Asumo que hay mucha gente que considera a Mourinho como un gran entrenador y, lo que es peor, que su paso por el Madrid resultó muy beneficioso para el club blanco. No compro ninguna de las dos cosas.

Sí, es imposible no admitirlo, ha conseguido muchos títulos por los equipos por donde ha pasado, para los que se convirtió en un Atila del siglo veintiuno por eso que por dónde pasa nunca más crece la hierba. Afortunadamente, el Madrid es el único club que ha entrenado que no solo se ha hundido tras su marcha sino que ha crecido mucho y mejor.

Dicen los “mourinhistas” que con él en el banquillo los madridistas por fin hicieron frente, de tú a tú, al Barcelona. Una visión de las cosas cuando menos muy optimista. Tres insoportables años estuvo en el Bernabéu. Una Liga, una Copa del Rey y otra Supercopa fueron sus logros reales. Como desunir una plantilla, intentar hundir a un mito del fútbol mundial, Casillas, y múltiples desplantes a la prensa y desacertadas declaraciones.

Se cree un Dios y solo es el un mercenario. Alguien, Mourinho, que este sábado  no tengo dudas que rezó para que la Juventus ganara la final. Y se debió llegar un gran disgusto. Porque este tipo de madridista no tiene nada.

Zidane, un neófito todavía en su profesión, ya atesora un currículum que amenaza seriamente el del portugués. Una Liga, una Supercopa de Europa, un Mundialito y dos Champions consecutivas. Algo de lo que no puede presumir ningún entrenador, menos el susodicho luso. 17 meses necesitó Zidane para dejar el historial de Mourinho en el Madrid como una triste y desagradable anécdota.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

4 − dos =