Bueu se volvió a vestir de gala para ofrecer un festival a la altura de sus expectativas. Como cada año, el festival musical SonRías Baixas sigue creciendo con paso firme, dispuesto a convertirse en uno de los referentes de la música alternativa nacional cada verano. Un total de 15 agrupaciones, tanto gallegas como españolas e internacionales, protagonizaron esta 15ª edición en uno de los más bellos destinos españoles, como lo es el paraíso galego de la Ría de Pontevedra.

La variedad de los distintos grupos que subieron al escenario pasaba desde la alegría mestiza de Amparanoia hasta la rumba festiva de Estopa, pasando por una combinación de ska, punk, reggae, dub y hasta folklore bosnio a cargo de los Dubioza Kolectiv, añadiendo a los combativos Narco y Dakidarría, y otros grupos referentes del panorama musical actual. Una fiesta para quienes acudieron una vez más a la cita alternativa de la península del Morrazo.

Un festival que ha ido creciendo durante estos años, logrando mantener su cartel y haciéndolo más relevante en cada entrega. Este año patrocinadores de la talla de Pescanova o la marca de cerveza portuguesa SuperBock se volcaron con la cultura de la Ría de Pontevedra, ayudando a que los chicos del Troula Na Banda, en calidad de organizadores desde sus inicios, sigan ofreciendo cada año una nueva edición espectacular del festival galego mejorando la anterior. 

JUEVES 3 

Comenzaba el festival en la jornada del jueves con un tributo a Extremoduro a cargo de los Pedrá, considerados por muchos la mejor banda tributo nacional, y que desde que debutaran en el año 2009 no han parado de cosechar éxitos, buenas críticas y muchas horas de rodaje sobre el escenario, sumando más de 30 versiones diferentes presentadas en más de 300 conciertos repartidos por toda la geografía española. Su rock transgresor cautivó a los presentes, que con un comienzo de festival inmejorable no dejaron de bailar al ritmo del mejor rock nacional para que después, a eso de la medianoche, llegara la hora de la música electrónica con varios deejays que acompañaron al personal hasta la madrugada.

VIERNES 4

Llegadas las 19:30 horas de la tarde se abrirían nuevamente las puertas del Recinto da Estacada para comenzar con el show de SES, que presentaba en forma de nuevo disco, el cuarto de la cantante bergantiñana, demostrando ser una auténtica fuerza de la naturaleza desde el blues hasta el rock, pasando además por canciones latinoamericanas de autor. Con un estilo inconfundible, conquistó a una tropa de seguidores que convirtieron sus canciones en himnos cantados, siempre llenos de energía.

Después llegaría el turno de Amparanoia, uno de los platos fuertes de esta 15ª edición del festival. La alegría fronteriza y colorida del mestizaje hizo su aparición del escenario para presentar un trabajo con el que celebrar los 20 años desde el lanzamiento de su primer disco, mezclando ritmos latinos, mexicanos, árabes, flamencos y rumberos que deleitarían a todos los presentes. No obstante Amparo Sánchez, cabeza visible de la agrupación, es una artista reconocida internacionalmente por sus fusiones y por la energía positiva que transmite en sus directos.

Inmediatamente después aparecía el conjunto argentino Todos Tus Muertos, una gran banda de punk-reggae que desde su nacimiento a mediados de los años 80 fueron siempre un referente del rock hispanoamericano. Reunidos por primera vez en España desde hace 16 años, ofrecieron un directo absolutamente inclemente, donde tuvo cabida el punk, rap, metal y hasta hardcore para mezclarlo con ritmos melodiosos, rancheras y baladas, un crisol de estilos que bien defiende el mestizaje de la agrupación. Los seguidores del festival disfrutaron mucho con su trabajo, gozando de una de las bandas más icónicas en hispanoamérica.

Y llegó el turno de Narco, la atracción principal de la jornada festivalera. La banda andaluza se hizo rápidamente protagonista, tomando el escenario con un estilo inconfundible en el que conviven rock, metal y rap. Siendo uno de los grupos de referencia en el panorama nacional desde su formación en 1997, se mostraron combativos, duros y combativos, lo que alentó a los presentes para plantar cara a la lluvia, que caía intensamente en ese momento. Y vaya si lo consiguieron, con el público entregado a sus temas explosivos resultó incluso refrescante.

