin efecto en el marcador pero que pareció encoger la expectativas del equipo de Quique Flores. Que perdía el balón con excesiva rapidez y apenas podía hacer otra cosa que evitar que el Madrid materializase su superioridad.

Algo que llegó en el minuto veintinueve cuando Cristiano ejerció de asistente a un Isco que en esta ocasión sí superó a Pau. Justo premio para el malacitano, en un equipo donde una vez más todos sus hombres estaban a la altura de las circunstancias. Hasta el jovencísimo Achraf quien no dio señales de tener solo dieciocho años, cubriendo la banda derecha blanca sin que se le viera en apuros en ningún momento.

Tan manido como necesario repetir eso de que lo mejor para el Español era el resultado a pesar de que al final de este primer tiempo tuvo su minuto de oro con un disparo al palo.

Seguro que en el vestuario Zidane preguntaría a los suyos cómo era posible ir ganando solo por la mínima. Porque los locales no tenían, para nada, resuelto el partido. Y menos cuando Quique dio un vuelco de ciento ochenta grados con los dos cambios en el descanso.

De dominado a tener sus ocasiones y, lo principal, sembrar dudas en el Madrid. Equipo al que pareció pillar de sorpresa la nueva oferta que proponían los periquitos. Los blancos se iban difuminando sobre el césped. Aumentando la inquietud en las gradas del Bernabéu, más que a Rajoy después de este domingo.

Y justo después de que Sergio Ramos pusiera a prueba los corazones de los madridistas, nació un contragolpe blanco en el que Asensio se la dejó a Isco para que éste consiguiera su doblete y tranquilizara al Bernabéu.

Difícil de explicar ese cambio del Madrid. Algo tuvo que ver, desde luego, la reacción del Español pero está claro que en esta temporada a los blancos les pesa jugar ante sus seguidores.

El Madrid pasa de poder golear al Español a ganar con más pena que gloria.

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