Entiendo que el conflicto político de Cataluña ocupe las principales portadas, los más influyentes noticiaros informativos y los programas de debate más punteros. Todos los españoles conocemos al mayor Trapero, que dicho todo junto y de corrido da la sensación de haber sido una buena ocurrencia televisiva. Nos hemos familiarizado con “el procés” y sabemos que la declaración unilateral de independencia está entre el sí, el no y la suspensión, vamos que no está claro del todo. Aprovechando tal tesitura, quiero reconocer a los ciudadanos de Cataluña su disposición para la protesta, para reclamar lo que creen justo, aunque a veces parezca absurdo o no se esté de acuerdo.

Mientras que los catalanes han llenado avenidas en diferentes momentos, otras regiones se han quedado calladas y conformadas. “Tenéis lo que merecéis, porque no hacéis manifestaciones”, comentaba una señora afincada en Madrid a su vecina extremeña. En parte tienen razón quienes opinan de tal manera; hemos tolerado lo que ocurre en nuestra tierra demasiado tiempo.

La televisión no se acerca a grabar cuando muchos viajeros de tren se quedan tirados en mitad del campo, esperando varias horas a que se solucione el problema o, incluso, teniendo que ir andando y con maletas hasta la estación más cercana. No se ve, pero se sufre, se sufre el atraso, la desigualdad feroz y el olvido. A la par que pasa esto, los extremeños están más callados de lo que deberían, también preocupados porque no quieren que una comunidad hermana como Cataluña se quiera separar de España. No levantan la voz, no gritan, conformistas quizá. Pues se acabó, no se puede permitir, tenemos que acaparar la atención de la gente, de los medios, de los políticos, de los que opinan en programas como Al Rojo Vivo y otros. Acompañemos a los activistas y exijamos, al menos, un tren que nos permita viajar de manera digna. Esto para empezar, porque luego tendremos que reclamar una autovía que comunique Badajoz con los pueblos del sur de la Comunidad Autónoma, entre otras cosas, porque es más cómodo ir a Sevilla que a la capital de la provincia pacense.

¿Por qué los reclamos de unos van a ser más importantes que los de otros? Mejor dicho, por qué lo estamos permitiendo. Nosotros poseemos un pasado, el cual nos debe animar a querer salir de ese abismo al que nos condenaron y que hemos soportado. Ahora tenemos una cita con la calle y con la dignidad de nuestra tierra. Todos a una, vayamos a Madrid el 18 de noviembre, llenemos la plaza de España de la bandera verde, blanca y negra y reclamemos a voces un tren del siglo XXI.

Porque no nos lo merecemos, porque tenemos derecho a más y mejor bienestar. Nosotros también vamos a protestar, por favor, señores de la tele, estamos aquí, ayudadnos a hacer más visible nuestro problema.

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