Y para terminar la jornada, los Dakidarría, una Big Band que desde Nigrán hasta Bueu está dando mucho que hablar dentro del nuevo panorama musical galego. Protagonizarían una descarga de adrenalina, fiesta y compromiso que consiguió arrastrar a los asistentes, aunque el comentario más frecuente entre los mismos fue que lo lógico hubiera sido que el grupo gallego tocase antes que Narco, para cerrar la jornada de menos a más, y no al revés. Pese a ello, los locales se las arreglaron para mantener el ambiente hasta el final, momento casi litúrgico en el que los feligreses toman camino al Aturuxo, el local más animado de Bueu, y el lugar ideal para terminar con un precioso amanecer.

SÁBADO 5

En la jornada del sábado, una de las novedades del festival, el escenario patrocinado por Pescanova, comenzó a ofrecer show desde el mediodía, acompañando a quienes decidieron quedarse en el camping con música de The Soul Breakers, grupo pontevedrés muy intenso y de gran repertorio; Wöyza,una voz prodigiosa del hiphop-soul americano (recomendada por Nach); Hexany, grupo coruñés de rock alternativo sensual y muy atrevido; y Guerrera, formación gallega de blues y psicodelia con personalidad propia. Más tarde se proyectarían diversos cortos en el Centro Social de Bueu, tales como Cigarbox blues, Estribillo, Superpunky el musical, Jarama y Zarpazo. Como detalle, los miembros del grupo Proetarras prepararon rodaballo guisado y anguriñas al ajo con gambón junto a los cocineros de El Rincón de Cela e Ipeansa catering.

Y de nuevo abrieron las puertas del recinto, comenzando con el grupo Arco, liderado por Antonio Arco, que presentaba su proyecto de rock con acento flamenco en un escenario donde mucha más gente que el día anterior disfrutó de su propuesta musical. Tras 15 años de carrera con los granadinos El Puchero del Hortelano, en 2015 pondría punto y final para comenzar su camino en solitario apenas dos meses después, cosechando éxitos tanto nacionales como internacionales.

Justo después llegaría el grupo estrella del festival, nada menos que Estopa. Considerados por muchos como los creadores de la rumba-rock, los hermanos David y José Muñoz no defraudaron al personal, cociendo el ambiente a fuego lento con algunos de sus más famosos temas, con los que han llegado a cosechar el número uno en ventas y doble disco de platino con con su último trabajo, Rumba a lo Desconocido. La muchedumbre no sólo se agolpaba frente al escenario, todos los alrededores del recinto congregaron a varios cientos de seguidores que, sin posibilidad de entrar, disfrutaron de los barceloneses y su música en la distancia.

Tras los hermanos de Cornellá, llegó el turno de los exóticos Dubioza Kolektiv, un grupo bosnio nacido en 2003 cuyos integrantes transmitieron con su música la complejidad de su sociedad y la de los Balcanes con una delirante combinación de ska, punk, reggae, dub y folklore patrio. Siendo una de las bandas más populares de la Europa del este, presentaron en Bueu su nuevo disco, Happy Machine, lleno de energía, ritmo y vitalidad con la que entregarse a los asistentes y calentar un ambiente frío por el fuerte viento, que hizo su aparición. No tardaron mucho en lograrlo y hacer que la gente botara con cada uno de sus temas.

Y turno para Zoo, grupo valenciano de rap electrónico que no dejó indiferente a nadie. Con una gran descarga de energía non-stop, en menos de tres años han logrado poner a bailar a público de fiestas mayores en Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Euskadi, y en festivales como ViñaRock, MareaRock, Feslloch, Festivern o Telecogresca. Y en Bueu no iban a ser menos, arrastrando al público con una oleada festiva que impedía estar quieto a cualquiera.

Cerrando el festival, de nuevo los deejays locales harían su aparición, acompañando a la gente hasta la madrugada con buena música electrónica. Poco a poco la gente fue marchando de nuevo hasta el Aturuxo para dar por concluida tanto la jornada como el festival SonRías Baixas 2017. Al finalizar, besos, lágrimas y promesas de verse aquí nuevamente el año que viene, cita obligada para quienes gustan de la buena música en la, posiblemente, mellor terriña do mundo.

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